Hay una cuestión enigmática con Roberto Calasso, y es discernir el motivo de que sus libros –magníficos y provocativos ensayos sobre historia cultural–, los que son publicados en la colección Panorama de narrativas de Anagrama (los de tapas amarillas). No hay que ser un defensor celoso de la autonomia de los géneros para extrañarse: por mucho que se estire el concepto de ensayo, es muy difícil sostener que El rosa Tiepolo es una novela, más aún cuando fuentes e índices ocupan alrededor de 30 páginas. Además, Calasso no es un escritor fácil. La cuidadosa y notable reconstrucción de la trayectoria artística de Giambattista Tiepolo, el último gran maestro de la pintura veneciana, que vivió en los años previos al gigantesco cambio de época iniciado por la Revolución Francesa, puede desalentar al lector no experto en las primeras páginas, por la cantidad de referencias y por el supuesto de que el lector ya conoce a estos personajes.
Entender la afirmación de que Tiepolo toma como modelo a Caravaggio a través de Ricci, por ejemplo, es interesante sólo si ya se le tomó el pulso a Calasso y su particular manera de aproximarse a la cultura universal. En ese sentido, como suele ocurrir con las obras exigentes, no hay otra actitud posible que dejarse llevar por la textura, por el estilo y por el rigor expositivo del autor. Calasso demuestra una excepcional capacidad para poner por escrito un mundo pictórico tan particular, que su novedad, su capacidad de ruptura, su habilidad para jugar y poner en cuestión el poder y la religión pasaron totalmente desapercibidos. Aún dos siglos después, desde lecturas canónicas o militantes, Tiepolo siguió siendo una suerte de paria, a quien se le reconocía, sí, un talento inigualable para capturar la luz, pero descalificado como frívolo y fácil, el último pintor por encargo, el último pintor de frescos, el último pintor que ponía su arte al servicio de los caprichos y reyes y poderosos. Calasso, obviamente, propone otra lectura, que recupera la tensión secreta de las obras más personales de Tiepolo, aquellas que no pintó por encargo, pero también aquella que está presente en sus obras más conocidas que, miradas de otra manera, con real atención a los detalles y sin descalificarlas desde el prejuicio, son inmensamente reveladoras del cambio que se estaba produciendo en otros niveles y, a la vez, constituyen un legado que hay que conocer.
Más allá de eso, el lector de Calasso reconocerá su osadía intelectual y su habilidad para hacer pasar la historia cultural por un cedazo que la transforma en una aventura intelectual cercana, desafiante y –cuestión crucial- novedosa.
Anagrama, Barcelona, 2009. 309 páginas.
|
Posteado por: macarena paz silva 30/05/2009 17:08 [ N° 1 ] |
Disculpe, pero hay un error en el primer párrafo que hace que la idea que quizo desarrollar quede cortada e inconexa con el siguiente párrafo. Cito: "Hay una cuestión enigmática con Roberto Calasso, y es discernir el motivo de que sus libros –magníficos y provocativos ensayos sobre historia cultural–, los que son publicados en la colección Panorama de narrativas de Anagrama (los de tapas amarillas)." |
| Do | Lu | Ma | Mi | Ju | Vi | Sa |
|---|---|---|---|---|---|---|
| 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 |
| 8 | 9 | 10 | 11 | 12 | 13 | 14 |
| 15 | 16 | 17 | 18 | 19 | 20 | 21 |
| 22 | 23 | 24 | 25 | 26 | 27 | 28 |
| 29 | 30 |