
Julio Cortázar tiene un lugar indisputable en la renovación de la narrativa latinoamericana a mediados del siglo pasado. Es de los pocos escritores de esta región cuyas obras completas han sido editadas por Galaxia Gutenberg, honor que comparte con Pablo Neruda, Nicanor Parra, Mario Vargas Llosa y Juan Carlos Onetti. Las de Cortázar ocupan ocho tomos de alrededor de mil páginas cada uno, aunque la narrativa se concentra en los tres primeros. En fin, que, a la vista de las pasiones que sigue despertando Rayuela, su novela más vanguardista, considerada como uno de los tres estandartes del boom, nadie puede decir que ha perdido vigencia.
Muchas obras incluidas en las obras completas fueron editadas póstumamente, y ya se creía que no había más Cortázar. Pero no: he aquí que en su casa de siempre, donde sigue viviendo su primera esposa y albacea de su obra, apareció una cómoda con muchos cajones, todos ellos repletos de papeles inéditos. Es una buena noticia para los fans del escritor argentino, que suman legión, pero el resultado tampoco es como para perder la cabeza de entusiasmo. La pregunta que suele formularse en estos casos (algo similar pasa con manuscritos de Roberto Bolaño) es si lo descubierto aporta de manera significativa al perfil ya trazado del autor; y estos Papeles inesperados, que son un auténtico cajón de sastre, son claramente un aporte menor. En los cuentos de la primera parte, Cortázar suele mostrar su gran talento para el género breve, aunque pocos están a la altura de los ya publicados. Hay algunos capítulos o partes de obras (del Libro de Manuel, de Historias de cronopios y de famas y de Un tal Lucas) que no queda claro por qué Cortázar los desechó, puesto que mantienen el tono, el humor y el pulso narrativo característico de cada obra. Además de Momentos, que reúne textos más o menos autobiográficos o referidos a su propia obra, allí está lo más valioso del libro. Hay también poesías, también irregulares; una larga sección con artículos de prensa e intervenciones en foros internacionales (entre ellas, varias sobre la dictadura chilena) que atestiguan el fuerte compromiso político que el autor asumió desde fines de los años sesenta, muy de época y, la verdad sea dicha, lo más prescindible del volumen; un grupo de textos que los editores llaman Otros territorios, y son, en general, artículos de prensa sobre arte y literatura, prólogos y textos para catálogos, y otra sección, Amigos, que recoge perfiles, cartas y materiales diversos. Hay que explorar y navegar por el libro conforme al humor e interés del lector, y sin duda que es posible encontrar, porque hay muchos, textos interesantes, inconfundiblemente cortazarianos, que se incorporan con facilidad al conjunto de su obra. Pero también hay mucha palabra prescindible.
Alfaguara, Santiago, 2009. 486 páginas.
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Posteado por: magaly donoso bravo 17/06/2009 23:21 [ N° 1 ] |
dificílmente Cortázar perderá vigencia.Me encantaría leer su poesía,como aficionada a escribir que soy sé que todos somos desordenados y guardamos textos por todos lados.Aparecen después y los revalorizamos o los tiramos al tacho de la basura,Nunca los escritos viejos nos son indiferentes. |
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