
A los 78 años, Clint Eastwood terminó dos películas durante el 2008. En Gran Torino el protagonista es él mismo, reproduciendo y reajustando algunos de sus papeles históricos. En El sustituto el papel principal es el de una mujer, Christine Collins (Angelina Jolie), una figura dura, testaruda, inquebrantable, como la boxeadora Maggie Fitzgerald de Million Dollar Baby.
Esta mujer sin marido pierde a su hijo Walter, de 9 años, en marzo de 1928. Sólo unos meses después, la policía de Los Ángeles anuncia que ha encontrado al niño y lo hace reunirse, frente a toda la prensa, con su angustiada madre. Pero el aparecido no es Walter, y su madre lo sabe desde el primer instante. A pesar de que los testimonios y los datos científicos confirman que el niño no es el hijo perdido, la policía declara loca a Christine y la interna en un hospital psiquiátrico.
Mientras la Gran Depresión se abate sobre Estados Unidos, Christine da la pelea. La ayudan el sacerdote Gustav Briegleb (John Malkovich), que libra una cruzada contra la corrupción de la policía de Los Ángeles, y, sin quererlo, el detective Lester Ybarra (Michael Kelly), que se toma en serio las denuncias sobre raptos numerosos de niños.
Esto último quiebra la película en dos: el drama de Christine deja paso a un drama más espantoso y colectivo, el de muchos niños violentados y asesinados por un psicópata en una granja perdida de pollos en las afueras de Winesville. Literalmente, la tragedia doméstica de la mujer se abre a una magnitud social inesperada.
El sustituto se complica a partir de este punto. El espectador se ve obligado a decidir, en más de una hora de metraje, cuál de las dos historias es más dramática: si la de Christine buscando a su hijo sustituido o la de los niños perdidos a los que nadie reclama. En verdad, es una elección espuria: ambas historias se fagocitan, una a la otra, sin que sea posible establecer un centro.
Eastwood es un cineasta clásico, directo, poco especulativo. Su estilo se lleva mal con una historia que, como ésta, titila continuamente entre el heroísmo personal, llevado en una escala estoica y secreta, y el deber social, elevado a un plano político y estridente. Pero la debilidad de El sustituto no es ni principal ni funcionalmente una cuestión de estilo: es que se trata de dos líneas narrativas diferentes, de diferente enfoque y diferente magnitud, y ambas no parecen compatibles. Las ambiciones morales de Eastwood se realizan siempre mejor en el tono bajo, en la confidencia, en el coraje privado, como lo muestra Gran Torino. Dicho lo cual, es tan admirable que un hombre como Eastwood siga explorando nuevos materiales y registros, que no se puede hacer otra cosa que recomendar cada una de sus películas, las fuertes y las débiles. Todas tienen algo que decir.
|
Posteado por: josé manuel rodríguez angulo 14/03/2009 10:35 [ N° 1 ] |
Creo que el ejercicio del gran Clint es complejo, contar dos historias "incompatibles" es una vieja ambición narrativa. Donoso lo intentó en el "Obsceno pájaro de la noche", por ejemplo, y el resultado es una novela cruzada por contradicciones, sin embargo, la presencia de la ambición hace que el texto se interne en mundos herméticos y traiga a la luz aquello que la sociedad prefiere no saber: la brujería, el deseo transgresor, el poder de los sirvientes frente a sus amos, lo mostruoso, una iglesia que ama a los ricos y desprecia a los pobres. Ese aquello en la arista política del relato es revelar la faceta maligna de la aristocracia criolla. |
|
Posteado por: Carlos Correa Acuña 03/05/2009 19:33 [ N° 2 ] |
Christine Collins, personificada de manera magistral por Angelina Jolie, es la protagonista de esta historia real. Christine es una joven madre que vive junto a su pequeño hijo Walter. Su diario vivir es sacrificado, pues trabaja todo en día y su vida entera está en función de sus tareas laborales y de su hijo. Esta rutina se rompe brutalmente cuando al regresar de una jornada extraordinaria de trabajo un día sábado, Walter no está en su casa al anochecer. Su desesperación comienza a crecer y junto a ello se empieza a develar el trasfondo de este film. El director Clint Eastwood ya nos tiene acostumbrados a un estilo de narración directo y simple. Esta película no es la excepción, pues todos los detalles están perfectamente cuidados, las cámaras son ubicadas en los lugares exactos, la fotografía y edición son impecables y la música, de autoría del mismo director, cala profundamente gracias a su emotiva simpleza. |
|
Posteado por: Carlos Correa Acuña 03/05/2009 19:34 [ N° 3 ] |
Tal vez sea porque la historia la conocemos de antemano - sabemos que la policía luego de 5 meses encuentra al pequeño, pero Christine, al momento de reunirse con él asegura que no es su hijo - lo que agrega una dificultad mayor al montaje. Ya no dependemos de los hechos, sino de cómo se narra, los detalles que se muestran y las actuaciones y participaciones de todos los involucrados en la trama. En esto, Eastwood es brillante, pues se nota su mano en el manejo de actores. No hay puntos débiles: la madre, el oficial de policía, el jefe de policía, el detective, el doctor que evalúa a Chistine, el pastor - un sólido John Malkovic -, el psiquiatra a cargo del manicomio, la amiga de Christine dentro del psiquiátrico, el abogado pro-bono, etc... La lista es larga y cada uno destaca fuertemente y muy bien caracterizados a lo largo del film. El metraje es ágil y permite interpretaciones variadas de los mismos hechos. Quien está mintiendo? quien urde un engaño? por qué se hace este cambio de niño? Las dudas son más que las respuestas y como en toda historia real, superan la imaginación de cualquier guión. Abrir el debate ético sobre la sociedad y la policía a comienzos de los años 30, y más aún, que la voz cantante la lleve una mujer, sin duda desnuda la realidad social que Los Angeles vivía en esos momentos. Son tal vez esos elementos, al parecer secundarios dentro de presente la narración, los que dan vida al fondo del film. La lucha de una madre por recuperar a su hijo es finalmente la lucha de las mujeres por recuperar su dignidad y su vida en un mundo que no las toma en cuenta y que parece dejarlas siempre de lado. Y esa lucha, encarnada por Christine, es la que abre las puertas y las mentes, trascendiendo más allá del drama inimaginable de perder un hijo. |
| Do | Lu | Ma | Mi | Ju | Vi | Sa |
|---|---|---|---|---|---|---|
| 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 |
| 8 | 9 | 10 | 11 | 12 | 13 | 14 |
| 15 | 16 | 17 | 18 | 19 | 20 | 21 |
| 22 | 23 | 24 | 25 | 26 | 27 | 28 |
| 29 | 30 |