Es todo una leyenda. Sin duda. Son pocos los que no han oído de sus míticos sándwiches de mechada o sus contundentes perniles. Los terremotos y réplicas aquí se saborean y se toman sin susto. Es el no va más de la chilenidad y el patriotismo.
En efecto, desde 1912, muy cerca de la Estación Central, en lo que fuera un barrio de choros, está la tradicional y famosa cantina El Hoyo. Un local que ha crecido a medida de su fama y que aún conserva barriles como mesas, donde se ubican los más de la casa.
Por fuera, un local amplio, lleno de autos y estacionadores convenientemente ubicados. Dentro, un amplio acceso desde el que se divisan los mesones refrigerados en los que reposan los perniles y arrollados, a la espera de ser devorados por los parroquianos de turno.
Las mesas se visten con individuales de papel y son atendidas por una legión de diligentes mozos, conocedores del público que sirven. Rápidamente llegan unas inmensas y crujientes marraquetas que se sirven acompañadas de un pebre (que se cobra aparte) sorprendentemente suave para lo que se esperaría de la casa.
Las empanadas de horno, grandes y de buen color, con un pino demasiado seco, aunque gustoso y con un inesperado trozo de queso derretido. Una particular versión del establecimiento. La mechada con puré, deliciosa. Sabrosa, casera, bien servida y contundente.
El pernil, un emblema de la casa, resultó un tanto decepcionante. Enorme, cocido, su piel, a diferencia de algunos como en el Lilí Marlen, por ejemplo, estaba lleno de gruesos vellos de la piel del cerdo, que no le daban un aspecto muy apetitoso. No se deshacía al partirlo y resultó un poco duro para lo que se espera de estas carnes suaves. De color más bien gris, se extrañaba ese rosado concupiscente de las generosas patas del cerdo. Una lástima.
Lo mejor, la pichanga que llega como en una torre, llena de trozos de pernil, arrollado y queso y que es devorada con fruición por el público. Y allí está, quizás, su mayor encanto: entre quienes se apretujan alrededor de sus mesas y toneles. Porque el público es, definitivamente, lo mejor del establecimiento.
Desde un inmenso y tranquilo ciudadano que, en compañía de su señora y de un quinceañero casi tan gordo como él, no se privan de nada, hasta el grupo de oficinistas en las que ellas, primorosamente maquilladas y ataviadas, se sumergen en gigantescos platos, mientras se inmortalizan con celulares. No faltan los grupos de amigos con cara de choros y los cantantes de las infaltables cuecas.
Un lugar como pocos, lleno de avisos antiguos, con tradición y un ambiente de lo más entretenido, en el que lo mejor es comer los platos del día y disfrutar con la cocina casera. Nada de perniles. Una pena.
EL HOYO
Dirección: San Vicente 375
Reservas: 6890339
Precio por pareja: Desde $ 12.000
Abierto hasta las 23: 00 hrs. Cerrado domingos
|
Posteado por: Eduardo Hurtado G 22/09/2009 11:14 [ N° 1 ] |
Estimada Uranga, |
| Do | Lu | Ma | Mi | Ju | Vi | Sa |
|---|---|---|---|---|---|---|
| 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 |
| 8 | 9 | 10 | 11 | 12 | 13 | 14 |
| 15 | 16 | 17 | 18 | 19 | 20 | 21 |
| 22 | 23 | 24 | 25 | 26 | 27 | 28 |
| 29 | 30 |