Francisco Mouat
Sábado 31 de Julio de 2010
La chica del puente

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La veo venir caminando por Santa María, ligeramente apurada, minutos después de las nueve, rumbo al trabajo. Desconozco en qué piso está su oficina, a veces pienso que es diseñadora, su ropa tal vez. En la esquina de Santa María y avenida El Cerro se pierde su visión, cuando entra al edificio y ya no sé si sube las escaleras o llama al ascensor.

Ayer la vi. No llevo la cuenta, pero desde que reparé en ella, una mañana del último verano, creo que nos hemos cruzado seis o siete veces en lo que va del año. Decir nos hemos cruzado es una exageración, claro. Porque en rigor ella no puede saber que nos cruzamos. Yo voy en auto, en la primera fila, la más cercana a la vereda, en dirección al poniente, al puente Suecia, y por esa vereda en dirección al oriente vienen hombres y mujeres de la calle, de toda condición: trabajadores, secretarias, administrativos de maletín, algún ejecutivo, y, a veces, una mañana de cada diez, ella: la chica del puente.

Me intriga saber un poco más de su vida. Tal vez, simplemente, es el destello de aquella mañana del verano en que me dijo con su andar que ella estaba viva, que formaba parte de este mundo, y que yo también, al detenerme en ella, construía por una fracción de segundo una historia común. En una ciudad de millones, lo frecuente es que nuestras vidas jamás se crucen, pero esto no es absolutamente cierto, porque ya se cruzaron: ahora, cada vez que la veo venir entre otros caminantes, disminuyo la velocidad y alcanzo a fijarme en el ánimo que expresa su cara esa mañana.

La he visto introvertida, segura de sí misma y también algo cansada o tal vez triste. No sé su nombre, sí sé que ayer vestía jeans, botas y un chaleco grueso ¿negro? con lunares de colores vivos, creo que rojos, azules, amarillos. No sé. Es todo tan irremediablemente fugaz, es apenas una visión, son sólo fragmentos, unos pocos segundos, y sin embargo me concentro en ellos como si fueran una vida entera para narrar la fugacidad.

¿Con quién vive? ¿Tiene hijos? ¿Salió apurada en la mañana? ¿Le gusta tomar vino? ¿Cuáles son sus recuerdos preferidos de cuando era niña? ¿Se vistió alguna vez de novia? ¿Cuál es la muerte más cercana que ha sufrido en sus treinta o más años de vida? ¿Era matea en el colegio, o más bien porra, o del montón, o buena deportista? ¿Qué acostumbra hacer en los veranos? ¿Le gusta venir a trabajar? ¿Cuál es su próximo sueño? ¿Y si le regalara un día una copia de las Variaciones de Goldberg ejecutadas en el piano por Pierre Jacomet? ¿Encontraría belleza en ellas?

Jamás la vi atravesar el puente Suecia. Siempre que la vi, ya venía subiendo por Santa María. Yo imagino que viene desde Providencia, y que tiene que atravesar el puente para ir a su trabajo. Tal vez no sea así. Tal vez viva en Pedro de Valdivia Norte y se venga conejeando desde su casa. Hay una canción del último disco de Congreso que se llama “Venus en bicicleta”. Es muy linda: “La Venus en bicicleta / en el centro del pueblo / si la viera Botticelli / despierta del sueño”. Cuando la escucho, a veces me acuerdo de ella, la chica del puente que a lo mejor, un día, se compra una bicicleta o se cambia de trabajo o se viene en auto o se va a vivir a Francia y ya nunca más volveré a verla.

6 Comentarios publicados
Posteado por:
alvaro ruiz ruiz
31/07/2010 15:50
[ N° 1 ]

Grandioso, preciso, elocuente.

No importa el contenido, sino que siempre, sábado a sábado, grandiosa la manifestación de lo simple y cotidiano, en un artículo preciso, efectivo y reflexivo, que invitn a valorar y rescatar la belleza de los simple de la vida.

Agradecido de tu arte.

Posteado por:
jenny alvarez correa
31/07/2010 16:44
[ N° 2 ]

Francisco.
Hace mucho tiempo que quería felicitarlo, lo admiro.
Usted provoca en mi una emoción tan grande, que me lleva a las lagrimas… me conecta con mi infancia, el campo que extraño tanto, la sencillez, que hoy en día parecieran no tener importancia. Hoy me hizo recordar cuando llegue a esta ciudad, joven y con muchos sueños por cumplir, tal vez, como la chica del puente. Es probable que todas sus preguntas sobre ella no tengan respuesta, pero quiero decirle que a través de sus relatos, usted está presente en mi vida.

Posteado por:
Ricardo Peña y Lillo Valenzuela
03/08/2010 00:30
[ N° 3 ]


Es la imagen perfecta que nutre las fantasías.

La mujer de pelo al viento cuyo rostro se dibuja según el propio anhelo.

Posteado por:
Gustavo Hilding Ohlsson Quinteros
14/08/2010 19:54
[ N° 4 ]

Cuando leí "La chica del puente", recordé aquella que "perdí" en el del Calle Calle en el lejano verano de 1945. Pátina de adolescencia que la vida opacó y que la magnífica prosa de su artículo volvió a iluminar.
Dentro de la intertextualidad- la palabra busca a la palabra,un texto llama a otro texto-su tema me recordó a Ocar Hahn y a Ezra Pound que se hacen guiños "En una estación del metro". Coincidencia, casuali-dad: "La chica del puente" hace "pendant" con el poema "La niña del Calle Calle".

Posteado por:
Pilar Toro Alvarez
16/08/2010 11:22
[ N° 5 ]

lo increible es el universo paralelo que se materializa con las preguntas que nos hacemos por ese encuentro fugaz...lo imaginamos y es!
me hace muy bien leerlo!!!

Posteado por:
Gustavo Hilding Ohlsson Quinteros
16/08/2010 17:20
[ N° 6 ]

Tu destino fue mi memoria
liceana de la negra melena
cruzando el puente del Calle Calle

Desconocida
entre la multitud y mi ayer
¿ dónde te fuiste ?

Hoy no sé porqué
te recuerdo
y otra vez voy
tras tu pelo endrino
que sigue ondeando
y alejándose...
la vida...
mis sombras...
desgarrándose en el río

"Mi chica" en el verano de 1945
te recuerdo

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