Sol Serrano
Sábado 14 de Agosto de 2010
No llores por mí, Canal 13

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Una bomba, por cierto. Bien hecha, profesional, sigilosa, como corresponde a una venta tan estratégica, y que a los vecinos se les había quemado en el horno sin pocos costos. El rector de la Universidad Católica fue asertivo. Sabía el vendaval que venía –y que vino– y asumió una decisión sobre cuyo pasado no tenía responsabilidad, sino sobre su futuro. Es muy tarde para reclamar que no hubo debate. El debate debiera haber sido anterior: sobre el sentido de tener un canal de televisión. La comunidad universitaria, o importantes sectores de ella, no tenían especial apego por el canal, muchos consideraban que salpicaba su propia labor, que era como un hermano pobre que daba muchos problemas y dolores de cabeza. Que la pantalla debía ser como un libro puesto en imágenes. La universidad fue ambigua sobre su relación con Canal 13.

Por eso, la rapidez con que se han sacado conclusiones sobre este episodio llama bastante la atención. No deja de ser curioso que aquellos que no son parte de la universidad tiraran sus dardos a la Iglesia, mientras que los vinculados a ella tendieran a mirar hacia adentro.

La Iglesia, al contrario de los intelectuales, no tiene un desprecio por la cultura de masas, aunque no la llame propiamente así. Por el contrario, su vocación misionera o proselitista (para usar los términos de los dos mundos) es precisamente llegar a todos, es universal. Dificulto una institución capaz de congregar a más personas de carne y hueso. La comunicación de la Iglesia, sin embargo, por la propia naturaleza de su mensaje, es escrita y oral, más que audiovisual. Mal que mal, es la religión del libro y de la palabra. Una gran lingüista decía, “Dios nos habla, no nos escribe”.

Los llamados “worship channels” o canales de culto, tienen audiencia limitada. No era eso lo que quería la Iglesia, que defendió siempre tener un canal abierto a través de la concesionaria que era la universidad. Reclamaba a veces, pero creía seriamente en el proyecto. El problema de la cultura de masas no es de la Iglesia, es de la universidad, no de la Católica, sino de cualquier universidad de excelencia, porque está en el silencioso conocimiento de punta y formando a los sectores de elite.

El problema de fondo es qué quería hacer la Universidad Católica con su canal, una vez que ya no era la próspera industria en pleno crecimiento y casi sin competencia como lo fue durante décadas durante el periodo militar. Lo que sucedió después no es culpa de las audiencias y cambios en la industria, según también se ha dicho, como si los problemas estuvieran allá afuera sin capacidad ninguna de reacción de una empresa llena de talento. No fue así. En varios momentos de la década que termina peleó mano a mano el primer o segundo lugar en el rating, tuvo varios años números azules y, lo más importante, probó que se podía hacer programas de calidad con alta audiencia. Por ello la venta, fundamental hoy, no era inexorable. Faltó convicción de sus dueños. No en vano tuvo cinco directores en diez años en una industria que es antes que nada creativa, que tiene altos y bajos, aciertos y errores, pero que florece y cautiva al público en base a escucharlo y vincularse creativamente con él desde su identidad y misión, su distinción. Esa misión se construía en la confianza entre ambas instituciones, no en la suspicacia.

Faltó convicción. La última prueba fue que la autoridad principal del canal en los últimos años declaró que era bueno que ahora la universidad se dedicara a sus propias labores.

No hay que llorar por Canal 13. Es muy tarde para hacerlo. Había que creer en él antes, no después. Sin embargo, el lamento de haberlo perdido es un gran incentivo para hacerlo bien y tener mayor participación a futuro. La alianza actual puede ser una gran oportunidad. Andrónico Luksic no compró fierros ni edificios. Compró una marca con una sólida y fuerte identidad. La identidad es ser un canal de vocación pública desde la sociedad civil.

6 Comentarios publicados
Posteado por:
rodrigo gonzález fernández
14/08/2010 10:41
[ N° 1 ]

En la venta de Canal 13 hay tres elementos importantes. El primero es que la iglesia y a la Universidad Católica no pudieron o no quisieron seguir con el negocio por razones que solo ellos saben. A La Corporación sus administradores la llevaron a un inminente estado de quiebra quiebra.
En segundo lugar: ya está bien sabido que ni las Universidades y ni el Estado deben tener este tipo de Negocios.
En tercer lugar: Se ofreció al mercado una determinada cantidad de dinero por parte del negocio que el Grupo Luksic no dudó en satisfacer a los oferentes. Se trataba de la compra de una empresa prácticamente en estado de quiebra y de allí su precio relativamente bajo.
En consecuencia la venta de Canal 13 se ha tratado de un negocio más en la vida de este país.
www.consultajuridica.blogspot.com

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Arturo Montes Larrai­n
14/08/2010 12:45
[ N° 2 ]

Ah, no sabía, Sol. ¿Eso es la identidad? Gracias. Lo memorizaré. "Es ser un canal de vocación pública desde la sociedad civil". Más claro echarle agua. ¿Es lo que opina al respecto la lingüista? "De excelencia (...) para élites". ¡Porfa! Por la PUC desde el Golpe siento vergüenza. Ésta no puede ya aumentar. Mi saludo de memoria.

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Alberto Haristoy Gutierrez
14/08/2010 12:57
[ N° 3 ]

La compra del 13 fue hecha para ponerlo al servicio de la concertación en pago por los muchos millones de dólares prestados a tasas muy inferiores a las de mercado, demostrando así en forma magistral que "el capital no tiene patria", y en este caso podemos agregarle, "ni conciencia".

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marcelo lopez garcia
14/08/2010 12:58
[ N° 4 ]

No sé que entiende por falta de convicción pero me suena a paternalismo.Error,canal 13 es una empresa no "una gran y amorosa familia" como pretendían hacernos creer.Despilfarro,prepotencia,mal gestión ,veo en ello los verdaderos motivos de su venta a bajo precio.¿Llorar por el 13? No veo motivo.Tuvieron 20 años de farras y derroches.Sin pena ni gloria,la fiesta se les acabó.El futuro del 13 a mi no me importa.

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Arturo Montes Larrai­n
14/08/2010 13:06
[ N° 5 ]

Y ahora sólo estaría restando, Rodrigo, que el Estado quite a Luksic la subvención. De a poco. Así, la (P)UC al mercado por inminente quiebra hacia 2015, con comprador ya ahora en ciernes, prometiente de excelencia.

Posteado por:
Rodrigo Quiroz Eyzaguirre
17/08/2010 17:45
[ N° 6 ]

Estamos de acuerdo con la opinión; claramente faltó la convicción de las partes responsables (Universidad, Iglesia) para seguir con la propuesta televisiva desde una libertad en la creación en la programación, lo que nos llevará sin duda a un pluralismo. Cabe preguntarnos ¿cuál fue la propuesta sobre los valores evangelicos en el canal? y ¿cuá fue la importancia de tener por parte de la Iglesia-Univeridad un medio de comunicación masiva en Chile?.

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