
Hay un claro parecido en la trayectoria de Winfred Georg Sebald y Roberto Bolaño. Ambos escritores tardíos, se dieron a conocer masivamente después de los 40 años; pasaron del reconocimiento de unos pocos a ser considerados entre los grandes escritores de su época; desarrollaron su carrera lejos de su país; murieron prematuramente (Sebald tenía 56 años cuando en 2001 su automóvil se estrelló) y sus creaciones póstumas, Austerlitz y 2666, respectivamente, están consideradas como sus obras maestras. Tras su muerte alcanzaron el esquivo sitial de la fama. Y ambos son portadores de un estilo único, así como de una aproximación al género narrativo que rompe convenciones y vuelve a definir las fronteras de la novela. Son también, obviamente, muy distintos, con universos narrativos que están en las antípodas.
Sebald, que nació en Alemania y pasó buena parte de su vida en Inglaterra, es la quintaesencia del europeo testigo de la decadencia imperial y pone en ello un impresionante bagaje cultural; Bolaño es el latinoamericano que busca desentrañar el misterio de la violencia y propone una suerte de poética del desarraigo.
Los anillos de Saturno fue una de las primeras novelas de Sebald traducidas al español por la editorial Debate, en una edición desaparecida y recuperada ahora por Anagrama. Es la crónica de un viaje por rincones perdidos de Inglaterra, pero se trata de un viaje que tiene múltiples dimensiones, donde el paisaje y el desplazamiento son apenas los detonantes de un flujo narrativo errático y seductor. El planeta Saturno fue asociado desde antiguo a la melancolía, un término de muchos significados que tiene una impresionante tradición filosófica, artística y literaria. Sebald se inscribe de lleno en ella; en su moroso recorrido por lugares olvidados, en su encuentro con personas en el ocaso de sus vidas, en la aproximación intelectual a escritores y científicos que jalona las estaciones del viaje, la melancolía parece ser la única respuesta frente al derrumbe de las certezas. Como en otros de sus libros, Sebald apoya con una sobria iconografía, siempre en riguroso blanco y negro, el registro de lo que ve, marco para lo que su mirada interior revela y desenvuelve con una riqueza a veces apabullante. Cuando escribe a propósito de Thomas Browne parece describirse a sí mismo: “Trabaja con metáforas y analogías que se desbordan copiosamente y erige construcciones oracionales laberínticas”. Pero en este laberinto es un placer extraviarse.
Winfred Georg Sebald
Anagrama, Barcelona, 2008. 326 páginas.
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Posteado por: marcelo lopez garcia 04/04/2009 17:16 [ N° 1 ] |
Este fué el primer libro que leí de Sebald y el que más me a gustado.Un viaje maravilloso a la nostalgia y la cultura.Que bello estilo tiene Sebald para hacernos sentir parte del mundo y esa forma unica en que relaciona el paisaje con la pesca de la anchoveta,la arquitectura o la historia de la ultima emperatriz china.Pocos libros he leido que narren así el simple placer de caminar y ver en cada pequeña cosa una historia o un recuerdo tan sentido de esta loca humanidad. |
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