Entrar a una farmacia me pone de mal humor y paranoica. Basta que ponga un pie adentro para que me sienta insegura, ansiosa, engañada. No hay quién me saque de la cabeza que me están asaltando y que no puedo hacer nada para evitarlo. Consulto precios, me voy a la farmacia del frente, luego a la de la otra esquina, reclamo, dudo, sospecho, discuto, me opongo, conjeturo, intento desistirme. Finalmente, para no poner en riesgo mi salud y al igual que la mayoría de los chilenos, obligada, rabiosa y desautorizada, compro. Aunque sienta impotencia y me den ganas de salir arrancando. Lo peor es que estos síntomas se han agudizado después del affaire “colusión”. Porque antes sólo tenía la sensación de que era víctima de un atraco, mientras que ahora estoy convencida de que me están desplumando.
No sé cuál es la experiencia de ustedes. Lo que es a mí, los medicamentos que habitualmente necesito comprar suben de precio todos los meses. Si llegan a bajar, es sólo un veranito de San Juan y, lo más raro, es que tanto antes como después de la colusión valen lo mismo en las distintas cadenas de farmacias. Pesos más, pesos menos. Pero la constante es el alza. Incluso uno, del cual no puedo prescindir y que ya había experimentado un aumento del ciento por ciento, cuando estalló el caso colusión bajó cincuenta por ciento, y ahora, otra vez, volvió a subir ciento por ciento. Conclusión: los medicamentos no tienen precio o cobran lo que quieren y cuando quieren por ellos, independientemente de su valor. El hecho es que no tengo idea cuánto valen ni cuánto me van a costar el próximo mes, ni el porqué van a bajar o subir. Tampoco logro nada con organizar mis gastos, planificar mi presupuesto o mantenerme bien informada, porque su precio no está ligado a ningún parámetro posible de objetivar. Soy capaz de entender, aunque no me guste, que el precio de la bencina se relaciona con el del petróleo y que el del pan se relaciona con el precio del trigo. Lo que me irrita y no logro aceptar es que el precio de los remedios, asunto muchas veces de vida o muerte, sea un enigma inexplicable que se relacione sólo con los vaivenes de la avidez y la arbitrariedad, sin que nadie defienda realmente a quienes requerimos con urgencia de ellos.
En nuestro país, algunos temas de gran impacto social, cuando saltan al tapete saturan la conversación, copan los medios y generan todo tipo de planes y propuestas, apasionando a dirigentes y autoridades. El misterio es que después pasan de moda, se habla tarde, mal y nunca de ellos y las personas verdaderamente afectadas quedan sin solución a sus problemas. O sea, mucho ruido y pocas nueces. Esto ha pasado con el asunto de las farmacias. Cuando estalló el caso colusión todo Chile vivió intensamente aquellos días, purificando su alma de la rabia acumulada. Se hizo una catarsis colectiva, no se habló de otra cosa por días y semanas, quien más, quien menos rasgó vestiduras con vehemencia y se prometieron las penas del infierno. Es verdad que la Fiscalía Nacional Económica actuó, que el Tribunal de la Libre Competencia aún está viendo la situación y que varios ejecutivos enfrentan una querella ante la justicia; pero los consumidores, que es lo que realmente importa, pasada ya la ofuscación, la exaltación y la embriaguez de los Días F de Farmacia, seguimos pagando no sólo los mismos precios de antes, sino que peor, en muchísimos casos, cada día más caros. Debido a las denuncias, en el presente estamos al tanto de que nos defraudan; sin embargo, forzados a seguir comprando y sin una solución real al problema, ahora somos cómplices pasivos y testigos inermes de nuestra propia estafa. Como para enfermarse de los nervios.
Ir a la farmacia en Chile se ha convertido en un problema para la salud mental. Porque no hace bien pensar cotidianamente que a uno le mienten y le engañan, menos aún andar desconfiando de la gente. Además, recelar permanentemente de un sector que cumple una función tan relevante para la salud es grave para la convivencia nacional. Nos hace sentir vulnerables, vejados e indefensos. Nos vuelve suspicaces, rudos, mezquinos, descreídos, indiferentes y descomedidos. Aunque sea duro, hay que reconocerlo: estar enfermo hoy en nuestro país ya no sólo duele e invalida, sino que además enferma de estrés. Peor el remedio que la enfermedad.
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Posteado por: ernesto benado rejovitzky 25/07/2009 12:00 [ N° 1 ] |
Muy de acuerdo con su reclamo por los precios abusivos de los medicamentos. |
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Posteado por: Rogelio Blanco T 25/07/2009 12:46 [ N° 2 ] |
Absolutamente de acuerdo. Comprar en una farmacia de alguna de las tres cadenas es indignante. No parece haber una situación igual en otra actividad, salvo con los bancos, en que el ciudadano está en una situación de desprotección y de abuso tan alienante. Se puede culpar al sistema, pero los sistemas los administran los hombres, en particular las autoridades. Si nadie nos protege en estas dos situaciones indicadas es porque las autoridades, o no tienen la voluntad, o no tienen el poder para hacer algo. En la primera opción, terminan siendo cómplices. |
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Posteado por: Irmela Eckermann Ludwig 25/07/2009 12:59 [ N° 3 ] |
Con aguita saborizada el trajín farmaceútico me lleva al local donde más gentil fue la atención. |
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Posteado por: monica alvarez ravera 25/07/2009 13:11 [ N° 4 ] |
Quedaste muy corta al hablar de las farmacias y el stress que nos provocan.Sabias que en Entel hay un departamento de profesionales jovenes,la mayoria economistas que su labor es inventar problemas para que el cliente no pueda abandonar su cuenta? Me toco conocer a una recien egresada de la UC que sin mayor problema me conto que hacia este tabajo de "marketing". El empuje, los valores , los ideales , la creatividad de la gente joven al servicio de la gran maquina de las megaempresas que en conjunto nos van dominando, encasillando y doblegando, produciendonos incertidumbre , angustia, stress o lo que llamaba Focault la biopolitica instalada en nuestra sociedad donde los megapoderes sin cara visible, intangibles ,pueden controlar nuestras vidas. Que vivan largamente los personajes que no quieren entrer al sistema!! |
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Posteado por: María Angélica Rivas Nuñez 25/07/2009 17:30 [ N° 5 ] |
El problema es mayor para los miles de chilenos que no pudeden pagar al contado - el especulativo precio fijado- y deben recurrir a la tarjeta de crédito otorgada por la misma farmacia o a la tarjeta bancaria, agregando así lucrativos intereses. |
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Posteado por: Eduardo Hurtado G 25/07/2009 19:11 [ N° 6 ] |
La Sra. Weinstein, cuando se sale de ámbito es fome y repetitiva. Con el párrafo bastaba. |
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Posteado por: JUAN ANTONIO SAHADY CURA 25/07/2009 21:25 [ N° 7 ] |
El artículo refleja el desamparo de la gran mayoría de consumidores, que con gran ilusión, pensaron que después del "destape" de la colusión, las cadenas farmacéuticas iban a "enrrielarse" por el buen camino. Pero no, se han lanzado en un engaño peor que antes. En el fondo, seamos realistas y francos, la culpa no es de ellos, ya que su objetivo es el LUCRO y entre más desmesurado sea, más importancia adquieren en el mundo de los negocios. La obligación de proteger a los consumidores la tiene el ESTADO. Pero, al parecer, también el Estado se colude con estas compañías al no hacer absolutamente NADA!, sólo contemplar y entregar listados de precios a través del SERNAC cada 15 días, que al final no sirven de nada, porque los precios pueden variar a cada rato. La única solución que yo veo y es la que se practica en los países de la Unión Europea, es que de una vez por todas el Estado FIJE LOS PRECIOS A TODOS LOS MEDICAMENTOS. De esa forma, comprar en cualquier farmacia da exactamente lo mismo, variando solamente la atención profesional y la simpatía de los vendedores. Nunca olvidemos que el medicamento es un BIEN SOCIAL y por tanto debe ser tratado como tal y no formar parte del resto del comercio que queda sujeto a la libre competencia. La OMS es categórica al respecto y Chile es parte de ella. Libre competencia, economía social de mercado o como se le quiera denominar, deben aplicarse con criterio en relación a los medicamentos, aunque sean la base económica de nuestra CARTA FUNDAMENTAL. No dejemos pasar los pensamientos contenidos en la última encíclica del Papa Benedicto XVI con respecto a las políticas económicas aplicadas por los diferentes países en el último tiempo, que nos sirvan de ejemplo e inspiración !. Juan Sahady Cura Senador Virtual |
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Posteado por: edmundo santibañez pezoa 26/07/2009 06:20 [ N° 8 ] |
Dejemonos de llantos. Todo esto es nuestra propia culpa. En esta industria y en todo el sistema. Nosotros no hemos querido o podido cambiar el sistema de libertad emp'resarial y los empresarios inmorales se aprovechan de lo ingenuos que somos. |
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Posteado por: jaime marin espinola 26/07/2009 10:16 [ N° 9 ] |
La sra Eugenia tiene toda la razon.....cada dia aumenta mas y mas el uso de productos naturales y la medicina natural alternativa.....todos los farmacos son drogas y todos tienen contra indicaciones....justifico el uso farmacos en caso crisis muy graves |
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Posteado por: Enrique Cruz Costa 27/07/2009 12:57 [ N° 10 ] |
Creo al igual que 7, que los precios de todos los remedios deben ser fijos. |
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Posteado por: fran Cerec Nada 27/07/2009 15:22 [ N° 11 ] |
La Sra. Weinstein padece de angustia y deberia de buscar ayuda profesional. Los que desean precios fijos o regulados deberian tratar de comprar en Cuba a ver como les va. |
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Posteado por: Ricardo Alfredo Cifuentes Salinas 27/07/2009 16:05 [ N° 12 ] |
Posteado por: Don Fran, no es necesario ir a Cuba para saber que en muchos países los precios de los medicamentos son regulados, los "vende" el Estado por que son un bién de uso público y no una mercancía más, por lo tanto no se negocia con la salud de las personas, con otro tipo de productos si. |
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Posteado por: María Eliana González Serrano 27/07/2009 19:18 [ N° 13 ] |
Completamente de acuerdo con el artículo. Cada vez que compro un remedio en una de estas farmacias siento mismo: una sensación de impotencia tremenda. Al parecer la noticia ya pasó y como todo en Chile, el problema quedó en nada. Gracias por interpretar el sentimiento de miles de chilenos pasados a llevar por el sistema. |
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Posteado por: Humberto Gatica 28/07/2009 00:51 [ N° 14 ] |
Espero que no se Ud. hermana del dueño de los laboratorios Recalcine Sra. Weinstein, lo que haria mas interesante su comentario. Lamentablemente en Chile el precio de los medicamentos los pone el libre mercado, y cotizar es una practica que utiliza la mayoria de las dueñas de casa del pais para comprar cualquier cosa. La colusion esta en todo el retail por si no se habia dado cuenta. Suena Ud. como una persona comoda que quiere que le tengan todo listo y no querer pagar de mas por ello. Tome su numero, haga la cola, espere y compre solo si quiere como cualquier mortal. Si Ud esta estresada imagine como dede sentirse la Sra. de barrio que ni siquiera tiene isapre y debe esperar horas para que un medico la atienda. Su comentario esta de más, Saludos |
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Posteado por: Maria Elisa Martinic Ocampo 28/07/2009 10:04 [ N° 15 ] |
Gracias, Eugenia, por interpretarme. Yo tengo la misma sensación cada vez que entro a una farmacia. |
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Posteado por: María Isabel Valenzuela Bonzi 03/08/2009 10:54 [ N° 16 ] |
Estimada Eugenia: Tu articulo lo leí en el momento preciso para expresar mi desconcierto: |
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Posteado por: JUAN ANTONIO SAHADY CURA 05/09/2009 10:39 [ N° 17 ] |
post.16 confirma lo expuesto anteriormente. Así no será necesario viajar a Cuba para comprar medicamentos. Ah! y entre paréntesis, creo que el sistema de Salud cubano es un ejemplo para Chile, si estoy equivocado, pregúntele al Sr. Lavin, quien viajó a la Isla para conocer el sistema e implementarlo en un futuro gobierno suyo. Por lo menos, algo pudo replicar como alcalde de Santiago. |
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