Patricia May
Sábado 27 de Junio de 2009
Presencia plena

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Una de las prácticas que se han traspasado desde las disciplinas espirituales a la vida actual es la de la Presencia Plena, completamente presente y consciente en cada acto. La tradición budista enfatiza mucho esta actitud diaria: vivir entregados conscientemente a las acciones y experiencias cotidianas, conduciendo la mente, focalizándola, vaciándola de los contenidos ansiosos, de las expectativas, aprensiones, prejuicios, anticipaciones, enganches con el pasado o posible futuro, entendiendo que en todo esto está la base de la infelicidad y la constante insatisfacción humana, esa sensación que muchas veces acompaña a las personas de hoy, de hacer muchas cosas, pero de no vivir realmente nada, ese vacío de no encontrar sentido ni encanto en la vida diaria.

Actualmente esta práctica milenaria que tiene una fuerte conexión con la meditación, y ha sido traducida del budismo como “mindfulness”, se está enseñando como una técnica antiestrés en las organizaciones y empresas, así como en terapias sicológicas para ayudar a tranquilizar, autoconducir, moderar la ansiedad. También es un recurso maravilloso en la curación de enfermedades, índices cardiovasculares, incluso niveles de insulina, cicatrización de heridas, etc.

La Presencia Consciente aumenta la efectividad en el trabajo, nos permite hacer, decidir, actuar sin distracciones, apuro, ni ansiedades por el resultado.

Mejora la comunicación y la afectividad, pues al interactuar estamos realmente allí, presentes, escuchando, abiertos, vacíos de ideas preconcebidas y, al mismo tiempo, fluyendo asertivamente.
Es vital, además, incluir en el “estar presentes” la apertura de corazón, el sentimiento de aportar lo mejor de nosotros en cada momento y conectarnos con un sentido de colaboración y servicio que nos lleva a la empatía, a la participación en cada momento por un mundo mejor.

Una de las razones por las cuales las sociedades se vuelven egoístas e individualistas es que en la aceleración constante dejan de importarnos los demás, puesto que simplemente no los vemos. Pasamos en nuestra agitada vida frente a mil situaciones humanas como si se tratara de estampas, imágenes que vemos al vuelo, pero que no nos movilizan, pues no estamos realmente conscientes y presentes. La solidaridad, el amor, la empatía, tienen una base en el estar presentes, en ver, contemplar, conectar de verdad con el mundo.

Así, el estar plenamente presentes y empáticamente conscientes nos carga de energía, cambia radicalmente nuestra calidad y sentido de vida, nos hace vivir proactivamente cada momento, poniendo encanto y entrega, y actos que antes nos parecían aburridos y rutinarios cobran una irradiación extraordinaria y se transforman en una oportunidad vital de experimentar la vida en toda su riqueza y matices, y el sentimiento de estar ante algo siempre nuevo y sagrado se vuelve un sentir cotidiano.
La actitud de la Presencia Plena constituye una práctica consciente, y requiere de una voluntad dirigida hacia ella, pues es algo ajeno a nuestro estilo de vida y se puede comenzar con poner atención a los actos más simples: caminar, respirar, comer.

5 Comentarios publicados
Posteado por:
eugenio salas rivera
27/06/2009 09:55
[ N° 1 ]

El mejor ejemplo de poner en práctica la Presencia Plena es conducir una moto por Santiago y llegar vivo de regreso a casa.

Y todos los que somos fanáticos de estos peligrosos bichos de dos ruedas lo sabemos hace muchos años, desde que se publicó el manual indiscutido de nuestra cofradía: "Zen y el arte de reparar motocicletas".

Posteado por:
Ricardo Peña y Lillo Valenzuela
27/06/2009 10:50
[ N° 2 ]

¡Excelente!

Vale agregar, que ese estado no significa lograr un cuerpo-mente vacío, sino un reencontrarse con las esencias auténticas escritas por la naturaleza en cada ser.

Lo vaciado, son aquellas virutas de lo aprendido, que se acumulan petrificándose sin comprender su sentido y por el contrario aprisionan al individuo, desviando sus rumbos hacia conductas irracionales. Las mismas que disfrazan de incongruencias, dividiendo irreconciliables al ser interno y al externo.

No se trata de quedar vacío esperando cualquier veneno; por el contrario, la idea es despejarse a la receptividad selectiva de aquello que realmente tiene sentido.

Posteado por:
Guillermo Réne Águila Tobar
28/06/2009 11:08
[ N° 3 ]

Simple retorica simple

Posteado por:
Ricardo Peña y Lillo Valenzuela
28/06/2009 19:54
[ N° 4 ]

Las palabras son sólo eso, cuando no se accede a su significado.

Así:
… el buen vino sería pura botella
… Dios sería sólo una estatua
… las nueces serían cáscaras con nada adentro.


Posteado por:
Celeste Orrego Olivares
29/06/2009 12:21
[ N° 5 ]

Patricia: muchas gracias por estar siempre recordando con tus palabras la importancia de ser capaz de ver las cosas simples, y por guíarnos en nuestro camino para Ser. Creo que la mezcla de estas dos variables (la simplicidad y un camino espiritual) deben ir de la mano y nunca olvidarse. Por experiencia propia puedo decir que el tener expectativas "sobre naturales" de la espiritualidad es enormemente dañino... el mismo tema del querer ser iluminados puede llevarnos a desligarnos del presente y más que ha vivir realmente en un clima espiritual, ha mirar la espiritualidad desde las gafas del ego.
Suerte en todo, y gracias de nuevo!

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