
Patricia May
Solemos pensar que la riqueza material trae asociado éxito, bienestar, seguridad, comodidad, buena calidad de vida, felicidad. No cabe duda: tiene una gran cantidad de ventajas que pueden conducir a una vida plena y realizada; sin embargo, tiene también una gran cantidad de riesgos que pueden conducir a una vida infeliz para el que la ostenta y para los demás.
Desde la mirada que somos mucho más que seres materiales o biológicos, que somos seres espirituales en una experiencia humana, que el propósito de nacer tiene que ver con ir desplegando esa conciencia pura; toda condición, cualquiera que sea, es una oportunidad de aprendizaje, purificación, de expansión en sabiduría y amor, y toda condición lleva implícito, al mismo tiempo, el riesgo de contraernos, de llevarnos al egoísmo, a la amargura.
Desde esta visión, las situaciones que consideramos deseables (el éxito, la riqueza, el prestigio, la seguridad, el confort, la buena apariencia, el estatus) no necesariamente son afortunadas y, por el contrario, situaciones que no desearíamos, como la estrechez económica o la enfermedad, pueden ser escuelas de vida que nos lleven a desarrollar aspectos potentes y desconocidos de nosotros mismos.
No se trata, por supuesto, de buscar situaciones sufrientes o difíciles, pero sí saber reconocer la semilla de oportunidad que nos brinda cualquier situación si la enfocamos como una oportunidad de liberación de trabas emocionales o mentales, y expansión de la consciencia y el amor.
Podemos entender las circunstancias de la vida como una obra de teatro, una escenificación en que el actor o actriz que somos tiene una experiencia vital que le brinda la oportunidad de ir despertando como nota de una gran melodía, de una gran unidad a la cual pertenece.
Desde esta visión, la condición de riqueza material conlleva el riesgo de engañarse creyendo que soy rico y no verlo como una condición transitoria (inevitablemente, pues todos iremos sin pertenencias a la tumba) y con ello identificarse con ser “especial”, superior, merecedor (a) de más cosas que los demás, lo cual lleva a la separatividad, y, con ello, a acciones de discriminación, arrogancia, soberbia, maltrato, abusos de poder, humillación, generando sufrimiento al entorno, que inevitablemente volverá a quien lo produjo en forma de rencor y soledad.
Además, la condición de riqueza puede llevar al infierno del extremo apego y obsesión por las posesiones, a dar la vida por defender y aumentar lo que se tiene, o a entrar en un extremo consumo que hace perder el eje afectivo y la armonía de vivir.
El gran desafío para las personas que tienen una condición de riqueza, es entender que están en una situación compleja y delicada ante la cual hay que estar consciente para no caer en sus seductoras trampas de comodidad y soberbia, para no dejarse obnubilar por ella, vivir consciente de que se trata de una situación en que la libertad puede ser utilizada para dar tiempo a las cosas que despiertan al ser, para la generosidad, la creatividad, para ser colaboradores por un mundo mejor, para no anestesiarse ante la necesidad y el dolor de los otros.
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Posteado por: José Gabriel Mardones Fernández 06/11/2010 10:05 [ N° 1 ] |
Estimada Patricia: Cordialmente
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Posteado por: lisandro contreras radic 06/11/2010 10:37 [ N° 2 ] |
Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre el Reino de los Cielos. Ése es el mayor de los peligros. |
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Posteado por: Alvaro Patricio Correa Barrueto 06/11/2010 12:56 [ N° 3 ] |
Patricia: |
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Posteado por: BEATRIZ PARRA PARRA 06/11/2010 13:55 [ N° 4 ] |
HOla Patricia |
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Posteado por: DAVID CORTES S. 06/11/2010 14:05 [ N° 5 ] |
La riqueza extrema en el 99% de los casos solo trae desgracia para quien la posee y para las demás personas que se ven influidas por este poder, salvo que esta persona tenga una bondad proporcional a dichas riquezas las consecuencias serán nefastas. Debiera establecerse un ingreso ético máximo en todo el planeta y hacerlo cumplir, de este modo se solucionarían la gran mayoría de los males que azotan el mundo |
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Posteado por: Leonardo Salazar Valenzuela 06/11/2010 16:45 [ N° 6 ] |
Me alegra profundamente leer a una persona con tan buen dominio del idioma, independientemente de la temática, es verdaderamente un gusto leer a alguien con tanta claridad y buen lenguaje. |
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Posteado por: Fernando García Hernández 06/11/2010 22:13 [ N° 7 ] |
En el Chile de antaño la riqueza no se ostentaba. Todos los caballeros, ricos y pobres, usaban corbata y sombrero, eran generosos y se preocupaban del vecino y del prójimo. Y las damas eran de su casa, respetaban sus credos, vestían con decoro y no competían con los demás destacando bienes materiales o profesionales. |
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Posteado por: Manuel Enrique Méndez Gómez 10/11/2010 12:21 [ N° 8 ] |
¡ Hay personas con una riqueza enorme... y sin embargo tienen poco dinero!. |
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Posteado por: marta ioribarren valero 20/05/2011 04:01 [ N° 9 ] |
patricia es una mujer maravillosa bendito sea!!! |
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