Francisco Mouat
Sábado 05 de Noviembre de 2011
Macedonio


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"Una de las felicidades de mi vida es haber sido amigo de Macedonio, es haberlo visto vivir". Fue lo último que dijo Borges frente a la tumba de su amigo Macedonio Fernández un día de 1952, en la despedida. El texto completo del discurso de Borges me lo envía un amigo: leerlo -dice- ayuda a sobrellevar cualquier dolor o contratiempo, por machacón que sea.

Borges afirma que un filósofo, un poeta y un novelista murieron con Macedonio Fernández: "Fue filósofo porque anhelaba saber quiénes somos (si es que alguien somos) y qué o quién es el universo. Fue poeta, porque sintió que la poesía es el procedimiento más fiel para transcribir la realidad. Fue novelista, porque sintió que cada yo es único, como lo es cada rostro".

Siento lo mismo que sentía Borges de Macedonio respecto de hombres y mujeres importantes en mi vida: felicidad de haberlos visto vivir o verlos vivir. Basta experimentar este sentimiento para que la superficie de esa palabra, felicidad, adquiera una nueva textura. "La certidumbre de que el sábado, en una confitería del Once, oiríamos a Macedonio explicar qué ausencia o qué ilusión es el yo, bastaba, lo recuerdo muy bien, para justificar las semanas".

Antenoche y anoche vi con amigos una conversación de Warnken con el poeta argentino Hugo Mujica. Muy buena. Uno se entera de que Mujica hizo durante siete años voto de silencio en un monasterio. Fue en esa época de su vida que empezó a escribir. Antes pintaba. Volvió un día de India, de un largo viaje, y se encontró con que su padre había muerto. Mujica escribió un poema: "Hace apenas días murió mi padre,/ hace apenas tanto./ cayó sin peso,/ como los párpados al llegar/ la noche o una hoja/ cuando el viento no arranca, acuna./ hoy no es como otras lluvias/ hoy llueve por vez primera/ sobre el mármol de su tumba./ bajo cada lluvia/podría ser yo quien yace, ahora lo sé,/ ahora que he muerto en otro".

Hubo momentos de la conversación con Mujica en que él parecía, como Macedonio, un filósofo, un poeta y un novelista. Me dejo llevar por el eco de la conversación. Escuchan en un momento el sonido de la lluvia, escuchan a Heiddeger leer en alemán unos versos de Hölderlin, Mujica se emociona y se entusiasma, dice que el silencio no se cuenta, se calla, y que es el escenario perfecto para escuchar y escucharse. Que antes que hablar escuchamos. Que podemos vivir mecánicamente o detenernos a escuchar lo que tenga para decirnos la vida. Que a la máquina se le puede oponer el latido. Que cada latido es una oportunidad. Que él pensó en un momento que lo más importante era la paz, y ahora cree que es la gratitud.

Pienso en algunos de mis amigos. En uno que está físicamente lejos, en Europa: no sé si ahora mismo en Madrid o en Zaragoza. Quiero ir a agradecerle su vida, haberlo visto vivir, verlo vivir. Se lo he dicho, pero preciso hacerlo ahora nuevamente. Me gusta pensar que la única razón de peso que tengo para ir a España es verlo a él. Verlo a él y leerle en voz alta unas pocas líneas, sé que unas pocas líneas serán suficientes para testimoniarle mi gratitud. Y abrazarlo, por supuesto. Y si se puede, ir juntos al cine, y al bar, y caminar, que a los dos nos ayuda muchísimo. Pienso en otro amigo, nonagenario, duro y blando a la vez, al que le debo un libro. Estoy escribiéndolo. Quiero acabarlo pronto. Es mi manera de agradecerle. Comienza con una cita de Norberto Bobbio: "Hay que apresurarse. El viejo vive de recuerdos y para los recuerdos, pero su memoria se debilita día tras día. El tiempo de la memoria avanza al contrario que el real: los recuerdos que afloran en la reminiscencia son tanto más vivos cuanto más alejados en el tiempo estén aquellos sucesos. Pero sabes también que lo que ha quedado, o lo que has logrado sacar de aquel pozo sin fondo, no es sino una parte infinitesimal de la historia de tu vida. No te detengas. No dejes de seguir sacando. Cada rostro, cada gesto, cada palabra, cada canto por lejano que sea, recobrados cuando parecían perdidos para siempre, te ayudan a sobrevivir". Pienso en mis padres: en grabarlos y escribir una pequeña historia de su historia. Aunque sólo sean fragmentos sueltos de una biografía imposible, como todas las biografías.

4 Comentarios publicados
Posteado por:
Javier Barrientos Martinez
05/11/2011 13:15
[ N° 1 ]

Ser filósofo, ser poeta, ser novelista, sin duda son buenas elecciones, entre otras cosas, por las expuestas por Borges. Pero también aprovechar cada instancia para seguir sacando, como dice Bobbio. Y también buscar las formas de ayudar a que las cosas se parezcan más a como entendemos que debieran ser, sin estridencias, sin convertirnos en mártires, a nuestra escala humana y en la medida de nuestras posibilidades, pero sin dejar que la consciencia de nuestra pequeñez nos abrume. En fin, dejando clara nuestra posición, que otro filósofo dijo que hombre es el que evalúa.

Posteado por:
Daniel Beza Islas
05/11/2011 16:12
[ N° 2 ]

Ando sin tiempo de escribir, computador prestado, a mata caballo... lo lei ayer, de Borges, la felicidad, el cielo... el agua cuando se tiene sed, el agua helada, la práctica de la razón. Un saludo!

Posteado por:
María Cristina Vildósola cincinnati
09/11/2011 15:03
[ N° 3 ]

No soy escritora, ni poeta pero me encanta como escribes Francisco y cada vez que veo tu foto te encuentro más guapo. Estás un churrazo!!!!Mucha suerte. Respecto de los amigos que rico tener un amigo para acompañarlo en su larga vida. Lo encuentro fantástico. A veces no se tienen muchos pero lo importante es tener aunque sea uno pero bueno.

Posteado por:
paty bravo millas
14/11/2011 10:29
[ N° 4 ]

Y yo pienso en mis padres, en que el tiempo voló y la memoria ha hecho lo suyo...sólo queda la soledad

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