Debe ser que ahora empieza el duelo de verdad. Cuando su nombre desaparece de los diarios, cuando empieza a olvidarse poco a poco lo que se dijo ese domingo en aquella iglesia en Reñaca donde lo despedimos con música de piano, como él quería; cuando la muerte pública –con flores, fotografías y discursos– cede su lugar a esta otra muerte, privada, implacable, silenciosa, soterrada: la de la cama vacía, su computador apagado, el sillón de lectura desocupado, los gatos buscándolo.
No quiero apresurar el duelo y pasar a otra cosa. Me resisto a abandonarte a tu suerte, aunque sospecho que de encontrarnos ahora mismo en un café, de regreso de tu propio funeral, serías el primero en desenfundar un chiste de humor negro sobre esta muerte que vino a buscarte. Pero esto que escribo es un sueño. Porque Pierre Jacomet no volverá nunca más a sentarse a la mesa como estábamos acostumbrados a que lo hiciera, y cada vez que lo convoquemos, cada vez que su rostro vuelva a aparecerse entre nosotros, será porque alguno lo piensa, lo nombra, lo lee, lo narra.
Anoche vi por tercera o cuarta vez una película sensacional, que tú, Pierre, seguro ya viste: 84 Charing Cross Road, casi tan buena como el libro del mismo nombre. Trabaja Anthony Hopkins y Anne Bancroft, y está hecha a partir de uno de los libros más entrañables que haya leído. 84 Charing Cross Road es la dirección en Londres de una pequeña librería de viejos a la que en 1949 le escribió la norteamericana Helene Hanff, interesada en libros antiguos que no podía encontrar en Nueva York. Se inició de inmediato una relación epistolar entre la escritora y el librero Frank Doel, que amaba su oficio y sabía de libros como pocos. Ambos se escribieron durante veinte años, y esas cartas son el libro. Tendríamos que haber visto juntos esta película, Pierre, carta a carta. Los publicistas dicen que es la película más bella sobre libros que jamás se ha filmado. No sé si es así, pero es muy bella y es sobre libros, sobre amor a los libros.
Me duele tu muerte, Pierre Jacomet. No puedo evitarlo. Quisiera colocarme un letrero que diga Cerrado por duelo y no hacer nada, y que los demás respeten mi ausencia y mi silencio. Y volver a ver 84 Charing Cross Road, y detener la película en ese momento mágico en que Frank Doel lee un poema que tú hubieras podido decirme de quién es: “Si tuviera las telas bordadas del cielo/ entretejidas con luz de oro y plata./ Las azules, tenues y oscuras telas/ de la noche, del día y de la penumbra./ Extendería las telas a tus pies./ Pero, siendo pobre, sólo tengo mis sueños./ He extendido mis sueños a tus pies./ Pisa con suavidad, porque pisas/ sobre mis sueños”.
Es bello, ¿verdad? Tan bello como ese sermón de John Donne, el sermón XV, que Helene Hanff lee en voz alta a la hora diecisiete minutos de película, y que parece escrito para ti, Pierre, que amaste a los libros y fuiste gran lector y gran traductor: “Toda la humanidad es un volumen. Cuando un hombre muere, no se rompe un capítulo del libro, sino que se traduce en una lengua mejor. Y cada capítulo debe ser traducido. Dios emplea muchos traductores. Algunas piezas se traducen por edad, otras por enfermedad, otras por la guerra, otras por la justicia. Pero las manos de Dios encuadernarán todas nuestras hojas dispersas para esa biblioteca donde todos los libros deben permanecer abiertos entre sí”.
Cerrado por duelo. Sin prisa, me siento a esperar que vengas, traducido. Escucho tu disco de las variaciones de Goldberg, de Bach: la grabación es magnífica. Le escribo a Andrea Maturana, que vive en Limache con su marido, dos hijas y un piano. Andrea te lloró ese domingo en Reñaca, te conocía desde pequeña. Me escribe de vuelta. Me dice que tu ausencia le irá pesando con el tiempo: “Cuando no aparezca más en mi bandeja de entrada, ni pase por mi casa a ver a mi viejo, ni hablemos un día porque sí. Ya me pasa que tengo cosas que contarle y es tan fuerte que quiero escribirle igual, aunque nadie lo vaya a leer, y luego pienso que es una estupidez, y luego que en el fondo todavía no puedo creer que nadie lo vaya a leer. ¿Quién está al otro lado de su casilla de correos? ¿Dónde se fue todo lo que él sabía?”.
¿A dónde, Pierre? ¿Dónde estás?
|
Posteado por: Francisca Alcayaga Miranda 19/09/2009 12:01 [ N° 1 ] |
hace muy poco vi esa película '84 Charing Cross Road'. Es preciosa, realmente es la mejor película de libros... |
|
Posteado por: Noelfa Huerta Olivares 19/09/2009 15:35 [ N° 2 ] |
Que buen amigo Francisco , sólo un amigo-amigo puede sentir así la ausencia.No conocí a Pierre y desde ahora ya lo estoy conociendo. |
|
Posteado por: gabriela de la luz tauler gazmuri 19/09/2009 19:24 [ N° 3 ] |
Que maravilloso ha sido leer tu colunmna,Francisco has interpretado o plasmado la partida de un ser tan querido,que me ha traido a la memmoria cuando mi padre murió,el tambien era poeta y se daba tiempo para escuchar,conversar y amar.Comparto contigo esos momento aunque no conocí a tu amigo Pierre,me lo imagino que debe haber sido UN GRANDE |
|
Posteado por: Melvyn Maximiliano Olate Barra 19/09/2009 20:32 [ N° 4 ] |
Que mejor homenaje, que celebrar la vida, aprendiendo a vivir... |
|
Posteado por: Rafaella di Mielli 19/09/2009 23:19 [ N° 5 ] |
Que lindo concepto de la muerte, me lo guardaré, hermoso modo, en mi perspectiva, el está pero de lo mejor en este momento, pensando de otro modo nos volveriamos todos locos, es siempre bueno tener, como escuche por ahi optimismo crónico, es por eso que me encanta la parte que dice " no se rompe un capítulo del libro, sino que se traduce en una lengua mejor", por mi parte espero ser traducida al francés... Pensar en su bienestar siempre es el mejor alivio para nuestra alma te lo digo por experiencia... |
|
Posteado por: María Eliana Rojas San Martin 20/09/2009 20:41 [ N° 6 ] |
Hola Francisco:
|
|
Posteado por: María Eliana Rojas San Martin 20/09/2009 21:20 [ N° 7 ] |
Hola Francisco: |
|
Posteado por: María Eliana Rojas San Martin 21/09/2009 09:59 [ N° 8 ] |
Francisco : Corrijo mi error, en el jardinero Tagore le hace un homenaje al autor de las Telas en el cielo. El autor de ese hermoso poema es William Butler Yeats. |
|
Posteado por: Carolina de los Ángeles Campos Canifrú 21/09/2009 14:12 [ N° 9 ] |
Es difícil aceptar la partida de un ser especial para uno. Es difícil seguir la vida "normal" sin evitar pensar que ya no está. Creo que no se acepta, se aprende con el tiempo a hacerse el tonto del dolor. Creo que me entiendes. |
|
Posteado por: adelina martinez pinto 22/09/2009 13:28 [ N° 10 ] |
francisco : solo los que hemos vivido la muerte de cerca sabemos ese dolor , quisieramos borrar ese momento y retroceder el tiempo. pero no es asi , no se puede borrar como una goma borra unas lineas escritas en grafito , en blanco y negro asi simplemente.pero el mundo esta lleno de dolor , todo pasa por algo , vive tu duelo y tira para arriba como buen CHILENO ,piensa que te queda mucho por hacer en esta corta vida que para algunos es hermosa y para otros miserable y para unos pocos no es . Estos años he aprendido muchas cosas de la muerte , y lo unico que me queda aparte de un sabor amargo y doloroso en un comienzo, la esperanza y que ellos no estan sufriendo , y que solo el tiempo ha sabido curar las heridas ,y yo misma recordar las cosas buenas de ese ser que perdimos , en vez de llorar reir , que tanta falta nos hace , en este mundo tan grave . Rie Francico ,rie , y Pierre en un tiempo no muy lejano reira junto a ti . |
|
Posteado por: Sergio Godoy Mena 23/09/2009 13:15 [ N° 11 ] |
El dolor de un ser querido que nos deja nos da paz hasta cierto punto. Nos quedan recuerdos y remordimientos de no haber usado mas sabiamente nuestros momentos. Pero el dolor de no tener a un hijo lejano, distanciado, ausente e incomprensible, es una tortura viviente que morira con solo con el final de mi etapa en esta vida. |
|
Posteado por: Sergio Pozo Sanchez 23/09/2009 13:40 [ N° 12 ] |
Mi buen amigo, me imagino el dolor, porque los amigos que se van, se llevan parte nuestra.La amistad con seres como Pierre, producen adicción, y se necesitan para ver las flores y el sol,para soñar y bailar con los astros. Con respecto al poema " He wishes for the cloth of heaven" (Ël desea las telas del cielo) su autor es William B. Yeats. Gran poeta Irlandés.(1835-1939). |
|
Posteado por: Liliana Vilches Seguel 27/09/2009 12:29 [ N° 13 ] |
Fíjese que recién leía la columna del sacerdote Berríos y la suya y pensé que, de acuerdo a los estereotipos, usted escribe profundo sobre temas que podría tratar con mucha propiedad el cura (en vez de ser tan frívolo él en sus escritos). Se confirma, como afirmaba Allport, que existe una actitud religiosa ante la vida, independientemente de que se sea observante o no de alguna religión. Y, definitivamente, usted tiene esa actitud. Gracias por sus aportes que nos estimulan y alientan para ser mejores personas. Liliana |
| Do | Lu | Ma | Mi | Ju | Vi | Sa |
|---|---|---|---|---|---|---|
| 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 |
| 8 | 9 | 10 | 11 | 12 | 13 | 14 |
| 15 | 16 | 17 | 18 | 19 | 20 | 21 |
| 22 | 23 | 24 | 25 | 26 | 27 | 28 |
| 29 | 30 |