Begoña Uranga
Sábado 25 de Julio de 2009
Comer: Santiago Grill


Hay circunstancias definitivamente espantosas. Cuando se tiene la mala suerte de estar “momentáneamente”–por los motivos que sean– a dieta y se viaja.

Cuando el paseo es familiar, con hijos y a un destino veraniego y relajado, la cosa es peor. Si es en Estados Unidos, para llorar.

¡Cómo se quejan de pandemias de obesidad si no queda otra alternativa! Locales de comida rápida, en cuya oferta –seguramente para disimular– se han incluido unas ensaladas que, de verlas, se quitan las ganas de comer. Verdes oscuras, tiesas, con un pedazo de pollo encima y tres tomatitos cherry para adornar, con cubiertos plásticos y con una salsa encima que ella sola suma las calorías recomendadas para el día.

Si se tiene la suerte de encontrar un local, dentro del rango de precios para “familias”, que tiene ensaladas más apetitosas, se descubre que vienen bañadas en queso, con tocino o crutones con ajo. Si el doctor recomendó comer a media mañana, la desesperación hace presa. Cremosos helados, café espumoso de crema, todo tipo de galletas y horneados dulces, hamburguesas, cocina china... Hasta en los supermercados cercanos cuesta encontrar algo de menos de 500 calorías, ¿Qué hacer? Agua, mucha agua y esperar hasta sentir el mareo para comer un wrap de huevo, que sea.

Por eso que se entiende a esa señora XXL que devora un enorme cheese cake con dos montañas de crema, mientras sus tutos se rebalsan de la silla. ¡Lógico, no le queda otra! Abajo las dietas.

Pero en Santiago se puede. Como en el Grill que lleva su nombre, en pleno paseo El Mañío, donde antes estaba el Alma. Con la misma chef a cargo, Pamela Fidalgo, el lugar tiene mucho menos glamour que el antiguo local. Menos brillo y todo como más casero.

Sin embargo, Pamela sigue igual de amable, paseándose entre las mesas. El dúo de ceviches resultó bien logrado, mejor el de salmón que el de atún, sin duda. Un descubrimiento fue el plato surtido de quesos, que venían de varias formas, hasta fritos. Sencillamente delicioso. Aquí todo es al grill, por lo que se puede comer sano y rico. Hay un menú de almuerzo con súper buena pinta y que congrega a numerosos parroquianos, con las mismas especialidades de la carta.

Un lugar mucho más sencillo, familiar, incluso, a precios módicos, pero en el que se sigue conservando la buena mano y se puede encontrar más de una sorpresa. Buen vino en copas.

SANTIAGO GRILL
Dirección : El Coihue 3886, paseo El Mañío
Reservas : 2086095
Precio por pareja: $ 30.000 o menú almuerzo a $ 6.000. Abierto de lunes a domingo

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