
Por alguna razón que desconocemos, apuro o inexperiencia, nos mantuvieron convencidos hasta poco antes de que nacieras de que eras mujer. Pero una ecografía hecha a tu madre cuando ya tenía ocho meses de embarazo empezó más o menos así y puso las cosas en su lugar: “Está bien la guagua. Tiene unas bolas enormes”. Entonces decidimos que te llamarías Francisco Arnaldo.
Naciste en pleno verano. Vivíamos en una casa de dos pisos en La Reina, muy cerca del aeródromo de Tobalaba. Los aviones pasaban a cada rato encima de nuestras cabezas, los domingos a la hora de la siesta practicaban en el sector unas ruidosas batucadas auspiciadas por el municipio, y en el patio teníamos un breve rectángulo de pasto donde jugábamos tú, José y yo a la pelota.
Desde muy pequeño fuiste zurdo, de piernas gruesas, entrado en carnes, y dueño de un vozarrón y una magnífica y generosa sonrisa. El otro día sacaba la cuenta: tienes ahora doce años, y has vivido en cinco casas diferentes. Un auténtico gitano. Todas ellas, casas bien cómodas, donde has podido satisfacer tus necesidades elementales. Como este mundo está groseramente mal organizado, no es tu culpa que haya tantos niños de tu misma edad que no puedan decir lo mismo, niños cuyo máximo sueño sería vivir del modo en que tú acostumbras.
Te gustó la música apenas la descubriste, y en un momento pensé que ibas a perseverar más en ella. En casa hay un teclado lleno de polvo esperando que alguien le preste un poco de atención. En un momento, cuando tenías ocho o nueve años de edad, te dio por escribir cuentos. Los conservo en mi computador. Uno de ellos se llama “El árbol que nunca dejó de sonreír”. Trata de dos hermanos, Jaime y Fran, que se mudan de casa y encuentran en el patio de la nueva un árbol que no deja nunca de reír. El papá celebra el hallazgo de los niños, y piensa que se trata de un árbol milagroso. La mamá, en cambio, supone que la casa está embrujada y quiere inmediatamente mudarse. “Fran amaba el árbol, nunca lo dejaba solo; para Fran el árbol era un regalo que le había mandado Dios, pero mamá seguía con el asunto de que el árbol estaba embrujado”. La anécdota se complejiza al extremo de que papá se va de viaje, llama luego para decir que no volverá porque lo han amenazado de muerte, Jaime muere en un accidente de auto, el papá regresa y nadie se preocupa del árbol, excepto Fran, que continúa visitándolo durante décadas, hasta que cumple 43 años y se va de la casa con su pareja y sus dos hijos. El remate es elocuente: “Fran siempre mantuvo la sonrisa en alto y nunca la bajó”. En otro de tus relatos, “Los choferes que no eran choferes”, hay secuestros, castigos, enojos y tres choferes que chocan entre sí por distraerse mirando a una mujer muy linda, que no les da bola porque “está casada con otro hombre”.
Creo, Francisco, que eres un muchacho bastante arrojado y al mismo tiempo algo tímido. Veo fotografías tuyas de todo este tiempo en que hemos vivido juntos. Me encanta una en que tu hermano te abraza y te ríes a toda boca y pueden verse hasta tus amígdalas. El otro día revisé un video en donde muy chico te subes en Maitencillo a un auto con motor, con un casco en la cabeza, y te pones a dar vueltas con cara de piloto concentrado, aparentemente sin ningún miedo a sacarte la cresta. No entiendo cómo dejé que lo hicieras. ¿Será que a medida que vas creciendo uno se va poniendo más aprensivo? Nadie puede vivir por ti, pero no puedo evitar el deseo de saberte viviendo una buena vida. ¿Qué es eso? ¿Cómo llegar a saberlo sin experimentar, ensayar, equivocarse? ¿Cómo cuidarte? ¿Qué garantías nos ofrece el tiempo? ¿Cómo aprender las palabras y los gestos que no se lean como un reglamento, sino como un acto de amor? Perdóname todos esos momentos en que no sepa leer tu pena, tu desasosiego. Perdona mis ausencias. Abrazarte es mi manera torpe e incompleta de amarte. Abrazarte, hacerte reír, escribirte esta página.
|
Posteado por: Mauricio Alarcon Villagran 14/08/2010 10:56 [ N° 1 ] |
Felicitaciones! |
|
Posteado por: Gustavo Hilding Ohlsson Quinteros 14/08/2010 16:35 [ N° 2 ] |
Tu destino fue mi memoria "Mi chica" en el verano de 1945
|
|
Posteado por: Jorge Alejandro Toro Vergara 15/08/2010 18:50 [ N° 3 ] |
Pancho. |
|
Posteado por: MARIA ALEJANDRA FORADORI PERALTA 18/08/2010 00:06 [ N° 4 ] |
Pancho, no pude agradecerte la columna del sabado anterior, porque fue muy emotivo para mi y no tenia el valor ni las palabras. Ahora leo tu nueva columna, dedicada a tu hijo, el dia en que el mio cumple un mes lejos de mi lado, y no puedo dejar de pensar en lo fundamental que es el valorar cada segundo de sus vidas, cada mirada, cada sonrisa, y cada rabieta tambien. El decir "te quiero", el dar ese abrazo, o tenderles la mano, es parte de "ser padres" tanto como el saber decirles que "no" a algo. Gracias por compartir, gracias por siempre escribirnos algo que nos remueva el alma. Como le dije a una amiga, la muerte de Bruno destruye todos los dias mi corazón en mil pedazos, pero es él mismo quien se encarga de ayudarme a rearmarlo y volver a comenzar cada mañana. |
|
Posteado por: gloria guzman grimaldi 28/08/2010 12:11 [ N° 5 ] |
Felicitaciones Francisco! consistente, cruel, a veces, pero es la verdad, de lo q no estoy tan segura es que No lo olvidaremos. Q Dios les de vida a los mineros para contarlo. |
| Do | Lu | Ma | Mi | Ju | Vi | Sa |
|---|---|---|---|---|---|---|
| 1 | 2 | 3 | 4 | |||
| 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10 | 11 |
| 12 | 13 | 14 | 15 | 16 | 17 | 18 |
| 19 | 20 | 21 | 22 | 23 | 24 | 25 |
| 26 | 27 | 28 | 29 |