
Nuestras vidas están llenas de imágenes, voces, rostros que constituyen el material de nuestro paso por este mundo. Es lo que vamos acumulando en la medida en que crecemos, el inventario al que de vez en cuando nos enfrentamos, de lo que han sido nuestros sueños, nuestros éxitos y nuestros fracasos. Hace unos días, una parte de mi pasado me golpeó con fuerza, reviviendo etapas y sensaciones que parecían lejanas. Fue un álbum de música que cayó en mis manos: recién editado en los Estados Unidos, es la combinación de una película en DVD y un CD de Joan Baez, con canciones de diferentes épocas, algunas inéditas. La película es la vida de Baez, con entrevistas a ella misma en diferentes momentos, a personajes de su época y escenas de sus conciertos y giras. Por supuesto hay música extraordinaria, como una interpretación del inolvidable “Diamonds and Rust”, dedicada a su compleja relación con Bob Dylan y que el mismo Dylan reconoce en el filme con emoción. Fue un golpazo de nostalgia, como revivir una época que parecía perdida.
La voz vibrante de Joan Baez será una parte inseparable de esa ardiente década de los 60, al menos en la memoria de quienes vivimos por entonces nuestra primera juventud. Su estilo musical fue una renovación del folk tradicional americano, en una época en que el rock comenzaba a imponerse. Joan Baez fue, por algún tiempo, pareja de Bob Dylan, quizás el más influyente renovador de la música popular norteamericana de la segunda parte del siglo XX. Juntos grabaron algunas canciones, y varias de las creaciones de Dylan fueron escritas para ella. A comienzos de los 60 Joan Baez estudiaba en la Universidad de Boston, y comenzaba a hacerse famosa cantando en los cafés de estudiantes. En un raro registro de esa época se la ve joven y bella, con ese largo pelo negrísimo que era su seña de identidad, cantando simplemente acompañada de su guitarra, en el café Club 47. ¡Una joya para disfrutar! Su estilo arrasó y en 1962 apareció en la portada de la revista Time como la reina del nuevo folk americano.
Posteriormente Baez fue muy activa en el movimiento de los derechos civiles y la resistencia a la guerra de Vietnam. Acompañó a Martin Luther King en varias de sus giras por Estados Unidos y estaba presente en esa inmensa Marcha sobre Washington de 1963, en que el pastor King pronunció su famoso y decisivo discurso por los derechos de las minorías (“I have a dream”). Aparte de King, el único otro participante entonces fue Joan Baez, que hizo cantar a la multitud emocionada: “We shall overcome, we shall overcome some day”. Su don musical era sencillamente superior, aunque ella muchas veces lo subyugó a un incansable activismo político.
Joan Baez está ligada a momentos especiales de mi vida. Recuerdo una mañana en la Universidad de Stanford, en 1973, cuando un grupo de artistas visita el campus para expresar su solidaridad a las víctimas del golpe militar chileno. Todos los estudiantes chilenos estábamos ahí, independiente de la posición de cada uno, y no era para menos; ahí estaban la mismísima Jane Fonda, bella y dedicada por entonces al activismo político; una joven Joan Jara, la viuda de Víctor Jara, y, por supuesto, la diosa, Joan Baez. Todas juntas, tersas, espigadas, inflamadas de indignación y de idealismo, disparando sobre nuestras conciencias y, de paso, encendiendo nuestras hormonas juveniles. ¡Cómo vibraba la vida!
Pero no todo fue gozo, debo decir: El CD incluye algunas canciones interpretadas hoy, casi 50 años después de su período de gloria. Las escuché con atención: ahí estaba la expresión que recordaba, el tono perfecto, sin duda es ella, la que tanto admiré. Pero la sonoridad, la tersura, el limpio cristal que la identificaba, han desaparecido para siempre; su voz suena hoy irremediablemente quebrada y apagada. Sentí algo de angustia, comparé con las antiguas versiones y el resultado fue desolador. Pensé que se trataría de un error de la grabación, no podía ser, si todavía somos fuertes y jóvenes y apasionados. ¿Por qué este cansancio, estas canas, estas arrugas? Es el tiempo, me contestó la música, que deja intactos nuestros sueños mientras nos destruye el espinazo.
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Posteado por: Alvaro Valdivia Vasquez 03/11/2009 10:30 [ N° 1 ] |
Estimado Roberto Leí una carta de hoy al director de El Mercurio sobre tu artículo sobre Joan Baez. Que diferencia hay entre los tolerantes y de pensamiento libre y propositivo como tú, y aquellos que siempre están preocupados de mirar el lado negativo de las cosas sin proponer nada. |
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Posteado por: rodrigo garnham poblete 05/11/2009 22:47 [ N° 2 ] |
roberto muy bueno el articulo, refrescante, como conseguir ese cd? |
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