Liberty Valance
Sábado 14 de Marzo de 2009
Sueño medio


“En algún momento de mi vida, que creo que va a ser larga, me convertí en el campeón de la clase media, aunque desconozco el momento exacto, ¿cuándo habrá sido eso? Cuando me cuesta dormirme, y esto desde que era chico, siempre me hago preguntas difíciles y las pienso, pero no necesariamente las contesto. A mi modo de ver, en esto consiste la filosofía política.

Por ejemplo, yo salí electo senador con 11.480 votos en 1993, por la Región de Aisén del General Carlos Ibáñez del Campo: un 0,08 % por ciento de los chilenos me dio su apoyo.

Fui reelecto el 2001, con 11.302 votos.

Saqué 178 votos menos.

La pregunta es, ¿por qué perdí 178 votos? Tengo una buena respuesta: no me lo explico.

¿Y en qué momento me convertí en el campeón de la clase media? Tampoco me lo explico.

Lo que sí sé es que era rápido como centella en los campeonatos universitarios, fui campeón de atletismo y eso resultó una metáfora de la clase media: correr y seguir corriendo, sin mirar atrás, para tratar de llegar a la meta y que los otros no me alcancen.

En Chile hay para uno, a lo más para los tres del podio, pero no para el resto de los competidores, y a eso le canto.

A ti te canto clase media.

“Conozco tu drama y paciencia,
te quiero, voy en tu ayuda,
da tristeza verte alicaída;
Otrora pujante,
ahora agobiada,
eres la gran perjudicada”.

El rutilismo es algo a mi favor. Esa alteración al cromosoma 16. Si no es rutilismo, diga eritrismo y si no sabe de lo que estoy hablando, entonces usted es de clase media.

La anterior era una prueba que me inventé y nunca nadie sabía.

Jaime Mulet, Darío Paya, Karla Rubilar. Clase media al cubo.

Antonio Leal, Gonzalo Duarte, Iván Moreira. El dibujo animado de la clase media.

Y así me convertí en un experto, porque necesito conocerla, para representarla, defenderla y para que me dé el sí. No sé si es amor lo que percibo, pero algo es y por eso escucho lo siguiente: la clase media me llama Adolfo.

Hay clase media escaladora. Véase Jorge Arancibia, Alberto Espina y Guido Girardi.

Está la clase media machucada. Verbigracia: Carlos Cantero, Jaime Naranjo o Víctor Pérez

Y los que fueron de clase media un día: Carlos Ominami, Andrés Allamand o Fernando Flores.

A todos les canto, a ti siempre:

“Motor de la sociedad,
es tu nombre;
el mío es Adolfo,
soy tu hombre”.

No creo que sea un amour fou, un amor loco, pero sí lo es, que así sea.

Tú y yo de la mano y corriendo, de la torre al barranco que se aproxima, nada nos importa y nos espanta, tú me quieres y yo lo mismo, clase media de mi corazón.

Canta, vamos:

“Dime Adolfo, Presidente,
o llámame como quieras,
Segismundo, por decir;
La clase media es sueño,
y los sueños, sueños son”
Zzzzzzzz.

2 Comentarios publicados
Posteado por:
Agustin Maldonado
14/03/2009 10:14
[ N° 1 ]

Ja, ja, ja...

Esperaremos las correspondientes aventuras oníricas de Jorge Arrate y Navarro. Quizás también de Velasco y Matthei.

Posteado por:
Maria andrade andrade
16/03/2009 20:40
[ N° 2 ]

Genial, por sabor que se repitan siempre.

Me encantó la de Frei, especialmente el regalo que le hizo a la Martita, me mori de la risa.

Felicitaciones por la columna. Es tan grato terminar de leer la revista y encontrarse con esta columna.

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