No son pocas las personas que, tras una noche de exceso etílico, lamentan esas copas de más mientras sufren los rigores de la resaca. Precisamente, esos mismos molestos síntomas -como mareos, náuseas y dolor de cabeza- son los que un equipo de investigadores chilenos busca intensificar como una forma de combatir la adicción al alcohol.
Para eso, desde hace un par de años trabajan en el desarrollo de una terapia génica que permita, a través de la supresión de una enzima, generar la aversión al alcohol potenciando los malestares que provoca su consumo.
Si bien en el mercado existen algunos tratamientos que generan un efecto similar, a través de pastillas o parches, tienen la desventaja de una baja adhesión por parte del afectado. De allí la ventaja de una terapia a nivel genético.
"El 20% de la población de Asia del este (China, Corea, Japón) tiene una mutación celular que produce reacciones violentas, como náuseas y vómitos, si prueban el alcohol. Algo similar es lo que se busca lograr con esta terapia", explica el doctor Juan Asenjo, de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile y quien lidera el proyecto.
Ello se logra inhibiendo la enzima aldehído deshidrogenasa a través del uso de fármacos. Para ello se emplearán vectores virales, los adenovirus, que usualmente conviven con el ser humano. "Aprovechando sus propiedades infectantes y su falta de patogenicidad, se incorporará en ellos un gen que inhibe la transcripción de la enzima aldehído deshidrogenasa", explica el doctor Pablo Caviedes, subdirector del Centro de Investigación Clínica y Estudios Farmacológicos (Cicef) de la misma universidad, quien también participa en el proyecto.
En otras palabras, los científicos incrementarán los malestares provocados por el consumo de alcohol, pero a nivel genético; por lo tanto, bastará con que el individuo se someta al tratamiento (una inyección) una vez para que deba convivir con sus efectos durante un período de, al menos, seis meses. "Eso debiera desincentivar la adicción", agrega el médico.
Reducir el consumo
Hasta ahora se ha probado en ratas, logrando un 50% de reducción en el consumo. Y si bien hay experiencias similares en el extranjero, los investigadores nacionales esperan perfeccionar la terapia determinando cuál es el tipo de virus más apto para usar en humanos.
En un inicio se trabajará con células humanas en cultivo. "Habrá que ver cuál de los vectores es el más eficiente a la hora de transfectar, sin que haya de por medio efectos tóxicos", explica Caviedes. "La gracia es que el virus vaya directamente a las células del hígado, sin afectar al resto de las células del cuerpo", agrega el doctor Asenjo.
Una vez seleccionado el adenovirus modificado, se cultivarán enormes cantidades de éste en los biorreactores ubicados en la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas. El objetivo es comenzar a probar la terapia en voluntarios dentro de tres años. Para eso, los investigadores cuentan con el aporte de Fondef.
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