Rodrigo Pinto
Sábado 31 de Enero de 2009
Gomorra


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La lectura de esta crónica sobre la mafia napolitana produce un efecto indeleble en la memoria. En torno al tema hay muchas, quizá demasiadas, ideas preconcebidas, en su mayor parte originadas en el tratamiento novelesco y cinematográfico de la mafia vecina, la siciliana. Hay una buena historia de ella, escrita por el inglés John Dickie, que ya desmonta mitos y prejuicios: ante cualquier mirada histórica e incluso periodística, la mafia queda mucho peor que en el cine y la literatura. Pero el periodista italiano Roberto Saviano da un paso más, no sólo por retratar a una organización criminal, la Camorra, que ha pasado mucho más desapercibida, sino por mostrar el reverso de un país desarrollado, la otra cara de Europa, el tejido oculto de un sistema económico donde progresivamente se borran las fronteras entre lo legal y lo ilegal. Las denuncias sobre el capitalismo salvaje empalidecen al lado de lo que narra Saviano, amenazado de muerte por los jefes del Sistema, término que, entre los napolitanos, designa la compleja trama de intereses económicos, sociales, políticos y criminales de la Camorra. Es que el Sistema, amparado en las cifras de cesantía y en las carencias económicas del sur de Italia, se extiende y ramifica hasta niveles inimaginables, implicando a dueñas de casa, a estudiantes, a pequeños comerciantes, a miles de personas que obtienen pequeños beneficios sin acceder formalmente a la organización. La flexibilidad y el pragmatismo de la mafia napolitana muestran su capacidad de adaptación al mundo contemporáneo, a las estructuras de negocios, a la globalización de la economía, de donde emana su impresionante capacidad de resistencia y proliferación.

El libro de Saviano tiene un atractivo adicional: el autor, nacido en 1969 en Nápoles, investiga directamente en las fuentes, en las calles, en las plazas, y no sólo en los archivos periodísticos, judiciales o policiales. Consecuentemente, su estilo de escritura está muy alejado de pretensiones de neutralidad o de distancia. Al contrario, la fuerza de su denuncia radica en la mirada personal que tiene sobre la criminalidad en su ciudad natal y sus alrededores, en los testimonios que recopila, en las historias –desgarradoras, feroces– que incorpora al relato.

Debate, Santiago, 2009. 325 páginas.

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