Por Ascanio Cavallo
Esta película ha sido copiosamente elogiada por renovar una tendencia que ya tiene sus cuantos años en el cine de animación: tratar las historias con rasgos de complejidad más propios del mundo adulto. En realidad, todas las ideas tradicionales sobre el cine de animación han sido puestas en entredicho en los últimos decenios. Cuando la mayor parte de las superproducciones se apoyan en efectos digitales masivos, la vieja distinción entre el realismo fotográfico y las imágenes artificiales parece perder todo sentido.
Up, de cualquier modo, no entra en ese debate. Es animación pura y dura, y su público eminente son los niños.
Sin embargo, tiene el que probablemente sea el comienzo más triste y sombrío que haya desarrollado una cinta infantil de su tipo. Carl Friedricksen, un niño tímido y solitario que allá por los años 30 sueña con las aventuras del explorador Charles Muntz, conoce a la niña Ellie, que comparte su entusiasmo por lo exótico.
Se casan, sueñan con hijos; pero ella no puede tenerlos. Deciden ahorrar para viajar por fin a Paradise Falls, en la remota Sudamérica; pero cada vez ocurre algún imprevisto que se los impide. Así envejecen, apacible y dulcemente, pero sin cumplir ninguna de sus pequeñas ilusiones. Ellie muere y Carl queda solo, a los 78 años, en la casa que compartieron toda una vida, ahora asediada por las torres que ocupan todos los terrenos. Luchando contra los constructores, Carl advierte que está en peligro no sólo su independencia, sino el sentido mismo de su existencia.
Esta historia desoladora, de cariño y frustración, de pérdida y soledad, ocupa los primeros 20 minutos del relato, un memorable ejemplo de economía narrativa. Luego de eso, Carl decide llevarse su casa por aire –una decisión que disimula alegremente la sombra del suicidio–, con la inesperada compañía de Russell, un boy scout cuya breve historia personal es otro abismo de soledad y tristeza, que los cineastas dejan delicadamente velado.
El resto del metraje es la aventura, y no hay allí mucho que hurgar, salvo por las siguientes preguntas: ¿es esta la historia de un viejo y un niño luchando desesperadamente por saber cuál es su lugar en el mundo, uno en su final y el otro en su comienzo? ¿O es la peripecia de dos ancianos enfrentados a la última epifanía de sus sueños antes de desaparecer en el vacío? ¿O, como la mayoría de los productos de Disney, Pixar o Spielberg, invoca otra variante oculta del cuento del padre ausente?
La repuesta puede ser: todas las anteriores. Pero ninguna se sostiene sin esos primeros 20 minutos de desolación.
Up: Una aventura de altura
Dirección: Pete Docter y Bob Peterson.
voces: Edward Asner, Christopher Plummer, Jordan Nagai, Bob Peterson, Delroy Lindo.
duración: 96 minutos.
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Posteado por: josé manuel rodríguez angulo 11/07/2009 11:46 [ N° 1 ] |
Son sólo 20 minutos los que cabalgan sobre la línea de la muerte. El lugar que ha todos nos espera. LO malo es que actuamos como si no existiese y vivimos planeando el futuro y los gobernanates nos exigen pensar en que los sacrificios del ahora serán los beneficios del mañna. Y la verdad es que no hay mañana, en ese amanecer sólo está el falo de la muerte disuesto a escupirnos en la cara (Sarduy. |
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Posteado por: Héctor Sepúlveda Correa 11/07/2009 18:05 [ N° 2 ] |
Hay una escena en la película que, quizás, explica todas las inquietudes que nos provoca la misma: cuando en el libro o agenda de la esposa de "Cosas que tengo que hacer", el que se esperaba estuviera lleno de aventuras, aparecen repentinamente, escenas cotidianas: la compra de la casa, el casamiento, o, en nuestro caso, o por ejemplo, el nacimiento o la titulación de un hijo, etc. Me parece que aquí está la tremenda "lección" que nos da el film. |
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Posteado por: IVAN MAURICIO TERAN IZETA 13/07/2009 17:21 [ N° 3 ] |
Dura, clara y concisa. Nos refriega en la cara lo ambiguo de nuestra existencia, echando por tierra no solo lo ilogico de la vida, sino la inexistencia de metas e ideales que pierden setido ante la realidad (el super heroe explorador tomado como heroe y idializado), en poco rato de conocerlo, se da cuenta que un ser despreciable, analogia de la esperanza que no tiene sentido. Pelicula extraordinaria.... |
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Posteado por: Carlos Correa Acuña 18/07/2009 21:31 [ N° 4 ] |
Al ver esta película las emociones saltan a flor de piel. No es sólo una película animada, es mucho más que eso. El mérito ya no es la perfecta animación y el realismo con el que la cinta se ha construido. El mérito mayor radica en el logro de contar una historia de manera redonda, donde cada elemento tiene su justa ubicación y cada personaje el desarrollo necesario. La suma es una obra de arte para los pequeños ( y adultos ) del hogar. Carl es un anciano de 78 años que se ha ido quedando aislado, en su barrio y finalmente en su vida. Muchas cosas ya ha vivido y antes de ser llevado a un hogar decide comenzar una aventura que desde niño soñaba: viajar a Sudamérica para visitar remotas selvas, cascadas y mesetas. Carl era un vendedor de globos, por eso ata miles de ellos a su casa y sale volando en busca de su destino. Y comenzado el viaje tiene compañía: el niño de 8 años y boyscout llamado Russell ha partido con él en la casa voladora, lo que rompe el esquema del anciano y da comienzo a la aventura que juntos vivirán en las alejadas tierras sudamericanas. El film es alucinante. El relato es simplemente maravilloso y la música acompaña perfectamente. La historia va llenando cada uno de sus rincones con toques de humor y gotas de tristeza, envolviendo al espectador en un mundo, una atmósfera y un ritmo precioso. Es hermoso asistir y contemplar el desarrollo de esta película, las relaciones que se forjan entre los personajes, los efectos visuales - en los que muchas veces olvidamos que se trata de una animación - y las tomas de maravillosos paisajes que recrean esta aventura. Carl y Russell nos conducen al interior del corazón y nos hacen parte de un viaje maravilloso de encuentros humanos y verdaderos, donde el amor es finalmente, el gran valor presente y futuro. |
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Posteado por: Carlos Correa Acuña 01/11/2009 10:58 [ N° 5 ] |
Al ver esta película las emociones saltan a flor de piel. No es sólo una película animada, es mucho más que eso. El mérito ya no es la perfecta animación y el realismo con el que la cinta se ha construido. El mérito mayor radica en el logro de contar una historia de manera redonda, donde cada elemento tiene su justa ubicación y cada personaje el desarrollo necesario. La suma es una obra de arte para los pequeños ( y adultos ) del hogar. Carl es un anciano de 78 años que se ha ido quedando aislado, en su barrio y finalmente en su vida. Muchas cosas ya ha vivido y antes de ser llevado a un hogar decide comenzar una aventura que desde niño soñaba: viajar a Sudamérica para visitar remotas selvas, cascadas y mesetas. Carl era un vendedor de globos, por eso ata miles de ellos a su casa y sale volando en busca de su destino. Y comenzado el viaje tiene compañía: el niño de 8 años y boyscout llamado Russell ha partido con él en la casa voladora, lo que rompe el esquema del anciano y da comienzo a la aventura que juntos vivirán en las alejadas tierras sudamericanas. El film es alucinante. El relato es simplemente maravilloso y la música acompaña perfectamente. La historia va llenando cada uno de sus rincones con toques de humor y gotas de tristeza, envolviendo al espectador en un mundo, una atmósfera y un ritmo precioso. Es hermoso asistir y contemplar el desarrollo de esta película, las relaciones que se forjan entre los personajes, los efectos visuales - en los que muchas veces olvidamos que se trata de una animación - y las tomas de maravillosos paisajes que recrean esta aventura. Carl y Russell nos conducen al interior del corazón y nos hacen parte de un viaje maravilloso de encuentros humanos y verdaderos, donde el amor es finalmente, el gran valor presente y futuro. |
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