
1 Se llama Javiera Brignardello. Es linda, muy linda. Tiene quince años, va al colegio, cursa segundo medio, le gusta mucho leer y escribir. Tal vez se anime a estudiar literatura en el futuro. O quizás haga teatro callejero. O pasteles. O música. O dibuje y pinte. O camine junto al mar y piense. Lo que haga, sospecho, lo hará con pasión, talento y esfuerzo. Por edad, podría ser mi hija. Pero no lo es: es mi amiga. El otro día, sin que me diera cuenta, dejó sobre mi computador un disco de regalo y una carta manuscrita. En ella me contaba por qué me estaba obsequiando la música de la película Amelie: “¡Son canciones hermosas, Pancho! Te hacen viajar por el mar de tus recuerdos, te amparan en momentos de insomnio crónico”. Su carta revelaba además un episodio reciente que me dio gusto leer, y que formó parte de esa corriente amorosa que vino a rescatar a los que amábamos a mi hermana Caty después de su muerte: “Cuando te abracé hoy, no supe qué decirte. Estabas de pie, firme y con la frente en alto, pero al mirar tus ojos enrojecidos me di cuenta de que estabas sufriendo con todo tu corazón, y aún así me sonreíste y me dijiste eres grande, Javiera”. Te declaro mi amistad incondicional, Javiera Brignardello.
2 Se llama Mio Matsuda. No sé cuántos años tiene, pero es joven y bonita, bien bonita. Es cantante japonesa, y la otra noche fuimos a verla cantar en el Thelonious con mi gran amor y una tropa de los mejores amigos. Y digo verla cantar, porque no es lo mismo que sólo escucharla. Canta con todo el cuerpo, mueve la boca con belleza y maestría, sus ojos brillan y el timbre de su voz es perfecto y profundo. Se presentó acompañada de talentosos músicos chilenos y la cantante Francesca Ancarola. Luego de un respetado minuto de silencio por las víctimas del terremoto en Japón, Mio se convirtió en una de mis cantantes favoritas. Viene con frecuencia a Uruguay. Canta canciones de Eduardo Mateo, y suele acompañarla el músico Hugo Fattoruso. Con él grabaron un disco, Flor Criolla: “Flor criolla que perfuma la mañana y nació para alegrar”. La próxima vez que Mio esté en Sudamérica, la traigo a Chile. Palabra de honor. Para que cante nuevamente “Las golondrinas”, un tema que me envió mi amigo Daniel Charlone para honrar la memoria de mi hermana. Te declaro mi admiración incondicional, Mio Matsuda.
3 Lleva el número 3413. Es un árbol nativo que dos amigas han donado para que se plante en el cerro Calán en memoria de Catalina Mouat. Qué bella manera de recordarte.
4 Escucho tu voz en estos días. Me visita tu rostro, el último beso, tus grandes ojos azules. Un día te pedí que guardaras en un baúl con llave tus malos recuerdos, y que esa llave la arrojaras lejos y se perdiera para siempre. Prometo hacer yo ahora lo que entonces te pedía. Y después aferrarme a la vida, al amor incondicional que te tuve y te tengo, y que igual que los demás no supe expresar con la intensidad que ahora siento. Algo me dice que los que seguimos vivos seremos habitados para siempre por un destello de amor que te pertenece, hermana mía.
5 Se llama Julio Ramón Ribeyro. Qué importa su edad. Es inmortal, hasta ahora. Es un escritor peruano al que recurro con frecuencia para curarme de la tristeza. Prosas apátridas es un libro del que le escuché decir a Alonso Cueto que lo abrigaba y acompañaba. Me sucede igual. Prosa 113: “Hay tardes de primavera en París, como esta de hoy, soleada, dorada, que no se viven, sino que se desgajan y manducan como una mandarina. Y para ello nada mejor que una terraza de café, una bebida tonificante, una vacancia de la atención, un dejar que nuestra mirada en reposo reciba y archive las imágenes del mundo, sin preocuparse de encontrar en ellas orden ni sentido ni prioridad. Ser solamente el cristal a través del cual nos penetra intacta la vida”. Prosa 200: “La única manera de continuar en vida es manteniendo templada la cuerda de nuestro espíritu, tenso el arco, apuntando hacia el futuro”. Seré tu lector incondicional, Julio Ramón; otra forma de amor.
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Posteado por: Mónica Widoycovich Bravo 16/04/2011 11:56 [ N° 1 ] |
Francisco: La semana pasada nos dejaste sin columna. Ahora entiendo tu ausencia. Esta vez sí te escribo, pero para mandarte un gran abrazo y para decirte que somos muchos los que sábado a sábado te leemos porque nos tocas profundamente con lo que trasmites. Gracias. |
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Posteado por: MARIA ALEJANDRA FORADORI PERALTA 16/04/2011 12:45 [ N° 2 ] |
Estimado Pancho. |
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Posteado por: María Ines Amenábar Christensen 16/04/2011 13:27 [ N° 3 ] |
Desgraciadamente la tristeza no se cura...se aprende a vivir con ella,como una compañera silenciosa del mismo camino...es parte del haber vivido;así como la alegría,el silencio,la noche y el día.Nada es casualidad.Más ,así, se le va encontrando un sentido, sí,incluso,a la tristeza; aún cuando nunca se la hubiera escogido. Atte |
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Posteado por: marcelo lopez garcia 16/04/2011 19:28 [ N° 4 ] |
Utilizar esta tribuna pública para condolencias me parece inapropiado y hasta banal.El dolor se lleva privado o el facebook para los amigos. |
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Posteado por: Guillermo Parra Silva 22/04/2011 14:01 [ N° 5 ] |
Lunimosas palabras que templan las cuerdas del espíritu. Seré tu lector incondicional, Francisco. |
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