Francisco Mouat
Sábado 11 de Febrero de 2012
Wislawa


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Fui a buscar pan amasado a la casa de Marisol Thiers. Donde estamos prácticamente no hay señal de teléfono celular. A veces agarra, pero muy rara vez. Veníamos de vuelta con mi hija Agustina y la bolsa llena de hallullas cuando entró un mensaje al celular. Apreté el botón: “Pancho querido, no alcanzamos a cumplir tu sueño. Ayer murió Wislawa. Un abrazo, Maricarmen”.

No sé cuántos cigarrillos fumaba diariamente Wislawa Szymborska, pero su organismo los resistió perfectamente bien hasta casi el fin. El último verano europeo cumplió 88 años. Le gustaba fumar, no podía vivir sin tabaco. Una vez recibió una larga carta en la que una mujer le pedía que dejara de hacerlo: “Me hubiera gustado responderle: he ido a tantos entierros de gente que nunca había fumado y que era más joven que yo. Me limité a decirle que le agradecía que se preocupara por mí”. Para la entrega del Nobel fumó como si hubiera estado en su departamento de Cracovia. ¿Alguien podía impedírselo, si ya la habían sacado de donde no le gustaba salir y donde vivía, desde mucho antes del premio, junto a su marido? Cuando él murió, Wislawa escribió un poema inolvidable, “Un gato en un piso vacío”, que empieza así: “Morir, eso no se le hace a un gato./ Porque qué puede hacer un gato/en un piso vacío”.

¿La acompañaba un gato a sus pies cuando la muerte la sorprendió durmiendo? ¿Quién fue el último en hablar con ella? ¿En qué soñaba cuando dejó de respirar la madrugada del miércoles 1 de febrero de 2012? ¿Cuándo escribió su último poema? Sospecho que el último poema está en su libro Aquí, de 2009. ¿O alguien se atrevería a publicar un poema en borrador de estos últimos años sin el consentimiento de Wislawa?

Sólo las preguntas un poco ingenuas son verdaderamente profundas, leo que dijo una vez Wislawa Szymborska. Abro el correo electrónico y encuentro su nombre: “Querido Pancho: debe estar nevando en Cracovia y por la noche la lámpara no se enciende. De una fumadora empedernida a otra, quisiera morir como Szymborska, tranquila, mientras dormía, sabiendo que quedaremos en la memoria de los que nos quieren. Un abrazo, Gabriela”.

Le gustaba a Wislawa escribir imaginando que detrás suyo alguien le hacía morisquetas, para así cuidarse de no usar palabras ampulosas ni grandilocuentes. Entre los artículos que se han escrito después de su muerte, hay uno, preciso, en donde se afirma que su poesía “apela, en última instancia, a la ayuda de la conciencia, la única que nos puede salvar del odio, de la tortura, de la estupidez. La poesía de Szymborska es un recordatorio de lo luminoso que posee el hombre a despecho de su lado más terrible: para ello se reviste con las armas de la inteligencia, el humor, la ironía y la ternura”.

Poema “El Gran Número”: “Cuatro mil millones de gentes sobre esta tierra,/ y mi imaginación es la que era./ No se le dan bien los grandes números./ Sigue conmoviéndola lo particular./ Vuela en la penumbra cual luz de linterna,/ revela sólo los primeros rostros de la fila,/ mientras el resto se pierde en el abismo ciego,/ en el no pensamiento, en el no olvido”.

Modesta, modestísima, estuvo lejos de aspirar a cualquier tipo de grandeza y buscó la palabra precisa desde el inicio; cuando supo que ellas habían sido más un instrumento político que la mejor expresión poética del mundo que habitaba, renegó de esos primeros poemas y se concentró en los que vendrían después.

El poema “Agradecimiento” empieza así: “Debo mucho/ a aquellos que no quiero./ El alivio con el que acepto/ que sean más cercanos a otro./ La alegría de que yo no sea/ el lobo de sus ovejitas./ La Paz sea con ellos,/ y mi libertad con ellos,/ y eso el amor ni lo puede dar/ ni tomarlo sabe”.

Tantas veces pensé en alcanzar a darle la mano en Cracovia, que su edad y la distancia física no fueran un inconveniente. Ahora sé que eso no ocurrirá. Su muerte es un estímulo enorme para seguir leyéndola, concentradamente. Soy un lector asombrado y agradecido de la poesía de Wislawa.

1 Comentarios publicados
Posteado por:
Antonieta Rodríguez París
14/02/2012 18:11
[ N° 1 ]

Francisco, desde la 1ª vez que Ud. citó Wislawa en uno de sus comentarios quise escribirle para que supiera que yo soy también admiradora de esta gran poeta que leí cuando sacó el P. Nobel y compré uno de sus libros y luego otro. Soy poeta de provincia del sur del mundo y el poema que más me gustó fue Velada Literaria y otros más en los que coincido con Ud. Me enteré de su muerte por Ud. y comparto sus sentimientos yo también la seguiré leyendo y comentando sus poemas con mi amiga la poeta de Osorno Delia Dominguez y con otros poetas de Puerto Montt y la región. Cordialmente.
Antonieta

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