
Poco a poco se ha ido imponiendo una nueva tendencia en las relaciones amorosas. Los vínculos se han vuelto frágiles e inestables, y los fracasos reiterados han hecho cundir el escepticismo. Aunque en el siglo de la información y de las libertades individuales todo el mundo sigue buscando enamorarse, ya nadie parece hacerse muchas ilusiones respecto del amor eterno y hacer promesas a largo plazo se ha transformado casi en un desvarío. Así como en el pasado se formaba pareja para construir familia y transmitir valores, hoy en día no se considera que sea esencial para lograr estos objetivo. En el amor se buscan las emociones intensas, el bienestar personal y el gozo. Como el entorno brinda múltiples oportunidades y ofertas de fácil felicidad, tolerar las adversidades, sobrellevar las malas rachas o resistir las tentaciones se hace difícil. La pareja debe competir permanentemente con otros estímulos y fuentes de satisfacción para sostenerse y no quedar obsoleta. Los cambios son tan vertiginosos que mantener la vigencia permanente de la intimidad, la pasión y los intereses en común resulta, muchas veces, imposible.
Las personas, cada vez más autónomas y soberanas, muestran dificultades para aceptar reglas de convivencia que restrinjan su libertad. Les cuesta darse el tiempo para solucionar las crisis y prefieren un amor nuevo antes que reparar el antiguo. Exigen perfección y plena satisfacción, sin más complicaciones en un mundo ya difícil de vivir. Desean las ventajas de una relación de pareja, pero carecen de la paciencia necesaria para sus sinsabores y obligaciones. Entonces no es de extrañar que, con frecuencia, terminado el deleite se termine la pareja.
En la sociedad de consumo el amor se ha vuelto más rudo, qué duda cabe; los enamorados se han convertido en consumidores exigentes. Quieren lo mejor al menor precio.
Se hace difícil establecer una identidad sólida en el mundo global donde todo cambia y nada perdura. Se vive en ciudades donde cotidianamente se demuelen casas y surgen nuevos edificios y carreteras inesperadas. La información se duplica por segundos, predominan la velocidad , la inmediatez, y a poco andar, lo ya aprendido queda obsoleto. Varias veces se va a cambiar de domicilio, de país, de profesión, de tecnología y de trabajo; lo más permanente es la impermanencia. En este entorno, crecientemente competitivo y exigente, replegarse y desconfiar también del amor aparece como una forma de salvaguardar la propia integridad.
El temor al compromiso responde a una doble falta de confianza: en uno mismo y en el otro. Las personas, consciente o inconscientemente, en medio de la fugacidad de todo se inundan de dudas. ¿Podré comprometerme con alguien para toda la vida? ¿El otro me será fiel? ¿Valdrá la pena involucrarse? ¿Para qué amenazar mi independencia y mi tranquilidad con responsabilidades de pareja? Después de todo, ¿seré capaz de amar?
Sin embargo, y a pesar de esto, los jóvenes siguen declarando que, junto a la educación, el amor y la familia es lo que más les importa. Buena cosa, porque, hoy por hoy, la estabilidad de los vínculos se ha convertido en la fuente fundamental de la identidad personal. La permanencia de los afectos, ahí donde nada más dura, es el principal soporte de la construcción de confianzas y seguridades básicas que permiten sobrevivir como ser humano. Quizás los nuevos tiempos requieran de una mayor aceptación de diversas formas de relacionarse amorosamente, más allá de las convencionales. Comprometerse no significa necesariamente dormir en la misma cama , ni verse todos los días, ni vivir en la misma casa. Lo importante es ser capaz de amar establemente a otro, estar preparado para establecer acuerdos y cumplirlos, y estar dispuesto a dar y a darse en las buenas y en las malas. El amor duradero ayuda a reconocerse a sí mismo a través del tiempo, a saber quién se es y quién es el otro, a desarrollar consistencia emocional y a volverse más generoso. Sigue siendo, después de siglos, la mejor defensa contra la soledad, el vacío interior y el egocentrismo. Incluso en la era del descompromiso.
|
Posteado por: Caroline Nadieska Peña Tapia 27/11/2010 11:09 [ N° 1 ] |
Es muy cierto todo lo que Eugenia dice. Yo tengo 33 años y me ha costado mucho encontrar una pareja. Los hombres solteros de mi edad son mucho más dificiles de conseguir que se comprometan y proyecten con una mujer. Parece que es más importante para nosotros (me incluyo) el hacer carrera, tener nuestro auto, el depto en providencia, viajar y ser libres con una relación 'free' que comprometerse. Y es terrible. Ni yo misma puedo estar compartiendo con niños por más de 3 horas. Además, le busco el defecto a los hombres primero que sus virtudes. Se han puesto tan mentirosos... otros tan ególatras. De quien me enamoro no me corresponde, prefiere su libertad. De quien se enamora de mi no le correspondo... le encontré el defecto. Mi carrera esta primero, mis clases de reiki, salir a karretear con mis amigas... uff creo que estoy mal. Tengo más de 12 amigas que estan igual que yo. |
|
Posteado por: Rodrigo Opazo Aniotz 27/11/2010 12:33 [ N° 2 ] |
Miss Caroline: |
|
Posteado por: Marcel Messer Beas 27/11/2010 13:03 [ N° 3 ] |
En esta sociedad capitalista todo se compra facil y cuando no sirve se desecha. Por ejemplo, si me compro un DVD y este se estropea, resulta mas facil comprar uno nuevo que arreglar el que ya tengo. Esto sucede tambien con las relaciones humanas, donde en los proyectos en conjuntos se logran objetivos facilmente(como obtener una casa, un auto, etc.) y todo, tambien se desecha facilmente. |
|
Posteado por: Rodrigo Opazo Aniotz 27/11/2010 13:25 [ N° 4 ] |
Don Marcel(3): |
|
Posteado por: Maria Brignardello 27/11/2010 14:40 [ N° 5 ] |
Eugenia Weinstein: "Las personas, consciente o inconscientemente, en medio de la fugacidad de todo se inundan de dudas. ¿Podré comprometerme con alguien para toda la vida?
En la cultura feminista de la equidad de género lo que se ataca es la masculinidad. El feminismo apoya la homosexualidad y ataca a la masculinidad, promueve al hombre afeminado e irresponsable, al metrosexual, que está preocupado de su ropa, que no quiere compromisos. Estamos en medio una cultura creada por mujeres, con un feminismo aberrante que destruye a la sociedad. En estos tiempos, se apoya a que la mujer soltera tenga hijos fuera del matrimonio y que sea independiente del hombre, y se ataca al matrimonio, y al hombre. Así toda la propaganda está dirigida hacia la "mujer victima", y resulta, que de víctima, nada... en Chile, las mujeres son el 55% de todos los estudiantes universitarios, y los hombres jóvenes solo el 45%. Pero resulta que el hombre es y será siempre, por naturaleza, el formador de la cultura. De ahí que los filósofos son todos hombres. No hay ni una sola mujer filosofa de relevancia en la historia de la humanidad. La mujer es práctica por naturaleza. Y hoy estamos en una cultura femenina, que no funciona, que nos enferma a todos. La familia formada por un hombre y una mujer y sus hijos, con el padre en la casa para instaurar respeto, valores y balance en el hogar, es lo que está siendo atacado por los medios de comunicación, Hollywood, el feminismo, y el progresismo ideológico internacionalista, en forma incesante, con el propósito de 'deconstruir' la sociedad “machista”. Nadie respalda al hombre que quiere ser hombre, que se quiere comprometer, y formar familia con una mujer y tener hijos con ella para formarlos con valores como seres humanos dignos dentro de esta sociedad. Y mientras tanto, las madres solteras, solas y sin apoyo, perpetuán en sus hijos, sin referente masculino, al hombre poco hombre. |
|
Posteado por: Rodrigo Opazo Aniotz 27/11/2010 15:11 [ N° 6 ] |
Una de las contradicciones que veo en las feministas que claman igualdad es, de partida, el nombre...los hombres somos machistas, de macho, animal, pero ellas son feministas... no "hembristas", pues así sí que es despreciativo, ofensivo, etc...hasta "suena feo", verdad? |
|
Posteado por: Pilar Alemparte Versluys 27/11/2010 19:24 [ N° 7 ] |
Brillante como siempre Eugenia (!), tan real, clara y aguda que me conmueve, mis saludos y gran admiración para ti. |
|
Posteado por: Carlos Darío Ortiz Yañez 28/11/2010 01:09 [ N° 8 ] |
Me encanta que nos demos cuenta de lo "desviado" que está todo... y aunque estoy muy de acuerdo con lo que Eugenia dice, le cambiaría el título a su columna por "la era del egoismo"... el descompromiso es una consecuencia. Da lo mismo el género, en ambos se manifiesta lo que es el resultado lógico de un sistema que lo promociona para seguir funcionando, debo reconocer que al menos a mi me gusta... hasta que me siento solo... |
|
Posteado por: Paula Soto Calvo 29/11/2010 10:27 [ N° 9 ] |
..Rodrigo Opazo Aniotz; me encantó que citaras a Erich Fromm. Y si por citar libros de cómo amar de verdad, podríamos hablar de "Amarse con los ojos abiertos".. |
|
Posteado por: Karina Pérez Oñate 21/12/2010 18:46 [ N° 10 ] |
Posteado por: Hay un sin fin de ideas que vienen a mi cabeza. Pienso que en este mundo sí hay mujeres filósofas, Usted!... con ese pensamiento podría dirigir a las mujeres de una nación. Definitivamente me encanta! |
|
Posteado por: andrea C golé 26/03/2011 19:39 [ N° 11 ] |
Es más probable que los matrimonios en otras épocas duraran más por un tema de rigidez en las normas; pero los amantes siempre han existido, las traiciones, los desengaños, los matrimonios con abusos, etc, ahora los límites se han abierto quizás en demasía,la única diferencia es que las mujeres pueden hacer los mismo que los hombres han hecho por siglos. Ahora cuesta mantener una relación en el tiempo no cabe duda; pero cuesta mucho menos tb. iniciar otra nueva, porque son legiones de solitarios, desdichados, oportunistas, gozadores, etc. que están allí esperando por otro. |
| Do | Lu | Ma | Mi | Ju | Vi | Sa |
|---|---|---|---|---|---|---|
| 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | ||
| 6 | 7 | 8 | 9 | 10 | 11 | 12 |
| 13 | 14 | 15 | 16 | 17 | 18 | 19 |
| 20 | 21 | 22 | 23 | 24 | 25 | 26 |
| 27 | 28 | 29 | 30 | 31 |