Francisco Mouat
Sábado 06 de Junio de 2009
Vía satélite


Francisco Mouat.jpg

Apenas recuerdo la primera vez que tuve conciencia de haber ido al estadio a ver un partido de fútbol. Según pude corroborarlo después de revisar en la biblioteca viejos tomos de la revista Estadio, fue en marzo de 1968, cuando tenía poco más de seis años de edad. Audax Italiano, el equipo de camiseta verde por el que se desvivían en mi familia materna, jugaba contra Santiago Morning, de camiseta blanca y una V negra en el pecho, llamado también el equipo bohemio después de salir campeón el 42 con una generación de jugadores buenos para la pelota y la farra, especialistas no sólo en marcar goles, sino también en beber pisco y whisky, ir a casas de putas y hacerse masajes con una bruja en Talagante.
Vimos el partido sentados en la galería norte del estadio Nacional, detrás del arco, junto a mis dos hermanos mayores, mi tío Nano y mi abuelo Arnaldo. Mi abuelo me prestaba sus binoculares para ver más de cerca a los jugadores de Audax, que comandados en ataque por Alberto Patapata Hidalgo golearon esa tarde por 4 a 1 a sus rivales. Fuera de los binoculares de mi abuelo, casi lo único que retengo de esa jornada es un gol de Patapata hacia el final, cuando enfrentó en solitario al arquero y lo venció.
Desde esa tarde mis recuerdos peloteros empezaron a amontonarse en la memoria, hasta hoy, cuando cualquier repaso somero de mi vida me conecta con este “divertimento dominical sin ninguna importancia”, como alguna vez definió magistralmente al fútbol el cronista catalán Josep Pla.

Uno, cuando es hincha del fútbol, vive dividido entre el tiempo real en que transcurre la vida y esos noventa minutos de partido que son otra historia, algo parecido a una tregua en medio de la batalla de cada día. Algunos nos acostumbramos desde chicos a ir al estadio, y si no íbamos lo escuchábamos por la radio, y después, cuando empezó a exhibirse por televisión, organizamos nuestros tiempos para terminar en la casa o en el bar donde hubiera un aparato encendido.

A propósito de transmisiones televisivas de partidos de fútbol, recuerdo con angustia aquel momento de gran tensión –especialmente en los años setenta– cuando no se sabía aún si un partido lo iban a dar o no, nadie entregaba ninguna información oficial, todo lo que se escuchaba eran rumores, y uno esperaba frente al televisor encendido, a medida que se acercaba la hora del encuentro, que de una buena vez arrancara la música característica que anunciaba la presencia de Carcuro, el Sapo Livingstone o Julito Martínez en la pantalla chica. Qué gran frustración soñar con ver un partido en directo, vía satélite, y finalmente tener que contentarse sólo con el relato radial. Qué canallas, qué infames esos canales de televisión insensibles que seguían adelante con su programación, con monos animados o seriales yanquis mientras tú te perdías la fiesta y nadie te daba una explicación.

Algo parecido recuerdo de esos fines de semana en que la lluvia no cesaba y el partido finalmente se suspendía porque la cancha era una piscina o estaba muy barrosa. Siempre nos pareció que en esas canchas se podía jugar sin ningún problema. La vida sin fútbol ese sábado o domingo perdía sentido, nos despojaban de la ilusión de ver a los mejores jugadores, o en su defecto a los que más queríamos, vestidos para la ocasión, dispuestos a representar la obra para la que se habían preparado toda la semana. Lo que no tiene nada que ver con que nos hiciéramos falsas expectativas en un país en el que el fútbol nunca fue modelo de excelencia y grandes dotes artísticas. Los que vamos a la cancha en Chile desde tiempos remotos, sabemos que el buen juego está reservado para unas pocas ocasiones, y por eso disfrutamos tanto la previa, donde está permitido soñar. En mi caso, subir las escalinatas del estadio Nacional y ver el verde del pasto de la cancha es una de las mejores imágenes de mi infancia, y nadie nunca podrá arrebatármela, ni siquiera la muerte, que también sabe de fútbol y a veces está agazapada en el rincón del córner, como escribió Camilo José Cela.

12 Comentarios publicados
Posteado por:
PLUMIFERO PARAGUERO
06/06/2009 09:49
[ N° 1 ]

...y para escribir ésto...¿tuviste que pensarlo mucho tiempo?

Posteado por:
ricardo misito castaño
06/06/2009 10:15
[ N° 2 ]

Cuando no se tiene nada que escribir, o "las musas andan de vacaciones", aconsejo buscar en google "fuentes que detonen" algo en la mente, en este caso después de leer su aburrido relato, busqué que pasaría un día sábado y fui a dar con la letra de Cacho Castaña, (escondida en mi inconsciente) y me pareció oportuno compartirla, aquí va un extracto.

Café La Humedad, billar y reunión...
Sábado con trampas... ¡Qué linda función!
Yo solamente necesito agradecerte
la enseñanza de tus noches
que me alejan de la muerte.
Café La Humedad, billar y reunión...
Dominó con trampas. ¡Qué linda función!
Yo simplemente te agradezco las poesías
que la escuela de tus noches
le enseñaron a mis días.

Posteado por:
VIA LACTEA DOS
06/06/2009 10:33
[ N° 3 ]

Hola Francisco: Ayer te vi pasando por la casa de mi prima Via Lactea Tres, ibas a bordo de tu underwood...¿no será tiempo que la cambies por un computador?
Es que tu artículo es tan fome, que seguramente te quedaste pegado en el pasado.
Fome...pero FOME CON MAYUSCULAS

Posteado por:
LEONARDO TREVINCHE
06/06/2009 10:58
[ N° 4 ]

Lo mejor de todo nombrar a Camilo José Cela, por un instante pensé que usted era un gran lector

Posteado por:
LEONARDO TREVINCHI
06/06/2009 11:35
[ N° 5 ]

Por error involuntario, usé el mail de mi hermano, que para diferenciarse de la familia se hace llamar TREVINCHE.
Pero igual leyó el artículo y coincidimos en que Camilo José Cela, es un gran escritor

atte:

Lenoardo Trevinchi

Posteado por:
LEONARDO TREVINCHI
06/06/2009 11:54
[ N° 6 ]

Me imagino a mi mujer leyendo tu artículo y su comentario: “¿Otra vez con el futbol, hasta cuando?”

Yo acudí a wikipedia para que no me pille por sorpresa, si me pregunta que es un gol ¿que le respondo? ... ¿que gatilla viejos recuerdos?.

Wiki no rimemberea nada de eso, palabras textuales:

En el fútbol, un gol se marca luego de que una pelota cruza completamente la línea de meta, dentro de una portería, es decir, entre los postes laterales y el travesaño.

O sea: nada de sentimientos….¿y porqué cuando se pone cachonda me dice:
“…mi amor méteme un gol”

¿Quién entiende a las mujeres?

Leonardo Trevinchi a mi mujer Due Lisa

Posteado por:
LEONARDO TREVINCHI
06/06/2009 13:02
[ N° 7 ]

La mia mujer cuando estaba leyendo el artícolo gritó: “¿Otra vez con el futbol, Madonna Santa… hasta cuando?” … he increspome: ¡Leonardo…cuando dibujaste “La Escuadratura Humana” le incluíste una pelota en los pies!
No… claro que no, …¡¿entonces porqué insisten?!...¿es que no hay de otro tema?...¿y la mia sonrisa?

Tranquila amore, habrá que espetar. Algun uotro artícuolo.


…a mi mujer Due Lisa

Posteado por:
Melvyn Maximiliano Olate Barra
06/06/2009 14:56
[ N° 8 ]

Comentario, se define como juicio, parecer, mención o consideración que se hace, oralmente o por escrito, acerca de alguien o algo.
Si añadimos, que habitamos un territorio en el cual, a veces podemos hacer uso del derecho legitimo de ejercer nuestra libertad, me parece que resulta válido que se escriban comentarios.
Pero pregunto, o lanzo un desafío, se "supone" que este espacio es visitado por personas con criterio formado, entonces si van a atacar la persona del columnista, (que no necesita defensa de mi parte ni de nadie) a través de su trabajo, por favor sean más creativos.....
Ahora bien, quiero destacar la "espantosa soberbia" del columnista que ya va, un "pasito" delante de la muerte.
Mouat 15/0 Muerte
(sólo para estar a tono con el feedback de los posteadores)

Posteado por:
LEONARDO TREVINCHI
06/06/2009 15:38
[ N° 9 ]

Melvyn Olate (8)

Si usted “supone que este espacio es visitado por personas con criterio formado” me pregunto si es necesario matar al columnista enfrentándolo con la muerte.

Vea usted que los diferentes posteadores, de alguna manera con su humor, creativo o no, han tratado de hacer que la columna avance, pero usted me hizo acordar al okupas que llevaba una bomba en la mochila, tenga cuidado que no le reviente en su espalda.

Podemos no estar de acuerdo con la altura del escrito del Sr. Mouat, pero no escribamos con odio.
Para eso le recomiendo la columna de HFH …esa sí que está de miedo

Atte:

Leonardo Trevinchi

Posteado por:
Gabriel Ignacio Ramos
06/06/2009 17:57
[ N° 10 ]

Hace algún tiempo comentaba algo relacionado a lo que escribe:

¿Qué beneficio reportas si tu equipo de fútbol favorito gana el domingo?

Pues nada... material. Soy un seguidor del fútbol, de sus formas de juego y del impacto social que este deporte genera.

No me conformo con que con un triunfo el "el té es más dulce y la marraqueta más crujente", sin embargo me genera un grado de satisfacción el ver a mis compatriotas olvidarse por 90 minutos de sus problemas, deudas, discusiones o deberes. Si bien, este efecto no es general, sí tiene impacto en muchas personas.

El fútbol es casi un limbo, donde se descansa de lo rutinario.

Posteado por:
gemma d'ottone morales
06/06/2009 17:59
[ N° 11 ]

Un placer leer sobre una pasión en forma tan amena. Logras transmitir un sentimiento tan personal y hacer evocar los propios.

Posteado por:
Patricio Rain Rojas
25/06/2009 15:41
[ N° 12 ]

Siempre recuerdo las esperas llenas de incertidumbre y angustia anhelando a ver si el partido lo daba algún canal, al comenzar la música característica de cada área deportiva era el niño más feliz del mundo, cuando escuchaba la música de apertura de los "Angeles de Charlie" o la "Reportera del crimen" mi tristeza era profunda y me ponía a llorar creyendo que eso haría aparecer mágicamente al "Sapito" o a "Don Julio", obviamente eso nunca pasó.

Si me preguntan como fue mi niñez, siempre digo que fue feliz y me es inevitable asociar esa felicidad al momento en que por primera vez fui al estadio. De la mano de uno de mis tíos subiendo unas escaleras sucias y con muy poca luz con una sensación de miedo a lo que iba a encontrar. Al terminar de subir aquella escalera todo se ilumina y me encuentro frente a frente con un césped verde, precioso, rodeado por miles de de personas y la voz de un locutor que relataba la formación del equipo local, con nombres como Roberto Rojas, Hugo Rubio, Jorge Aravena. Que equipo. Esa imagen inicial me hizo enamorarme hasta el día de hoy del fútbol y de todo lo que lo rodea. Siempre me ufano delante de mis amigos de haber ido por primera vez al estadio justo cuando se convirtió lo que algunos llamaron un gol de tiro libre como el "Gol imposible".

Gracias Pancho por tu relato... a los que nos apasiona el fútbol lo entendemos.

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