Roberto Méndez
Sábado 07 de Agosto de 2010
Una mesa para todos


Roberto Méndez2.jpg

La propuesta de la Iglesia Católica sobre un posible indulto con motivo del Bicentenario, fue inapelablemente rechazada y, lo peor, en un plazo extremadamente breve. Sólo 48 horas se demoró el Presidente en declarar que no había espacio para tal posibilidad. Fue, literalmente, un portazo en las narices y un indudable revés para una institución que se ha preciado por ejercer una histórica influencia en la sociedad chilena. Fue una reacción sorprendentemente dura, en especial viniendo de un Presidente que ha proclamado abiertamente su fe y su pertenencia a esta misma Iglesia. Muchos han interpretado lo anterior como un signo del grave problema de credibilidad que enfrenta la Iglesia y de su declinante poder. Los católicos, hay que decirlo, han vivido con zozobra este nuevo traspié de la institución de la cual se sienten parte.

La forma en que se manejó todo el asunto fue muy perjudicial, incluso para el mensaje de reconciliación que, presumiblemente, los obispos querían poner sobre la mesa aun en el evento de que la propuesta no fuera aceptada. Fue tan abrupta y tajante la respuesta del Gobierno, que el tema desapareció totalmente de la agenda y la propuesta misma nunca fue discutida. Nadie la analizó en sus méritos, desde luego no el Gobierno, cuyo argumento principal para rechazarla fue simplemente decir que “no estaban las condiciones”; es decir, simplemente que no estaba el horno para bollos. Por supuesto, muy poca gente leyó la propuesta y quedó en el ambiente bastante confusión sobre qué era realmente lo que los obispos habían planteado.

La justicia es necesaria para la paz social, fue lo que dijeron los obispos, pero esta paz no se conseguirá sin una dosis de perdón y misericordia. Ese es el mensaje, fuerte y claro, que nace de la propia palabra de su fundador. Y sin embargo, no fueron escuchados.

La rechazada propuesta llevaba un título esperanzador y sugerente: “Chile, una mesa para todos”. Hermosa imagen que, creo, quiso representar la solidaridad de los señores obispos por quienes han sido castigados con la terrible pena de la exclusión. Pero lo que se les olvidó, es que “una mesa para todos” es justamente el anhelo de millones de católicos, en Chile y el mundo, a quienes la misma Iglesia ha excluido para siempre de la mesa familiar.

Llama la atención la dureza de la Iglesia con algunos de sus miembros. Esto contrasta con la comprensión a otros, como los curas acusados y aun condenados por abusos sexuales, a quienes a veces se les llama a una vida de retiro, pero, hasta donde yo sé, no se les prohíbe seguir celebrando la misa o dando la comunión. Por contraste, los que, tras un quiebre, luchan por sacar adelante una familia en condiciones complejas, quedan excluidos en forma absoluta.

Confieso que, en alguna medida, me sentí identificado con la propuesta de los pastores. Pero también entiendo que el rechazo haya sido tan categórico y definitivo. Al final, es un tema de autoridad, de coherencia, de vivir la Iglesia aquello que se les está pidiendo a las autoridades civiles. ¿Por qué el Gobierno y los legisladores tendrían que ser más misericordiosos que la misma Iglesia?

Leamos esta cita de Juan Pablo II, usada por los obispos en su propuesta para justificar la posibilidad de un indulto:

«Al igual que la misericordia de Dios, siempre nueva en sus formas, abre nuevas posibilidades de crecimiento en el bien, celebrar el Jubileo significa también esforzarse en crear nuevas ocasiones de recuperación para cada situación personal y social, aunque aparentemente parezca irremediablemente comprometida».

¿Debe aplicarse exclusivamente a los que han infringido la ley? Lo que aquí pido es simple y lo planteo con respeto y cariño a los mismos obispos: apliquemos idéntico criterio a los excluidos por la Iglesia. Quizás entonces, cuando la justicia y la misericordia reinen en nuestra propia casa, habrá alguna posibilidad de que su voz sea escuchada. Si queremos proponer a la sociedad que se esfuerce en ofrecer “una mesa para todos”, tenemos que estar dispuestos a abrir nuestra propia mesa.

9 Comentarios publicados
Posteado por:
juan patricio morales wilson
07/08/2010 15:22
[ N° 1 ]

Pocas veces y en creyentes como Méndez y de una postura política que no es la mía, he visto una opinión tan crtera como la de su columna, esta me ha asombrado tanto como su entrevista televisiva por su última encuesta, ojalá su ejemplo de criterio no dogmatico se repita en otros actores de opinión.
No siendo creyente religioso de nada y por nada, stoy mas que asombrado por su claridad, ¡ qué dira la Curia? quería indulto para todos sin mirar el pecado, incluso para los pedofilos y otros aesinos con o sín sotana.Lo admiro y felicito, valiente y veráz.

Posteado por:
Rodrigo R. I.
07/08/2010 15:55
[ N° 2 ]

Felicito al señor Mendez por mostrar sensibilidad en un tema tan delicado como es el de las personas excluidas por la Iglesia. También hay excluidos por tener mentalidad crítica -hoy no se puede ser católico y al mismo tiempo pensar de manera crítica; los católicos y sus curitas se ofenden o rechazan cualquier posición que cuestione sus dogmas. Curiosa manera de hacer religión-; por no ser del barrio alto -compárense la cantidad de curitas por metro cuadrado en las comunas acomodadas, versus las comunas mas populares; y ello, en Santiago y sin considerar el resto del país...-

No deja de ser triste que importantes sectores de la Iglesia sigan culpando de la debacle a los "enemigos de la iglesia". Probablemente tales enemigos existen, pero sin duda que los mejores autogoles se los ha metido la iglesia misma. Los discursos contra los fariseos y los maestros de la ley, escritos en los evangelios mucho tiempo después de la muerte de jesús y de que tales sectas existieran, no estaban ciertamente dirigidos a los judíos, que para esas épocas ya no existían. Estaban dirigidos a los católicos actuales, a los fariseos y maestros de la ley del siglo XXI.

A mi juicio, esta debacle de la Iglesia está directamente vinculada con el predominio, de los 90 en adelante, de todos los movimientos conservadores -Opus Dei, Schonsttat, los Legionarios (maravilla de fraude estos últimos) que transformaron la palabra de justicia de la iglesia chilena en un discurso sobre sexualidad e intimismo, haciendo compatible fe con clasismo. De ahí en adelante, todo se transformó en espiritualismo, sexualidad, aborto, familia -en realidad, una imagen bien específica de familia, la clásica familia conservadora de clase alta- y una suerte de iglesia del siglo XIX en pleno Siglo XXI. Desapareció toda referencia a la justicia social.

Y aquí tenemos el grandioso resultado: Karadima, Maciel, la pedofilia...no se puede servir a dos señores. O se sirve al dinero, al poder y a las cosas humanas, o se sirve a Dios. Y Dios no es moralina; es justicia.

Posteado por:
antonio rivera
07/08/2010 18:57
[ N° 3 ]

No a los indultos, cada cual debe pagar cada delito que comete, tenemos libre albedrío, cada cual elige su fomra de vivir, como criminal o como una persona digna.

Posteado por:
Carlos Abelardo Iturra Herrera
07/08/2010 20:50
[ N° 4 ]

Muy de destacar dos ejes de este penetrante y generoso artículo. La contradicción de la Iglesia, que pide a otros una mesa para todos, pero cierra la suya a muchos.¡No da el ejemplo! Y dos, quizá la autoridad política no tiene por qué ser más misericordiosa que la misma Iglesia, pero sin embargo lo más bien que se las arregla para ser más papista que el papa en ética sexual, por ejemplo. Cierto que la Iglesia no da el ejemplo, pero entonces por qué hacerle tanto caso cuando pide rigor y tan poco cuando pide bondad.

Posteado por:
Leonardo Godoy Echeverría
08/08/2010 16:42
[ N° 5 ]

Felicitaciones don Roberto Méndez, creo que su escrito remecerá conciencias eclesiales.

Recuerdo la parábola de el banquete (S.E.) ante la ausencia de los formalmente invitados Jesús llamó a los marginados para que compartieran su mesa.

Gracias.

Posteado por:
Leonardo Godoy Echeverría
08/08/2010 16:51
[ N° 6 ]

Mateo 22, 1-14

Tomando Jesús de nuevo la palabra les habló en parábolas, diciendo: «El Reino de los Cielos es semejante a un rey que celebró el banquete de bodas de su hijo. Envió sus siervos a llamar a los invitados a la boda, pero no quisieron venir. Envió todavía otros siervos, con este encargo: Decid a los invitados: "Mirad, mi banquete está preparado, se han matado ya mis novillos y animales cebados, y todo está a punto; venid a la boda." Pero ellos, sin hacer caso, se fueron el uno a su campo, el otro a su negocio; y los demás agarraron a los siervos, los escarnecieron y los mataron. Se airó el rey y, enviando sus tropas, dio muerte a aquellos homicidas y prendió fuego a su ciudad. Entonces dice a sus siervos: "La boda está preparada, pero los invitados no eran dignos. Id, pues, a los cruces de los caminos y, a cuantos encontréis, invitadlos a la boda." Los siervos salieron a los caminos, reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos, y la sala de bodas se llenó de comensales. «Entró el rey a ver a los comensales, y al notar que había allí uno que no tenía traje de boda, le dice: "Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin traje de boda?" El se quedó callado. Entonces el rey dijo a los sirvientes: "Atadle de pies y manos, y echadle a las tinieblas de fuera; allí será el llanto y el rechinar de dientes." Porque muchos son llamados, mas pocos escogidos».

.....

Son millones los cristianos y católicos marginados pero vestidos con traje de bodas, sólo falta ser incluidos.

Posteado por:
Paulina Bouey Ossa
10/08/2010 03:20
[ N° 7 ]

Las predicas sin el apoyo del buen ejemplo, carecen de fuerza. No solo son falsas y arbitrarias, sino que menosprecian.

Posteado por:
Pedro Ramirez Urbina
14/08/2010 20:22
[ N° 8 ]

Felicitaciones Sr. Méndez porque su comentario o artículo remecerá muchas conciencias.
Un amigo, separado y vuelto a casar, se fue confesar y no pudo sentarse a la mesa porque no fue perdonado, aun cuando su nueva familia es de todos respetada. Además la separación con su ex-esposa, que no es católica, fue muy sentida por él y se produjo en armonía y sin mayores problemas. Simplemente ella admitió haberse equivocado
Otro que tenía relaciones extramaritales fue perdonado en el confesionario y pudo sentarse a la mesa.
¿Por qué hay excluidos en la Iglesia? ¿Cuando habrá justicia y misericordia para todos, incluso para aquellos que alguna vez se equivocaron al elegir pareja?

Posteado por:
JORGE AGUILERA
15/08/2010 19:11
[ N° 9 ]

El tema de fondo, es que no han sido claro con el mensaje de Dios, sabemos los Cristianos que Dios Ama al Pecador pero Aborrece el Pecado; es decir, Cristo perdona a todo aquel que se ha arrepentido pero debe pagar las consecuencias de ese pecado, me explico, como nadie puede transgredir la Ley de Dios, Dios tampoco transgrede la Leyes de cada País, basadas en las Sagradas Escrituras; por tal motivo El dice,; lo que es de Dios es de Dios y lo que es del César es del César. Entonces mientras no se predique verdaderamente la palabra de Dios, el mundo caminará hacia el abismo, porque cada vez más el ser humano se ha apartado de las Leyes de Dios, que están muy claras en la Biblia.

Email Contraseña

Archivo

      Febrero 2012     
Do Lu Ma Mi Ju Vi Sa
      1 2 3 4
5 6 7 8 9 10 11
12 13 14 15 16 17 18
19 20 21 22 23 24 25
26 27 28 29      

Los más comentados

Homosexualidad y dignidad

211 comentarios

Los verdaderos protagonistas

104 comentarios

Ese, no volverá

72 comentarios

¿Dónde estudiaste?

55 comentarios

El clero bajo sospecha

48 comentarios

Habla el padre Felipe Berríos: "Soy un cura feliz, por mucho que a algunos les moleste"

43 comentarios

Carta desde Burundi

43 comentarios

Los más recientes

Una mesa para todos

9 comentarios

Francisco Arnaldo

5 comentarios

No llores por mí, Canal 13

6 comentarios

Inspiración

3 comentarios

Ese, no volverá

70 comentarios

¿Cuánto terremotos y derrumbes necesitamos para aprender?

2 comentarios

Sobrevivientes

0 comentarios



  • Blogs de Revistas
Acceso a ediciòn impresa de El Mercurio Noticias online en Emol.com