Por Patricia May
Las experiencias espirituales, vivencias de certeza de lo divino, o de un gran orden, de estados de paz, serenidad, amor, alegría, armonía, plenitud, intuición de que todo tiene un sentido, de que todo está bien, aún el dolor, son revelaciones, vitales y transformadoras que no tienen mucho valor en la vida orientada al hacer, producir y al logro de la vida actual. Sin embargo, en otras culturas constituyen aspectos vitales del vivir y de la auténtica felicidad y propósito.
Éstas suelen regalársenos cuando menos lo esperábamos, al caminar al trabajo, o cuando se cuela un rayo de sol entre las ramas, o ante una puesta del sol contemplada con tranquilidad, o escuchando música, o mirando el cielo estrellado, o en momentos de encuentro y amor humano, o cuando estamos reflexionando sobre algo, o con una lectura, o también en momentos de desgarro y dolor.
Las epifanías suelen ser instantes fugaces donde se nos revela la vida con una claridad y luminosidad nunca antes experimentadas, una información vital que reorienta nuestra razón de vivir: no estamos solos, somos parte de una Totalidad que nos contiene, somos amados e incluidos por la Gran Vida, sólo por existir.
Nos damos cuenta de que hay una conexión irradiante entre todos los seres, sutiles hilos nos unen, y el Amor como actitud cotidiana no es algo que haya que forzar, sino que un estado natural que mana como un manantial desde nosotros a todo.
Nos llega la certeza de que la muerte no existe, sino que la transformación, que no hay nada que temer, que aún en el éxito o el fracaso, la alegría o el dolor, en el perder o ganar, aquí o allá, nuestra Esencia sigue siendo y nuestro hogar interno va con nosotros donde sea.
La vida se nos muestra como una gran oportunidad de realización, entrega y aprendizaje y un nuevo sentido de dar, colaborar con algún propósito que nos mueva se transforma en el eje de nuestro quehacer.
La felicidad deja de estar ligada a las condiciones exteriores, y se conecta con nuestro estado interno.
Todas estas son ideas y sentimientos que nos llegan con una claridad meridiana, agrietan la mente compacta y rigidizada en sus contenidos y visiones por las cuales se cuela el soplo del Alma, soslayando ese cúmulo de pensamientos y emociones que llamamos “yo”
Estas experiencias de extremo bienestar, que han sido estudiadas por milenios por la tradición budista y que están siendo investigadas por los desarrollos de la sicología actual, nos conducen a relacionarnos pacíficamente, a dar lo mejor de nosotros en la acción, a participar en propósitos de bien común, a vibrar con un sentido de vida de servicio, a encontrar gozo en lo simple y cotidiano, a dejar de ligar la felicidad con cosas exteriores y por tanto a bajar los niveles de ansiedad por tener, consumir, competir y a centrarnos más en un trabajo personal que nos libere de aquellos obstáculos personales, enganches y rollos emocionales, ruido mental que no nos permiten ser personas proactivas, empáticas, creativas, amorosas, agradecidas.
Darle espacio al Alma, tiempos de tranquilidad y armonía en la vida de hoy es vital para equilibrar la excesiva sobreactividad, competencia, estrés y pérdida del Sentido de vivir.
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Posteado por: Agustin Maldonado 04/07/2009 13:13 [ N° 1 ] |
Patricia, la belleza de sus palabras es un reflejo de las alturas que ha alcanzado su espíritu. Las epifanías a la que usted alude debieran ser tan naturales en cada uno de nosotros como lo es el acto de respirar. Sin buscar ni idealizar, solo que sean. Se canalizan siendo vegetarianos; practicando yoga en lo posible; cero alcohol, drogas, café y tabaco; ausencia absoluta de crítica al prójimo; todo eso acompaña generalmente a los viajeros del mundo interior. Reciba mi fraternal abrazo. |
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Posteado por: soledad marianela valdovinos roman 04/07/2009 22:15 [ N° 2 ] |
me encataron la palabras escritas hoy, me recuerda al escritor W.dayer, el habla de todas estas , mi lleno el alma lo que escribio, estoy llenado mi espiruto con todas esta columnas . me despido con cariñoso saludo para usted |
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Posteado por: Leonor Henríquez C. 05/07/2009 18:45 [ N° 3 ] |
¿Pero qué es lo que busca verdaderamente el ser humano?, la felicidad, ¿pero qué es la felicidad?, es la libertad que te da la ausencia de sufrimiento, y como dejar de sufrir, y cómo verdaderamnte entender que estamos sufriendo, cuando muchas veces nos hacemos literalmente los lesos con nuestra auto observación, con nuestro propio proceso. Encontrar paz no es un camino fácil, porque el ego nos tiene absolutamente dominado en esta sociedad, lamentablemente muchas veces es el ego el que se quiere iluminar y nubla todo el trabajo espiritual verdadero. |
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Posteado por: Claudia Vanesa Zamora Cabezas 05/07/2009 22:50 [ N° 4 ] |
Son tan ciertas sus palabras. Debemos dejar de ser competitivos y dejar de vivir por los logros, pero a veces nos engañamos y nos unimos sin querer, pero cuando fracasamos nos duele hasta el alma y nos sentimos inferiores, por lo mismo debemos superarnos y darnos cuenta que siendo proactivas, amorosas y agredecidas avansaremos hacia la armonía.Muchas gracias por sus palabras, sobretodo en estos momentos para mí. |
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Posteado por: Maria Cecilia Gomez Arredondo 06/07/2009 19:22 [ N° 5 ] |
Que motivadoras palabras, la verdad que siempre es un agrado leer esta columna , tan clara y positiva ...siempre son una invitacion a ser mas nosotros mismos ,simplemente SER con el todo maravilloso que nos acompaña y que frecuentemente no vemos. Muchisimas gracias Patricia. |
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Posteado por: Paula Durán Hurtado 06/07/2009 19:34 [ N° 6 ] |
Querida Patricia, ¡qué gusto me da leer tus "felicidad a la orden"!... parecen tan obvias las cosas que vas comentando... y aunque son obvias, no lo son nada -creo yo-. Te leo en tu decir de "conexiones irradiantes" y parece una bella metáfora, pero tú sabes que no lo es... y "ese amor de actitud cotidiana" al que nombras como si se tratase de un cordón umbilical... mientras seguimos un poco insensibles a la unión rítmica e invisible a la que estamos cosidos con cada pieza del universo; y hablas con tanta paz respecto de esa "muerte que no existe"... pero ¿qué es la vida, si no?... tal vez la vida y la muerte son una y misma cosa... -la Gran Vida- y lo que deba hacerse es ni aferrarse tanto a "la vida" ni temerle tanto a "la muerte", porque quien vive no muere, aunque quien muere es quien vive realmente.... |
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Posteado por: maria isabel carrere poblete 07/07/2009 11:29 [ N° 7 ] |
Gracias |
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Posteado por: Ricardo Peña y Lillo Valenzuela 08/07/2009 02:40 [ N° 8 ] |
Son experiencias e instantes intensos y valiosos... cuando su autenticidad logra trascender a los enmarcados ideológicos que intentan explotarlos. |
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Posteado por: eliana salinas gonzalez 16/07/2009 12:38 [ N° 9 ] |
maravilloso y tan real, como hemos pérdido el sentido de la vida, que es tan simple como disfrutar de una flor o la sonrisa de un nieto, ojala este toque muchas alma y sirva para recapacitar donde estamos y porque estamos. un abrazo |
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