Begoña Uranga
Sábado 21 de Febrero de 2009
Mesa y mantel: La otra Villa Baviera


¡Cómo habrán cambiado las cosas que hasta página web tienen! Una página con un paisaje idílico, con montañas y flores, igual que esos cuentos un poco cursis de Disney, en los que todo parece perfecto. Ofrecen alojamiento, productos artesanales, realización de eventos y lugares para comer. La única entrada que aún no funciona es la historia… que aparece con un pequeño rótulo de “inactivo”.

Claro que en esta nueva etapa, no debe ser fácil aún escribirla para los descendientes de la antigua Colonia Dignidad. Porque después de los tiempos tenebrosos del enclave alemán, les ha costado levantar cabeza a los que se quedaron. Para empezar, tuvieron que adaptarse a la vida moderna, democracia, libertad y al emprendimiento personal, que les estuvo vedado desde su nacimiento.

Y hoy, como cualquier ciudadano chileno, claro que con un peso significativo en su mochila, trabajan haciendo una de las cosas que más se les aprecia: su exquisita cocina. Una gastronomía netamente germana, casera y abundante, con excelentes materias primas y todo el respeto a las tradiciones, además de unos precios nada de altos. Una verdadera delicia, a cargo de la tía Molle, una robusta y sonriente matrona, que lidera la cocina central de Villa Baviera.

En el camino a Bulnes es ya un hito la carpa del Zippelhaus, el restaurante oficial de la colonia, con jardín de juegos para los niños y todas las comodidades que necesita una familia. La tía Molle, desde el menú, recomienda sus especialidades: pernil ahumado con chucrut artesanal y puré de manzanas de su huerto; salchicha Bratwurst con papas mayo; gulash de vacuno con saghetti Baviera; chuleta ahumada con repollo morado y dos hamburguesas alemanas con papas fritas. Todo entre $ 3.200 y $ 4.900. Además, fiambres y embutidos de fabricación propia, panes de todo tipo sin nada artificial, sopas sustanciosas y reponedoras y carnes, como la teutónica escalopa Kaiser.

En cuanto a dulce, los helados artesanales saben a gloria bendita, así como la ricota Baviera con frutas y los kúchenes y pasteles de la casa. Anillo Frankfurt, pastel mazapán, de almendras, de nuez o yogurt, por nombrar sólo algunos. Muy bien atendido, es casi conmovedor las ganas de recibir y hacerlo bien que tienen los actuales habitantes de Villa Baviera… que no lo deben haber pasado nada de bien en estos años.

3 Comentarios publicados
Posteado por:
Eduardo Hurtado G
21/02/2009 09:45
[ N° 1 ]

Begoña olvida los platos mas importantes, a mi parecer, el pato, ciervo sobre todo los suicidios para el higado y colesterol, el sustancioso y exquisito ganso.

Posteado por:
guillermo castillo castillo
21/02/2009 14:09
[ N° 2 ]

Se les olvido algo muy exquisito, la liebre. Nunca he comido una cosa tan rica.
Nunca he encontrado mejor atencion en un restoran.
Parece de otro pais.

Posteado por:
Eduardo Hurtado G
22/02/2009 13:27
[ N° 3 ]

Se me olvidó una cosa importante, los niños son reyes ahí y los hacen sentirse así.

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