
Quizás sea por causa de la crisis internacional o por la abrumadora aprobación de la política de “protección social” de la Presidenta Bachelet, lo cierto es que en la campaña presidencial se ha instalado un consensuado discurso contrario al modelo que alguna vez se denominó “economía social de mercado”. El supuesto de fondo es que los chilenos estarían profundamente insatisfechos con el modelo de desarrollo vigente, basado en mercados libres y abiertos; por lo tanto, es políticamente rentable manifestarse contrario a él. Mejor aún, proponer su inmediata abolición.
Pareciera que para algunos candidatos, o para sus asesores comunicacionales, “más Estado” es un eslogan que llenará de fervoroso entusiasmo a las masas. ¿Es esto realmente así? ¿Cuál es la evidencia que apoya esta creencia?
Creo que, por el contrario, los datos apoyan la tesis que los chilenos aprecian el progreso que nos ha traído este vilipendiado modelo en los últimos 20 años: la dramática reducción de la pobreza, el aumento de los ingresos, más acceso a la educación, mejores viviendas, todo lo cual nos ha diferenciado de nuestros vecinos y constituido en motivo de admiración para gran parte del mundo. En los estudios de opinión, como la reverenciada encuesta CEP, la evidencia es abrumadora: en la encuesta de mayo-junio de este año, es decir ya con la crisis mundial en pleno desarrollo, un 69% de la población manifestó, con sorprendente sabiduría, preferir una ayuda estatal que signifique mejorar las capacidades individuales, ¡antes que ayudas monetarias directas! (27%). Y, en la misma encuesta, un 70% dijo apoyar una acción del Estado orientada a crear más oportunidades y movilidad social, por encima de una acción del Estado orientada a crear ingresos más igualitarios (23%). La Encuesta Bicentenario UC-Adimark ha entregado datos muy en línea con los anteriores, en los cuales se aprecia una extendida confianza en la iniciativa individual por encima de la confianza en la acción del Estado para lograr el bienestar y el progreso.
Cuando se leen estos datos, que por cierto pasan más inadvertidos para la prensa que las sobrepublicitadas encuestas acerca de quién va ganando la carrera, se constatan dos cosas: primero, la profunda transformación ideológica que ha tenido lugar entre los chilenos, una verdadera “revolución cultural” como lo han reconocido importantes representantes de la intelectualidad de izquierda criolla (ej. Tomás Moulian). Y segundo, la profunda desconexión de nuestra clase política con la realidad. ¡Es que en su discurso pareciera que no entendieron nada! O peor, que entendieran justamente lo contrario a los sentimientos de la mayoría.
El debate de la semana pasada me dejó profundamente desilusionado. Los medios de comunicación están conscientes de la falta de sintonía entre el discurso de los candidatos y las preocupaciones de la población. Así, no me extrañó que TVN haya decidido programarlo casi a las 11 de la noche, con el comprensible fin de no importunar a los interesados en la teleserie nocturna, ciertamente más numerosos que los interesados en tal debate. Y se entiende: Los candidatos evitaron cuidadosamente referirse a diferencias de fondo respecto a sus visiones de sociedad, privilegiando las ofertas específicas (bonos, ayudas, exenciones) y los feroces ataques con los que intentaron descalificarse y desestabilizarse mutuamente. De cuáles son las visiones de sociedad respecto de las que los ciudadanos debieran pronunciarse, nada. ¡Esto es un ofertón, señores, no un debate!, fue el mensaje del que, desgraciadamente, nos enteramos ese día.
Por supuesto, la “protección social” que tan exitosamente ha propuesto e implementado la Presidenta Bachelet es una intervención del Estado; eso es así. Lo exitoso de ella, y lo atractivo para la mayoría de los chilenos, es que, al final del día, se ha hecho en una forma que da viabilidad y sentido ético a un modelo que premia el esfuerzo y el éxito individual, y que nos ha traído los mayores éxitos de nuestra vida republicana. No por nada el ministro de Hacienda es, como dijo The Economist, un “respetado economista liberal”. Que los políticos no se confundan, porque la gente lo tiene perfectamente claro y, aunque no lo crean, lo valora. Si no, miren las encuestas.
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Posteado por: Guillermo Réne Águila Tobar 03/10/2009 10:16 [ N° 1 ] |
Señor Roberto Méndez: Totalmente de acuerdo con usted, el debate de los candidatos a la Presedencia "no fue tecnicamente un debate" tal como dijera don Fernando Villegas solo fue un DESFILE DE MODAS O ALGO PARECIDO. No estoy de acuerdo con usted cuando parece que usted olvidad que en Chile, no existe igualdad de oportunidades, que la desigualdad de los ingresos es vergonsosa por decir lo menos, Sr. Méndez la discriminación social a pesar que usted no lo crea EXISTE, razón por la cual debe haber un Estado Regulador para evitar estas crueles injusticia. |
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Posteado por: German Sandoval Calderon 03/10/2009 21:30 [ N° 2 ] |
Buen aporte. Más emprendimiento y más Estado, todos juntos, lo demás es música y para peor deafinada. |
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