Gabriela Bade
"Aprendí a no enojarme con mis papás por no haber logrado arreglar sus diferencias, hay que ayudarlos a encontrar su felicidad sea con quien sea (aunque a veces no nos guste compartirlos con otros)".
No hay padres que no se emocione al leer estas líneas. Sobre todo aquellos que conjugaron en primera persona el verbo divorciar.
"Han pasado tantos años y todavía me emociono", dice la terapeuta familiar Sara Llona mientras hojea el libro de ilustraciones "Papá puertas afuera".
Se trata de un pequeño e íntimo retrato de una separación desde la perspectiva de la diseñadora Natalia Montero Illanes, quien es hija de padres divorciados. Con dibujos simples y emotivos, Natalia narra la situación asumiendo el punto de vista de un niño.
Precisamente pensando en ellos, y en proteger más a los hijos de un proceso de divorcio, es que la ley obliga a partir de este año a los padres a pasar por una mediación familiar antes de ir a juicio.
¿Cuál es la idea? Que los mediadores logren en cuatro a cinco sesiones que un matrimonio acuerde los términos objetivos de su separación en los aspectos económicos y sobre el cuidado y régimen de visitas de los hijos.
Sara Llona lleva 15 años como mediadora y esta experiencia la llevó a escribir junto a Deborah Levit el libro "Separación" que aborda el proceso desde sus distintas aristas. En el espacio para los hijos, las especialistas detallan en cinco puntos lo que se debe evitar hacer.
No envenenarlos . Es decir, no hablar mal del otro padre/madre. No descalificarlo ni dañar su imagen.
No usarlos como mensajeros . Sobre todo cuando se trata de asuntos delicados como aspectos legales o plata, que a los niños no les corresponde asumir.
No usarlos como espías , para conocer detalles de la nueva vida de los padres. "Hay que diferenciar el interés real por cómo están, a una actitud casi morbosa".
No desquitarse con los hijos por la rabia o enojo causado por el otro padre/madre.
Los niños no son propiedad de ninguno de los dos, por lo tanto no deben ser utilizados para amenazar la relación del otro/a con sus hijos.
La abogada María Ángela Arancibia, de la empresa Mediale, dedicada a la mediación familiar, agrega lo que los padres sí deberían hacer. "Utilizar un lenguaje común y afectuoso; escuchar activamente; ponerse en el lugar de los otros; permitir el contacto con ambos padres; contener las emociones; reorganizar la vida familiar con prontitud y no otorgar un rol a los hijos en la separación".
El acuerdo entre especialistas es que pasar por la mediación sintetiza un proceso que, de hacerse vía juicio, puede ser muy largo, caro y doloroso. La buena noticia es que el costo de esta terapia, para todas aquellas familias cuyo ingreso per cápita sea menor a 850 mil pesos, es gratuito.
María Ángela Arancibia explica además que una mediación tiene otros beneficios. "Produce mayor compromiso y tiene un menor desgaste, favorece la preservación y continuidad de las relaciones familiares y permite la creación de nuevas pautas de relación entre los integrantes del grupo familiar".
Todo lo que se decida en una mediación será aprobado luego por un juez de familia, y tendrá el valor de sentencia ejecutoriada y se podrá exigir su cumplimiento.
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