Lorena Guzmán H.
"Es una cocina que convoca y que junta a la familia, en nuestro caso a tres generaciones", dice el asesor legislativo Francisco del Río.
El horno de barro ocupa un lugar principal en su parcela en El Monte. Dice que es como una parrilla, pero con mayores posibilidades. Construyó dos hornos, uno tradicional y que utiliza para las masas, y otro de tambor "que dora mucho mejor".
Francisco del Río vio estos hornos en las casas de un par de amigos y se tentó con la idea. Él mismo los construyó. Hoy cocina de todo en ellos; pastel de choclo, carnes, piernas de cerdo y plateadas. "Cada horno funciona diferente", dice, "tienen su tiempo, su maña como la distancia del fuego por ejemplo".
Como no tienen regulador de temperatura, se convierte en un arte cocinar en ellos. Una pieza de carne está en dos horas y cada encendida necesita alrededor de 10 kilos de leña, asegura.
Con stock agotado
Así como Francisco, son muchos los que quieren un gusto a campo en sus comidas, pero sin hectáreas de por medio. Por eso ahora la nueva moda son los hornos de barro portátiles, citadinos.
Cristián Vial, de muebles Puerto Viejo, los fabrica con ruedas. Vio una oportunidad de negocio en una moda que iba en aumento y la tomó hace un año; ahora casi no tiene stock.
Para el 18 de septiembre, cuenta, las ventas se disparan, pero en promedio vende diez unidades al mes. "El modelo viene con una bandeja de cerámica y con la chimenea se puede regular el tiraje del fuego". Son de adobe y su reparación es fácil, dice.
Hace nueve años que Cristián Velasco y su familia fabrican hornos portátiles. Pero ha sido en los dos últimos años que sus ventas han aumentado considerablemente. Hoy comercializan hasta 70 por mes, y entre septiembre y diciembre las ventas aumentan en un 300%.
Es un tambor metálico de doble cámara recubierto con una capa aislante, una malla metálica, una mezcla de barro y paja, y una terminación de cemento. Tiene patas como si fuera una parrilla y se pueden pedir con algunos detalles más, como bandejas y hasta un termómetro.
"Con la misma cantidad de carbón que se necesita para hacer un asado en una parrilla normal, en nuestros hornos se puede cocinar hasta tres veces más", asegura Velasco.
Aunque siguen recibiendo pedidos, de momento están cerrados; debieron ampliarse para suplir la demanda.
También hay quienes prefieren partir de cero y crear su propio horno. La profesora Cecilia Garay y su marido decidieron hace dos años construir uno en su nueva casa de La Reina. Buscaron en internet las instrucciones y metieron las manos en el barro. "Para fabricar el adobe es necesario hacer una piscina de barro y mis niños literalmente nadaban en ella", dice riendo.
Como todo, cuenta, al principio lo prendían hasta tres veces por semana. Incluso un tiempo se dedicaron a producir pan integral para vender. Ahora lo encienden un par de veces al mes, pero se quedan con comida para toda la semana.
"Hay que dedicarle tiempo, por lo menos unas tres horas, pero como caben hasta seis budineras podemos cocinar pasteles y lasañas para la semana", cuenta. "Congelamos el resto y ahorramos tiempo y gas".
De compras
Entre 130 mil y 240 mil pesos puede costar un horno de barro.
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Posteado por: Alejandro Matias Garrós Darquier 28/06/2009 15:25 [ N° 1 ] |
yo ya mandé a hacer el mío con ruedas incluido ya que inauguro la próxima semana una pequeña pizzería artesanal delivery a la entrada de la comunidad ecologica de Peñalolen y para no contaminar los días de restricción mandé a hacer en Argentina el sistema para gas... |
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