Eugenia Weinstein
Sábado 03 de Julio de 2010
El fin de los padres ausentes


Eugenia Weinstein.jpg

El debate en relación con el posnatal ha puesto de manifiesto la desigualdad, que nuestra sociedad plantea, en la asignación de responsabilidades para hombres y mujeres en la crianza del niño pequeño. La discusión se ha centrado en la dedicación que la madre debe otorgarle al bebé para su salud emocional y física, sin hacer mención alguna sobre la importancia que, para este bienestar, tiene la presencia temprana del padre y la calidad de la relación entre ambos progenitores. Cómo si las mujeres concibieran las guaguas por obra del espíritu santo, el nacimiento se diera en un vacío emocional y social, la depresión posparto no existiera y los papás fueran irrelevantes tanto para el niño como para la madre. Así no más.

En los últimos años, varios estudios han sido enfáticos en destacar la trascendencia del padre real, aquel que asea, juega, cuida, alimenta, riñe y enseña, para el desarrollo del niño. Su presencia les permite a los infantes desplegar un mayor repertorio en caso de trauma o desgracia, enfrentar mejor los cambios, ser más proclives a la exploración del mundo que los rodea, tener mayor capacidad para calmarse, experimentar menor ansiedad de separación y ser más independientes. También se establece que la ausencia del padre afecta diferenciadamente a niños hombres y mujeres. Los varones tienden a establecer un vínculo afectivo excesivamente dependiente y ambivalente con la madre, de acercamiento y rechazo, que es fácilmente desplazable a otras mujeres, lo que puede dificultar sus relaciones de pareja en la edad adulta. Las hijas mujeres pueden presentar más problemas para diferenciarse de la madre y culminar así su proceso de individuación, al mismo tiempo que mayores dificultades para desarrollar una imagen clara y expectativas realistas en relación con la figura masculina.

En el modelo tradicional, el padre era el representante del mundo exterior, del poder y de la ley. Así era amado y respetado. Además, destacaba su rol de sostén económico exclusivo de la mujer y de los hijos. El creciente desarrollo e igualdad de la mujer en los más diversos ámbitos ha ido progresivamente despojando a la paternidad de sus significados previos. El amor al padre y su respeto hoy día no están garantizados, requiriendo de su presencia efectiva y afectiva. Asimismo, la función paterna sólo se va revalorizando en la medida que asume como propias la cercanía afectiva y las responsabilidades cotidianas y concretas del niño.

Durante siglos los hombres participaron activamente en la crianza y desarrollo de sus hijos varones. El cazador tempranamente lo iniciaba en la caza, el pescador en la pesca, el guerrero en el uso de las armas y el artesano en su oficio. Sólo después de la revolución industrial, a comienzos del siglo XX, cuando los hombres y, más tarde, las mujeres debieron ir a trabajar a las fábricas, lejos de sus hogares, asistimos al inédito hecho histórico de que sistemáticamente tanto hombres como mujeres sean criados casi exclusivamente por mujeres; madres, abuelas, nanas, tías, vecinas, parvularias y profesoras. Las consecuencias de esta situación para la identidad masculina y femenina, así como para las relaciones de pareja, son difíciles de cuantificar. Sin embargo, nadie duda hoy sobre su impacto en varios de los problemas sociales y psicológicos que ha traído la modernidad.

Mientras nuestros discursos hacen llamados a los padres a hacerse cargo de sus hijos, nuestras leyes y nuestras obligaciones sociales no los animan ni los asisten, de modo que un número importante de ellos no sienten el deseo o no tienen la posibilidad real de ser padres verdaderos, encargados de darles la leche, cambiarles los pañales o de llevarlos al médico. Por eso, extender a seis meses el posnatal femenino manteniendo intactos los mismos escuálidos seis días para el padre, más allá de ser una señal equívoca, es, por decir lo menos, un despropósito. Los papás y sus hijos se merecen mucho más. Cyrulnic, destacado psiquiatra francés, ha dicho con claridad que los padres transparentes son fáciles de borrar. Por eso, nuestras autoridades y legisladores tienen hoy día en sus manos una oportunidad única; dar inicio al fin de la era del padre ausente.

15 Comentarios publicados
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Francisco Martínez
03/07/2010 10:20
[ N° 1 ]

No creo que las tareas cotidianas que indica la columnista sean lo más importante que el padre o la madre puedan entregar.

Más lo son los valores y principios. Y en eso, no lo estamos haciendo bien.

En vez de preocuparnos por las tareas cotidianas, deberíamos hacerlo por los valores y principios que enseñamos a nuestros hijos. Y ahí no hay muchas leyes que nos puedan ayudar.

Estoy de acuerdo con la columnista en muchas cosas que dijo, pero no estoy de acuerdo en que esas cosas sean más prioritarias que lo que indiqué en los párrafos anteriores.

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Humberto del Pozo Lopez
03/07/2010 11:30
[ N° 2 ]

El hijo, de niño, se encuentra en la esfera de su madre, y en ese estar, experimenta lo femenino de ella. Al permanecer en esa esfera, lo femenino va inundando su alma, y experimenta a la mujer como demasiado poderosa.


Este hecho le impide al hijo tomar al padre, por lo que lo masculino en él queda restringido y va perdiéndose cada vez más.


En la esfera de la madre, el hijo frecuentemente no consigue ser más que un adolescente, un favorito de las mujeres o un amante, pero no un hombre. Para hacerse hombre, tiene que resistir a la tentación de hacerse o poder ser mujer él mismo. Por lo tanto, tiene que renunciar a la primera mujer en su vida y, tempranamente, pasar de la esfera de la madre a la del padre. Es una gran renuncia para el hijo y una incisión profunda.


Antes -continúa Hellinger- se tomaba conciencia de esto y se realizaba mediante los ritos de iniciación. Después el chico ya no podía volver con la madre. En nuestra cultura, el paso del desprendimiento de la madre se daba al ser llamado el joven al servicio militar. Allí, los adolescentes se convertían en hombres. Hoy quizás se decidan por el servicio social y, a cambio, siguen siendo "hijos de mamá".


Con el padre, el hijo se convierte en un HOMBRE CABAL que ha renunciado a lo femenino en sí mismo. Así puede recibir lo femenino como obsequio de otra persona, de una mujer, creándose así una relación duradera y fuerte.


Algo parecido le sucede a las mujeres...

Un hijo que quedó cogido en la esfera de la madre, o una hija que no salió del ámbito de influencia del padre, ambos incapaces de llevar a término el gesto interior de tomar a aquél de sus padres que pertenece a su mismo sexo con frecuencia se convierte, a partir de cierta edad, irreversiblemente en un homosexual.

De eso debiéramos ocuparnos de verdad, más que del post natal para los hombres. La edad crítica es los 6 a 7 años

De Bert Hellinger
www.graciasalavida.cl

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Carmen Luz Pardo Murillo
03/07/2010 11:38
[ N° 3 ]

Estoy muy de acuerdo con todo lo escrito en la columna, creo que la reforma del posnatal (sin saber ser especialista en el tema) debiera incluir:

1. Aumento del tiempo de las mamás con los hijos: soy partidaria de aumentar la ausencia total de los trabajos por un poco tiempo más (no 6 meses) y una incorporación progresiva con flexibilidad horaria

2. Aumento del tiempo de los papás con los hijos, sin ausencia total del trabajo, sino que con horarios flexibles. Ej. después de los días del posnatal, contar con x cantidad de horas a la semana que cada uno pueda distribuir según su demanda de trabajo

3. Intercambio de beneficios del posnatal: que cada pareja distribuya los días según sus expectativas y necesidades

4. Pago total de los sueldos en el periodo del posnatal: son muchas las personas que trabajan en empresas que no cubren la diferencia del pago legal de las isapres... si aumenta el plazo del posnatal, tanto para hombres como mujeres y no se cubre todo el sueldo, creo que muchos vamos a tener que ver qué hacemos en esos meses para cubrir la diferencia...

4. Esto escapa un poco del tema, pero me afecta personalmente... creo que también debiera legislarse en términos del posnatal para padres adoptivos. Pienso que no puede ser que no exista posnatal si los hijos tienen más de 6 meses, según mi opinión, mientras más grande sea el hijo que llega, más necesario es que tanto hombres como mujeres destinen un mayor tiempo al comienzo con ellos.

Vamos a ver en qué termina todo esto, ojalá que todas las modificaciones sobre esta ley no redunden en un aumento del desempleo femenino o de padres en edad fértil (si se extienden los beneficios a ambos), ni tampoco en un aumento de los planes de salud.

Saludos,

Carmen Luz

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Humberto del Pozo Lopez
03/07/2010 11:41
[ N° 4 ]

También la hija al principio está con la madre, experimentándola como fuerte, pero de manera distinta que el hijo. Ella tiende al padre. Experimenta lo masculino primero en la relación con el padre, y eso la fascina. Si permanece en su esfera , lo masculino inunda su alma. En un caso así no llega a ser más que una chica o una querida, pero no una mujer. Más tarde no puede dirigirse íntegramente a otro hombre, ni valorarlo ni tratarlo de igual a igual.


Para hacerse mujer, la hija tiene que renunciar al primer hombre en su vida, es decir, al padre, retirarse de él y volver con la madre, ponerse al lado de ella. Ahí se convierte en mujer, y más adelante encontrará a su propia pareja, al hombre del que pueda recibir lo masculino como obsequio. Es justo lo contrario de la idea narcisista de que la mujer tendría que desarrollar lo masculino en sí misma.
El mejor matrimonio se logra cuando el hijo del padre se casa con la hija de la madre. A menudo, sin embargo, la hija que prefiere al padre frente a la madre se casa con el hijo que prefiere a la madre frente al padre. En un caso así, las cosas se complican y falta tensión y fuerza. El tema de la renuncia, por tanto, aparece ya muy temprano, entre los seis y siete años.

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ricardo rojas figueroa
03/07/2010 12:58
[ N° 5 ]

Garantizar los derechos reproductivos de los hombres, aseguraría un padre presente. O declararlos, porque en la actualidad simplemente esos derechos esenciales no existen: la mujer es la dueña absoluta de los hijos.
Esa "soledad existencial" masculina explica, parcialmente, algunas escandalosas desigualdades de género: 80 o 90% de los suicidios los cometen hombres; 90% de los encarcelados son hombres;también el 90% de quienes viven en las calles, etc.etc.; el "dolor humano" es más masculino que femenino.
Y la participación masculina en la crianza debería plasmarse en ámbitos que refuercen la identidad de género del padre e hijos, como ciertos juegos, el deporte,etc. La mayor dificultad mssculina para crear esa identidad es uno de los mayores déficit del mundo moderno, y explica mucho de la conflictividad social.

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fanny astrid leyton toro
03/07/2010 19:32
[ N° 6 ]

Los niños más vulnerables son los preferidos de Dios.

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jaime luis campos basualto
03/07/2010 20:15
[ N° 7 ]

Este comportamiento de la juventud fue la siembra de la Concertación Corrupta por más de 20 años en desautorizar a sus progenitores en castigar y disciplinar a sus hijos, el libertinaje a todo dar el no respeto en lo absoluto a su bandera y heroes Patrios en desprestigiarlos y cambiar la historia, sembrar cizaña y odio a todo dar para conveniencia de sus intereses personales que durante 20 años se enrriquecieron ellos y sus secuases, es muy dificil volver a enrrielar a la juventud en tan poco tiempo, hay que dar buen ejemplo desde nustro gobierno como la autoridad maxima y a la vez nosotros como padre haremos lo que corresponde, y controlar con mano dura a la gente del lumpen que tienen hijos a diestra y siniestra con el unico fin de que sean malos elementos, educacion cero malas enceñanzas, robo, trago, droga etc, hay que intervenir a estos los colegios bunerable y dar atribuciones a Carabinero y Policia de Investigaciones en controlar la desercion escolar con mano dura, que pasen un dia completo presos sin nada para que le tomen el peso al cambio y a futuro veran el resultado.

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Blanca Gallegos Jaramillo
03/07/2010 22:00
[ N° 8 ]

Muy de acuerdo con la columnista. Mas creo que el objeto del post natal, lamentablemente, no es precisamente el apego para con el hijo/ani de la madre y menos del padre, sino un tema de lactancia menos que mínima y recuperación física de la madre para que pueda volver a trabajar al 100%. Triste pero cierto. Tres meses no son suficientes para lactar, ni menos media hora al día, mas en tres meses una madre se recupera totalmente del parto, normal o cesárea y puede trabajar al máximo. Ese es el objeto de estas normas. Al final pura basura.
Bueno el aporte del Sr. del Pozo.

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Maria Brignardello
04/07/2010 09:20
[ N° 9 ]

Si ponemos a Dios al centro de nuestras vidas, se vive más feliz.

Esto significa, simplemente, que debemos amar a Dios más que a nuestros esposos, novios, padres, amigos y que a nuestros hijos.

Si yo, por ejemplo, amo más a mi familia que Dios, podría considerar que robar para darles de comer, es aceptable. En cambio, si amo mas a Dios, que a mi familia, eso no lo haría jamás.

Si amo a Dios más que a mi marido, pondré todo de mi parte por ser más comprensiva, más amorosa, fiel y agradecida como esposa. Y si mi marido, ama a Dios, más que a mí, hará lo mismo.

Si soy madre o padre soltero, y amo a Dios por sobre todo, sabre la importancia de la responsabilidad que tengo hacia mi hijo y todos los sacrificions tendran sentido, y tambien sabre disciplinarles y hablarles con la verdad, por su bien.

Dios es la piedra angular que sostiene el tejado de nuestra existencia.

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NICOLAS GABOR LEVAI
04/07/2010 18:48
[ N° 10 ]

Los padres que menciona la columnista, guerrero, cazador, pescador, etc. no cambiaban pañales ni daban leche. Su tarea era proveer protección, alimento y techo.

La madre criaba los hijos hasta bastante más allá de los ridículos seis meses propuestos. Es lo que debiera hacer hoy, esto es, trabaja o es madre. Por tanto, una mujer debe contar con un "proveedor" para ser madre. Y, no más de los que puede mantener o criar.

Si el Estado pretende erigirse como proveedor, es decisión de los habitantes no de un grupo de iluminados.

¿ De paso, qué propone la columnista, cuál es la oportunidad única ?

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enrique hernandez gomez
07/07/2010 13:04
[ N° 11 ]

Buen Tema , pero los hombres siempre vamos a perder con el matriarcado, jajaja.
Primero somos traido al mundo a traves de la mujer, madre, despues las hermanas imponen su poder, la madre te educa te cuida, luego las amigas o pololas te siguen moldeando, las abuelas ponen su granito de arena, luego tu pareja o Sra. hace valer su autoridad, la suegra sigue la tradicion y asi sucesivamente.
Al final la manzana que se comio "Adan" nos condeno.

Pero sin las mujeres, no somos nada, al principio nos " amarramos con un Angel y despues con el tiempo nos damos cuenta que son " brujas". Peor buchas que son ricas.
Si, los que somos Bomberos debiaramos tener mas comprension, de nuuestras compañeras, por:

- Ahora hay llamados de Incendio sin Sirena.
- Cuando hay una emergencia en un local la venta de licores, el olor conque llegamos es por el humo.
- Las Reuniones con asado y jarabe para la tos, son porque , son muy largas y dá hambre.
- El hecho de rescatar a una dama( bombon 10)es cumplir con nuestro deber de ayuda a la Comunidad.
- La presentacion personal , mas mucha colonia al salir a un llamado de Emergencia, es para no hechar a perder el uniforme de trabajo Bomberil.

Gracias por toda su comprension,mis queridas Damas

Posteado por:
laura bertrand navarrete
07/07/2010 13:46
[ N° 12 ]

genial seria que incluso en el postnatal hubiese equidad, pero la realidad, esa que heredamos de nuestras madres y abuelas, es justamente la inequidad en la crianza, partiendo por sus primeros meses,
francisco martinez no logra ver que hay valores en esa obligacion y que les correponde asumirlo...
jaime luis campos tus hijos cobraran lo suyo,
hay algun hombre que entienda la equidad que plantea eugenia?

Posteado por:
Hans Seemann
08/07/2010 00:09
[ N° 13 ]

Toda madre y padre debe preocuparse por sus hijos, en todas.

Los niños son como angelitos.

Hay que darles mucho amor, eso.

Posteado por:
Arturo Filippi
25/07/2010 23:06
[ N° 14 ]

Creo, desde mi experiencia, que el padre ausente lo será con o sin leyes, es algo que se aprende en casa y que uno proyecta después en sus hijos.
Recuerdo que mi padre no disponía de mucho tiempo para nosotros, pero en sus días libres su entrega era máxima, recordando con nostalgia sus consejos para mejorar mis trabajos manuales del colegio o los partidos de fútbol que organizaba, para que tanto papás como hijos disfrutásemos intensamente.

Posteado por:
marta ioribarren valero
20/05/2011 03:55
[ N° 15 ]

yo opino que esta bien lo que dice eugenia ""en los quehaceres "" es donde se dan los valores.............. mas se aprende por lo que se ve que por lo que se dice !! saludos

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