Francisco Mouat
Sábado 07 de Mayo de 2011
Apuntes de otoño


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1. El 4 de abril de 2011, mi amigo José Luis López Zubero me escribió una carta desde Zaragoza, su ciudad natal. Ese mismo día le pidió a Susana, su mujer, que llevara el sobre a una oficina de correos. Su carta tardó poco más de una semana en llegar a mi casa. “Querido amigo Pancho. Te escribo desde un hospital en Zaragoza donde una pulmonía y mis coronarias se han aliado para empujarme un poco más al adiós. Estoy bien, pero estoy triste. La vida es absolutamente injusta con miles de preguntas sin respuesta. Tu hermana Catalina se va y yo, después de tantas batallas, aún estoy aquí. Tú la vas a sentir más que nunca y va a revolver en tu alma sentimientos que aún desconoces. Tú sabes que yo creo que la muerte no es final, pero no me preguntes detalles. Nadie los conoce, pero el amor y la bondad continúan reciclándose. Ella reaparecerá en tu futuro más de lo que piensas”.

2. Es verdad, José Luis. Reaparece con frecuencia, y sospecho que siempre será de esta manera. Tiene una particular forma de presentarse. Está en mis sueños, y en algo parecido a un sueño cuando estoy despierto y pienso, por ejemplo, en su rostro al que ya no podré tocar nunca más y en el tránsito de nuestras almas, vivas las dos mientras nos recordemos. De ella conservo su cédula de identidad renovada en enero de 2007, que guardo junto a mis documentos, y una enorme colección de música grabada en cassettes que un amigo suyo muy querido, el Lilo, ha preferido que yo cuide. Abro con cuidado las cajas y veo qué hay dentro: The Cramberries, Soda Stereo, Lou Reed, Joe Vasconcellos, Los Jaivas, Horacio Salinas, Los Bunkers, Silvio Rodríguez, Metallica, la música de la película Amelie. Las cintas debidamente detalladas por ella, artista por artista, canción a canción. Cientos de cassettes. Uno de ellos con canciones y cuentos grabados por mi mamá y mi hermana Cecilia cuando Catalina tenía entre tres y cuatro años. Ella quiere escuchar la canción de Popeye y mi mamá se la canta. Ella quiere escuchar la historia de la pequeña Lulú y mi hermana Cecilia se la cuenta. Otro cassette es de solos de guitarra y canciones populares ensayadas con su amigo Lilo. Escucho su voz, la escucho tocar la guitarra y cantar a Silvio Rodríguez con voz delicada y profunda, haciendo esfuerzos para dar el mejor tono: “Te amaré como al mundo, te amaré aunque tenga final. Te amaré en lo profundo, te amaré como pueda, te amaré aunque no sea la paz. Te amaré, te amaré, cuando acabe de amar”.

3.El último viernes, fui por primera vez en mi vida a un remate de libros. Una biblioteca completa era subastada en el subsuelo de una casa del rubro en calle Miguel Claro. Miles de volúmenes, muchos de ellos de literatura e historia de Chile, divididos en 435 lotes que despertaron el apetito de los principales dueños de librerías de usados de Santiago. Ahí estaban Rivano uno y Rivano dos (papá e hijo), Uribe y otros más levantando la mano y pujando por los mejores botines: Valle Inclán, las obras completas de Pío Baroja, Gregorio Marañón, José Zapiola, Benjamín Vicuña Mackenna, Diego Barros Arana y una lista infinita de obras y autores. Me hice finalmente de la poesía completa de Rubén Darío, un volumen de ensayos de Marañón y todo el teatro de O’Neill, pero no mucho más que eso. Era difícil competir con los libreros. Ese mismo viernes, también por primera vez en mi vida entré al Santiago College para sostener un coloquio a propósito del Día del Libro con alumnos, ex alumnos, profesores y apoderados del colegio. Debe ser el colegio más bonito al que he entrado, y le queda muy poco de vida en Lota con Los Leones porque la comunidad decidió irse a Los Trapenses el próximo año. Los patios, las flores, los árboles añosos, la textura de los muros, las puertas y los marcos de madera. ¿Sabrán los que van a este colegio el privilegio que significa habitar un espacio como éste? La conversación fue en la biblioteca. Nos acompañaban miles de libros de autores tan respetables como Natalia Ginzburg, Herta Müller y Roberto Bolaño. El encuentro fue estelar. Al menos para mí. Conversamos de libros y de la vida y cerré leyendo “Amor incondicional”, texto dedicado a mi hermana Catalina. Como dice mi amigo José Luis López Zubero, la muerte es inapelable pero no es el final. No me pregunten detalles.

10 Comentarios publicados
Posteado por:
Andrés García Jorquera
07/05/2011 11:57
[ N° 1 ]

Linda columna Sr. Mouat,


Y linda persona DEBE SER también Catalina Mouat.

Quien escucha desde Silvio hasta Metallica tiene el cielo asegurado.

Un abrazo.

pd. Lamentable lo del Santiago College. ¿Terminará aplastado también por torres inmobiliarias?

Posteado por:
Matias Pedro Las Heras Font
07/05/2011 13:26
[ N° 2 ]

Francisco Mouat, agradable tu articulo; una profunda situación imposible de reciclar;pero, comprendo muy bien a tu buen amigo español y por medio de tí quiero felicitarlo, porque yo creo igual que él.
Soy ingeniero e hice un año sabatico en la universidad en Físisa Cuática y hoy más que nunca me doy cuenta que la vida siguie su curso hasta no sé donde, ya que aplicando la ley de la conservación de la materia,donde esta no se destruye solo se transforma por la velocidad de la luz exponencialmente al cuadrado.-Dile que lo buscaré entonces, y me invite a escuchar la tautologia que Catalina conserva tantas cosas bonitas.

Posteado por:
Rodrigo Sanchez Baeza
07/05/2011 14:18
[ N° 3 ]

Sr Mouat.

Admiro su capacidad redactar de manera tan fluida, amable , colorida y esperanzadora; deja una sensacion de alegria

Gracias

R.B

Posteado por:
Lina Elena González Winkler
07/05/2011 14:27
[ N° 4 ]

Que hermosas palabras!Como en otras ocasiones, Ud. me conmueve.

Posteado por:
María Ines Amenábar Christensen
07/05/2011 19:49
[ N° 5 ]

Ellos,los que ya partieron, reaparecen,-no una-, sino mil veces.Se quedan con los que nos quedamos Los recordamos repasando sus vidas como si cada detalle volviera a aparecer,hoy, con más intensidad, más profundidad,como un inexplicable ahora:como si no se hubiesen ido nunca...
No hay tiempo ni espacio;tampoco lógica. La distancia entre pena y ausencia se acorta.Vamos juntando ,una a una las hojas del otoño, las de los que ya partieron. Volverán sus alegrías,sus voces , sus ojos mirándonos de cerca y , también, desde muy lejos. No sabemos los detalles,pero unos antes, otros luego, llevaremos esas hojas otoñales a un mismo jardinero. Nos dirá con certeza:aquí hay muchas hojas ,pero bienvenidas sean las nuevas,ésas que recién nos llegan. Atte

Posteado por:
Juan Fco. andrade Andrade Carvajal
07/05/2011 22:00
[ N° 6 ]

Todas las cosas son fatigosas más de lo que el hombre puede expresar; nunca se sacia el ojo de ver, ni el oído de oír. ¿Qué es lo que fue? Lo mismo que será. ¿Qué es lo que ha sido hecho? Lo mismo que se hará y nada hay nuevo debajo del sol. (Todo se vuelve a repetir). Hay algo de que se pueda decir: ¿he aquí esto es nuevo? Ya fue en los siglos que nos han precedido. No hay memoria de lo que precedió, ni tampoco de lo que sucederá, habrá memoria en los que serán después....es la consciencia de la consciencia. Sr. Mouat, lo felicíto...a mi juicio Ud. va muy bien encaminado al mundo de las letras. Cordiales Saludos a todos.

Posteado por:
Alejandra Vasquez
08/05/2011 10:10
[ N° 7 ]

Denuevo muy agradecida de esta columna ... un verdadero agrado!

Posteado por:
Mónica Cecilia Blanco Gaete
08/05/2011 12:26
[ N° 8 ]

emociona profundamente el cariño con que recuerda a su hermana Catalina. Me llega particularmente por haber sufrido una pérdida similar. Un hermano es lo más parecido a uno mismo. El dolor, con el tiempo da paso a un dulce recuerdo. Fuerza Francisco, sigue escribiendo esas maravillosas columnas que iluminan nuestros Sábados

Posteado por:
maria eugenia brito agurto
08/05/2011 23:26
[ N° 9 ]

Soy una mas de las seguidoras de tu columna por eso y porque conocí a la Cata esperé ansiosa tu comentario.Ella era un angel amoroso y no encuentro todavía ese sentimiento en tus palabras. Es tan inexacto el dolor?

Posteado por:
María Cristina Vildósola Cincinnati
12/05/2011 15:49
[ N° 10 ]

Me encanta la columna de Francisco, me recuerda cuando era chica y estaba viva mi abuela. Los comentarios de Francisco me recuerdan el pan tostado en la estufa junto a un buen mate, tomado en el centro del patio de la casa de mi abuela. Los mates eran super ricos, sobretodo en invierno..gracias Francisco por hacerme recordar esos momentos tan lindos de mi infancia.

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