Francisco Mouat
Sábado 06 de Noviembre de 2010
Apuntes


Francisco-Mouat-nueva.gif

1. Me cuentan que un amigo ha vuelto a enfermar de cáncer. Lo vi la última vez uno o dos meses atrás, él hacía la fila en un supermercado y desde su posición difícilmente podía verme. Yo en cambio lograba seguir sus movimientos. El local estaba lleno. No me animé a llamarlo a viva voz, por desidia o timidez, o para no sacarlo de la concentración con que pagaba la cuenta y envolvía la mercadería que acababa de comprar. Era de noche, era un día de semana, yo estaba muy cansado y él, no sé si él ya sabía esa noche que el cáncer había vuelto a instalarse en su cuerpo.

2. Leo con entusiasmo, para comentarlo después en el taller, el libro de Pilar Donoso Correr el tupido velo. Son las memorias de una hija que utiliza los cuadernos de notas de su padre vendidos a un par de universidades norteamericanas, más sus propios recuerdos, para contar a este personaje importante y decisivo en su vida. Una de las gracias de Correr el tupido velo es que también puede leerse como una novela sobre un escritor talentoso y ocupado casi todo el tiempo por fantasmas que se llama José Donoso, un hombre atormentado que escribe a lo largo de su vida unos cuadernos que, muerto él, caen años más tarde en manos de su única hija, adoptada, quien decide ventilarlos para sanar sus propias heridas y para echar algo de luz sobre una de las voces significativas de la literatura chilena, autor de El obsceno pájaro de la noche, El lugar sin límites y El jardín de al lado. José Donoso: “Escribo sobre todo para saber por qué escribo. Para saber cómo funciona este extraño aparato que me hacer ver y sentir y conocer, qué es el lenguaje. Peleando con él, torciéndolo y jugando, siento que estoy haciendo algo que es verdad, cosa que no siento con otros compromisos (…) La muerte es la falta de lenguaje”.

3. Mi hermana menor, diecisiete años menor, la Cati, se casó en el Registro Civil unos días atrás. Estuvimos junto a mis padres, testigos y un par de primos acompañando la firma y el sermón de la jueza.

Me emocioné; calladamente me emocioné. Le dije a mi viejo que entendía ese momento como un momento estelar en la vida de mi hermana. A ella le ha costado vivir y sobre todo crecer. Mucho. Verla esa mañana estampando la millonaria y besando a Polo fue un regalo para ella y también para nosotros: algo así como una pequeña gran victoria –que soñamos eterna– entre tantas derrotas que fueron acumulándose en el camino. Mi hija Antonia me escribió ese día: “A veces gana el amor”.

4. Desayuné el otro día con mi papá. Sobre el velador, junto a su cama, estaba el tomo veinte de la Historia de Chile de Francisco Encina, el último tomo de una saga fatigosa e impresionantemente voluminosa. Me comentó que ya la estaba terminando, que nunca imaginó que alcanzaría a leerla completa, que pensaba que antes se moría. Que podía explicarme con detalle, por ejemplo, en qué se equivocó Balmaceda y por qué acabó suicidándose. Le dije que no, gracias. Nos reímos. Hablamos esa mañana de la horrible música del chancho eléctrico y las aspiradoras con que a veces lo torturan en las mañanas. Hablamos de los otros libros que lee en forma simultánea. Quedé de devolverle uno de China que me viene cobrando hace tiempo, teme que no se lo devuelva nunca. El libro debe ser muy bueno, lo escribió el mayor especialista occidental en la historia de China, pero no tengo coraje para leer el mamotreto. Prefiero no entender China, y leer en cambio a Peter Handke en El peso del mundo: “Colgar delante de mi casa un cartel con la advertencia ¡Cuidado, en esta casa se lee!”.

5. Un amigo de viaje en Oriente me envía una postal de la Gran Muralla China desde Pekín. La escribe con lápiz pasta negro el 24 de septiembre de 2010, y llega a mis manos un mes más tarde. Es una postal con timbres y estampillas, como las de antes. “Espero angostar este silencio para decirte algo, Mouat. Por ahora, un abrazo. M.P.”.

6. Paso casi todas las noches de mi vida por la esquina de Eliecer Parada con Echeñique, en Ñuñoa, donde murió un par de meses atrás Amalia Herrera Ugarte, hija de Gonzalo y Soledad. Muchas flores, algunas fotografías y velas siempre encendidas la recuerdan. Una noche de la semana pasada, tarde, pasé por ahí y estaban todas las velas apagadas. Supuse que había sido el viento y no el olvido. A la noche siguiente, y todas las nuevas noches que han transcurrido desde entonces, el espíritu de Amalia saluda a los que pasamos por el lugar y nos detenemos en la luz de las velas. Me estremece suavemente pensar en Amalia Herrera, en su última carrera en bicicleta, en su frustrada ida al teatro, en la vida de los que la extrañan y la mantienen viva en esta esquina de Ñuñoa donde, cada día, Manuel se para junto a su muleta y su vejez a recibir alguna ayuda de los que pasan por allí rumbo a otra parte.

5 Comentarios publicados
Posteado por:
Javier Diaz
06/11/2010 12:27
[ N° 1 ]

Del párrafo número 6 de la columna de hoy:

"6. Paso casi todas las noches [...] Una noche de la semana pasada, tarde, pasé por ahí [...] saluda a los que pasamos por el lugar [...] alguna ayuda de los que pasan por allí rumbo a otra parte."

Paso, pasada, pasé, pasamos, pasan.

¿Este señor, dónde aprendió a escribir? Que alguien de la redacción le obsequie un Diccionario de Sinónimos. ¿Que tal "semana anterior" en vez de "pasada"? O "los que transitan por allí"? Las posibilidades, si bien no son infinitas, no faltan.

Señor Mouat, reléase antes de mandar el texto a la Revista. Sacúdase la pereza intelectual, al menos en lo formal dado que la mayoría de las cosas que Ud. escribe son de una trivialidad que asusta. Haga un esfuerzo, sorprenda a sus, me imagino que escasos, lectores, y válgase del idioma con toda la belleza que ése posee.

De otro modo, nunca pasará Ud. de ser un escritor de paso, de aquellos que simplemente pasaron por acá.

Atentamente.

Posteado por:
monica etab ladiv
09/11/2010 00:41
[ N° 2 ]

Gracias por este último artículo. Pasé por ahí minutos después del accidente y desde entonces me he preguntado quién sería. Qué tengas un muy buen viaje Amalia!

Posteado por:
Manuel Enrique Méndez Gómez
09/11/2010 22:51
[ N° 3 ]

Don Javier. ( Nº 1 )
¿y del párrafo 1 al 5 ?...

Posteado por:
Alejandro Palma Paz
11/11/2010 00:17
[ N° 4 ]

Quisiera pedirle a Javier Díaz que haga el siguiente ejercicio. Esta vez te pido, eso sí, que utilices un diccionario más elaborado (y ojalá lo cambies por el que tienes de cabecera), el de las novelas maestras de la literatura:
1-Rastrear las infinitas repeticiones que usa Marcel Proust en su novela "En busca del tiempo perdido" según las categorías gramaticales.
2-Por azar, elegir más de 3000 páginas (requisito) de la novela "Umbral" de Juan Emar y catalogar los diferentes usos verbales y sus repeticiones, cualesquiera que sean.
3-Fundamente qué tanta pereza intelectual hay en ello.
4-De acuerdo a sus razonamientos y estadísticas, compare si son o no proporcionales las repeticiones encontradas en ambas novelas con el párrafo número 6 de la columna de Francisco Mouat.

Esperaremos atentamente sus apuntes de la tarea.

Atte.

Posteado por:
diana duhalde ruiz
19/11/2010 11:23
[ N° 5 ]

Me pareció tan mezquina la crítica - y el tono de la crítica - del señor Diaz, que pensé contestarle y defender a un columnista que aprecio y leo, pero que por "desidia o timidez" nunca comento.
Pero al llegar al posteo de Alejandro Palma, me di cuenta que mi defensa era innecesaria. ¡Que bueno¡ ¡Y que chistoso¡ saludos cariñosos a los dos.

Email Contraseña

Archivo

      Mayo 2012     
Do Lu Ma Mi Ju Vi Sa
    1 2 3 4 5
6 7 8 9 10 11 12
13 14 15 16 17 18 19
20 21 22 23 24 25 26
27 28 29 30 31    

Los más comentados

Homosexualidad y dignidad

211 comentarios

Los verdaderos protagonistas

104 comentarios

Ese, no volverá

72 comentarios

¿Dónde estudiaste?

56 comentarios

El clero bajo sospecha

48 comentarios

Habla el padre Felipe Berríos: "Soy un cura feliz, por mucho que a algunos les moleste"

44 comentarios

Carta desde Burundi

43 comentarios

Los más recientes

Una farsa

17 comentarios

Arbitraria

1 comentarios

No es el relato, ¡es la economía!

4 comentarios

Apuntes de otoño

10 comentarios

Dos rayos

1 comentarios

Marambio, el benjamín prófugo

30 comentarios



  • Blogs de Revistas
Acceso a ediciòn impresa de El Mercurio Noticias online en Emol.com