Ascanio Cavallo
Sábado 04 de Abril de 2009
Cine: Milk


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Harvey Milk tenía unos 40 años cuando decidió que su homosexualidad dejaría de ser un secreto y se convertiría en la causa central de su vida. Corría 1970 y lo que hoy es impensable era entonces la norma corriente. Los homosexuales vivían una triple discriminación: moral, plano en el que se los consideraba lisa y llanamente depravados; social, puesto que sus relaciones eran condenadas y proscritas; y política, dado que también carecían de derechos y capacidades de representación.

Esta película parte en ese momento; no registra la opresión y la represión anteriores, sino el punto en que Milk inicia el rumbo al heroísmo. En 1972, Milk (Sean Penn) se va a vivir a San Francisco con su pareja desde hace dos años, Scott Smith (James Franco). Se instala en la calle Castro, que ya es un centro homosexual –lo que indica, bien a las claras, que el movimiento gay se ha convertido en una fuerza social, más que en un grupo secreto–, y lo convierte en la base de operaciones para su paso siguiente: postular a la Cámara de Supervisores de la ciudad en nombre de la comunidad homosexual.

La cinta describe el proceso que va desde la primera postulación política de Milk hasta la tercera, en 1977, cuando se convierte en el primer gay elegido para un cargo de representación pública en Estados Unidos.

En el intertanto, registra también los tormentosos amores del protagonista, siempre obsesionado con hombres menores, pero también alejado de esos amores en la ola de su pasión por la política.

Contra lo que se esperaría, Milk no es aquí un personaje especialmente complejo. Sus motivaciones son simples y sus reacciones, previsibles. Peor aún, la narración se enmarca en su propio relato, ejecutado ante una grabadora, cuando ya ha logrado sus objetivos municipales, como una advertencia de que el espectador no debe esperar otra cosa que su punto de vista. Y, a pesar de ese privilegio, es un héroe más simbólico que épico. Sus mejores momentos –que son también los mejores de la película– ocurren cuando interactúa con el político conservador Dan White (Josh Brolin), católico, casado y heterosexual, pero también lleno de dudas sobre la sociedad y sobre sí mismo. White, el personaje más interesante de todos, podría ser el centro secreto de la película.

Pero el director Gus Van Sant no va por allí. Aunque suele ser considerado como un cineasta proclive a la innovación (en mi opinión, la mayor parte de las veces artificioso e insincero), en Milk está muy lejos de todo eso, y mucho más cerca de la propaganda gay. Lo que, como cualquier otra propaganda, en la última línea es bien poco interesante.

Milk
Dirección: Gus Van Sant. Con: Sean Penn, Josh Brolin, James Franco, Cleve Jones, Diego Luna. duración: 127 minutos.

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