Lorena Guzmán H.
Alejandra Alvear (20) es la encargada de hacer las galletas de navidad en su familia. Cada año, utiliza hasta 8 recetas y se pasa una semana entera amasando y cocinando.
Su abuela, Jacqueline Montagnon, es parte culpable de la afición de su nieta. Cuando niña, le permitía ayudar en su cocina y hoy hasta intercambian recetas.
Ese traspaso de secretos culinarios no sólo acerca a las distintas generaciones, sino que también permite conservar la cocina chilena. "No tiene sentido el patrimonio si no hay reproducción en el tiempo", dijo la antropóloga de la U. de Chile Sonia Montecino, en el seminario "La cocina de Chile y su identidad", organizado por la Fundación para la Innovación Agraria a principios de mes.
Expertos analizaron en qué está nuestro acervo culinario y coincidieron en el deseo de conservación y su revaloración.
El chef Carlo von Mühlenbrock, dueño del restaurante Osadía, recorrió en 2007 los pueblos del lago Llanquihue. Entrevistó a mujeres alemanas mayores sobre sus secretos de cocina, esos que no siempre habían traspasado. "Muchas de ellas se están perdiendo", dice. "Las mujeres entre 25 y 35 años ya no tienen tiempo de cocinar como hacían nuestras madres".
Él mismo creció con la influencia de una tía abuela, que lo dejaba entrometerse en la cocina.
Sonia Montecino dice que son justamente las nuevas generaciones las que conservarán la cocina chilena. "Cuando te abres al mundo con la globalización, se necesita una identidad propia con la que mirar a los otros", explica la antropóloga.
Ella encabeza un grupo de investigadores que están mirando la continuidad y los cambios en la transmisión de los saberes culinarios, en un Anillo de Investigación en Ciencias Sociales, de Conicyt.
Han descubierto que generalmente la transmisión se hace de abuela a nieta y de suegra a nuera. "Las nietas no tienen conflictos con sus abuelas, como lo tienen sus madres, por lo que tampoco hay roce en la cocina", explica.
Los viejos cuadernos llenos de recetas, recortes y anotaciones son el mayor instrumento de traspaso. "La gente joven los está copiando o conservando, e incluso hemos encontrado familias en que se han producido disputas por quién tiene el derecho de conservar el original".
Alejandra Alvear tiene su propio cuaderno, "igual al de mi abuela, lleno de papeles pegados y de manchas de mantequilla o comida". Ellas comparten recetas, y Jacqueline dice que se las entrega "enteras" a su nieta, "no me gusta la gente que se reserva sus secretos".
"Es un saber femenino, un conocimiento y cultura que no sólo está escrito, sino que también en el compartir el espacio en la cocina, donde se traspasan las técnicas, los tiempos de cocción y lo que significa una pizca de sal", concluye Sonia.
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Posteado por: carlos dixon Sánchez González 20/09/2009 19:40 [ N° 1 ] |
Bueno a mí, me párese genial que las mejores recetas las tengan las abuelas, |
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