Rodrigo Pinto
Sábado 24 de Octubre de 2009
Leer: Ligeramente desenfocado


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Robert Capa, nacido en Hungría en 1913 como Ernest Andrei Friedman, fue el más famoso fotógrafo de guerras en la primera mitad del siglo, desde que, muy joven, llegó a España a cubrir la Guerra Civil. Murió también joven, en 1954; recorría Vietnam y pisó una mina. La tragedia puso fin a una carrera impresionante, pues Capa, además, tuvo que lidiar con las burocracias que, cuanto menos, lo clasificaban como “potencial enemigo extranjero” sólo por haber nacido en un país aliado de los nazis. En el breve tiempo que vivió fue también uno de los fundadores de Magnum, la agencia que logró un prestigio tal que aún hoy agrupa a los mejores fotógrafos del mundo.

Este libro, que incluye más de cien fotografías, es una crónica autobiográfica que cubre desde el verano de 1942 hasta la primavera de 1945. Capa cubrió la invasión de Sicilia, el avance por la península italiana, el desembarco en Normandía, la liberación de París y el derrumbe del frente oeste de Alemania. Escribe rápido, con un ritmo propio del periodismo y un humor muy característico del país que finalmente lo aceptó como ciudadano, Estados Unidos. Hay una anécdota que lo retrata perfectamente y también su manera de entender su trabajo. Tras vencer muchas resistencias, logró acreditarse en Inglaterra, a la espera de ser enviado al norte de África, y pasó unos días en un campo de aviación que servía de base a una escuadrilla de bombarderos. Capa y los pilotos y tripulantes pasaron cinco días jugando póker; al sexto día partieron los aviones. De 24, faltaban 7, y otros aterrizaron con graves daños. Cuando fotografiaba a los heridos y muertos, el piloto le gritó: “¿Son estas las imágenes que andas buscando, fotógrafo?”. Capa sintió “odio hacia mí mismo y hacia mi profesión” y, de regreso a Londres, concluyó: “Ese tipo de fotografías era apto sólo para sepultureros, y yo no quería ser uno. Si tenía que participar en un funeral, juré que lo haría desde el cortejo”. Así lo hizo: lanzándose en paracaídas, conduciendo jeeps por el frente, bajando desde lanchones de desembarco junto con las tropas, Capa retrató el horror de la guerra. Además, cuenta una historia de amor, lo que le entrega más vida a un relato testimonial que da mayor valor a las miles de fotografías que tomó en tan pocos años.

Robert Capa. La fábrica
editorial, Madrid, 2009.
302 páginas.

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