Francisco Mouat
Sábado 25 de Abril de 2009
Tiro libre: Fidel Sepúlveda


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“Aunque sepa los caminos, yo nunca llegaré a Córdoba”. Versos de Federico García Lorca que tengo separados para el arranque de un próximo libro, y que me habría gustado compartir con Fidel Sepúlveda, aquel profesor de estética y literatura que se murió de cáncer mientras yo navegaba por los fiordos de Noruega en un viaje monótono del que conservo sólo unos pocos recuerdos; entre ellos, la lectura del correo electrónico que me anunció su muerte.

Fidel no era de los profesores que pasan materia, y encarnaba mejor que nadie estos versos de García Lorca. Sus métodos de enseñanza, más que improvisaciones, respondían a otra naturaleza pedagógica y existencial. Fidel estaba fuera de la norma clásica, y eso me gustaba. Gozaba andar los caminos, mucho más que llegar a una meta determinada. A él le gustaba viajar, a él le gustaba invitarnos a salir de cacería, ir en busca de algo que a ratos ni sospechábamos qué era, ir a la caza de palabras y experiencias que hicieran recordable el momento vivido en la sala o fuera de ella.

Algunas semanas atrás, recibí de su esposa una carta de navegación con la que Fidel imagino trabajaba sus clases. Su carta de navegación es móvil y abierta, y no creo que Fidel se aferrara a ella para sobrevivir en la cátedra universitaria, aunque vaya uno a saber. Sé que fuimos muchos los que valoramos su estilo, su inconfundible y parsimoniosa manera de enseñarnos a pensar y a vivir. Me he demorado, pero finalmente creo comprender que Fidel Sepúlveda es uno de los tipos que me marcaron. No es que uno quiera ser como él. A duras penas uno trata de ser como cree que es, aunque para saberlo hagan falta varias vidas probablemente, y ni aun así sería suficiente. Hay que ensayar, hay que correr algunos riesgos, hay que equivocarse, hay que andar el camino. Otra posibilidad es quedarse estático, o dejarse llevar sin oponer ninguna resistencia, o esperar a que vengan por ti. Me gusta más la propuesta móvil y abierta de Fidel, este profesor de la universidad que justificó plenamente mi paso por el Instituto de Estética durante un par de años, remotos ya.

En su carta de navegación, Fidel transita por la luz y la tiniebla. Piensa en lo que inquieta y en lo que encanta. Atraviesa el asombro, se maravilla con los sentimientos, sueña, se ilusiona, construye un mundo a la medida del deseo. Se detiene en las palabras, en la sintaxis. Reconoce la existencia de la pesadilla, el laberinto, el infierno. El desencuentro, la soledad, la rutina. Nunca deja en segundo plano el valor de la experiencia. Es una manera de vivir y de enseñar que me conmueve. En los años en que Fidel navegaba junto a nosotros en salas universitarias, yo apenas balbuceaba una idea de lo que quería hacer en esta vida. Me he demorado, insisto, en comprender, pero al parecer ahora voy por un camino que no está demasiado lejos de lo que insinúa su carta de navegación. No tengo idea a dónde me lleva, pero en este camino leo y me detengo, y sigo la marcha, y me vuelvo a detener, ahora en unos versos de José Emilio Pacheco que a él tanto le hubieran gustado: “Mi único tema es lo que ya no está/ Y mi obsesión se llama lo perdido/ Mi punzante estribillo es nunca más/ Y sin embargo amo este cambio perpetuo/ este variar segundo tras segundo/ porque sin él lo que llamamos vida/ sería de piedra”.

Si algo no quería Fidel Sepúlveda que ocurriera con su vida es que ella fuera de piedra. Es fácil fosilizarse en una cátedra universitaria. Es cuestión de acostumbrarse a pasar materia, y que te importe un rábano qué suceda en el camino. Algún día jubilarás, y entrarás en tus cuarteles de invierno a esperar. Fidel ensayó otra ruta, y nosotros, los que fuimos tocados por él, que sé que somos bastantes, le estamos agradecidos por no haberse hecho de piedra. Su testimonio es un estímulo. Un par de semanas atrás comenté la idea de empezar a escribir cartas nunca enviadas. Creo que ésta es la primera, con epígrafe de García Lorca: “Aunque sepa los caminos, yo nunca llegaré a Córdoba”.

7 Comentarios publicados
Posteado por:
eugenio salas rivera
25/04/2009 09:54
[ N° 1 ]

Lindo el obituario. No como la columna de la semana pasada, que tenía un principio, un final, pero entremedio un relleno deprimente: pura paja.

Ésta, la de hoy, tierna. Te salvaste, Francisco, el sábado pasado casi te mandé los guardias civiles, para que te llevaran codo con codo.

Posteado por:
Manuel Enrique Gomez Mendez
25/04/2009 11:26
[ N° 2 ]

Bien dicho " carta de navegación"
Se refiere a transitar por el mar, que a diferencia de los caminos terrestres, no hay huellas, trazados o caminos preestablecidos; sólo un norte.
Navegar es abrirse caminos, improvisar ante los obstáculos, tomar desiciones "erradas o acertadas".
Navegar es dinamismo, incertidumbre, pero de una libertad sin límites, para avanzar y decidir.
Tengo una experiencia similar... e inolvidable.
Hay profesores en que cada clase es como una "fotocopia" de otra del año pasado.
Hay otros, que son dinámicos y libres.
Prefiero los segundos.
Hay una canción de Serrat: " cada loco con su tema".

Posteado por:
Jaime Rolando Vásquez Arriagada
26/04/2009 10:22
[ N° 3 ]

Me gustó mucho, como tantas otras,su columna sobre don Fidel Sepúlveda.Tenía entendido que era de Curepto (Por su poema homónimo);pero,después de leer su columna busqué información y salí del error.Error que cometí en el mismo pueblo de Curepto, mientras visitaba su pequeño e interesante museo. Allí le dije a un señor que debía haber algo relativo a don Fidel, por su poema.Felicitaciones,don Francisco.Sigo sus crónicas con deleite.Queda invitado a Santa Cruz. Tenemos Feria del Libro hasta el domingo 03 de mayo,Onomástico de la ciudad.

Posteado por:
alejandro enrique cabrera maureira
26/04/2009 15:21
[ N° 4 ]

El vibrato, la tensión, la revelación, la palabra sostenida entre las cuerdas (vocales) y su deslizarse entre los dedos,para luego caer al pozo de los nomeolvides, formaban la poética del profesor que era don Fidel Sepúlveda. Siempre afortunado de haber integrado un período de sus viajes -por mar y por tierra- en sus aulas-aladas.

Posteado por:
Beatriz Rodríguez Fernández
26/04/2009 17:54
[ N° 5 ]

Conocí a don Fidel en un curso de Estética en la PUC por allá por los 70s.
Su semblanza es acertada, así era el profesor Fidel Sepúlveda.

Posteado por:
Norma Parrao Arellano
26/04/2009 20:05
[ N° 6 ]

No conoci a Fidel Sepúlveda pero si crees que le hubieran gustado esos versos de José Emilio Pacheco, debe haber sido alguien muy especial...

Posteado por:
Melvyn Maximiliano Olate Barra
27/04/2009 00:32
[ N° 7 ]

Todo se reduce al hecho de decidir tomar los riesgos necesarios para hacer "algo" con nuestras vidas, para alcanzar a vivir aunque sea un instante en aquel mundo construido "a la medida del deseo".

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