Débora Gutiérrez A.
La imagen "descuidada y gótica" de las hijas de 13 y 16 años del Presidente español José Luis Rodríguez Zapatero recorrió el mundo. Y puso nuevamente en el tapete un tema que a ningún papá le es indiferente: el atuendo de sus hijos adolescentes. Ese irritante pantalón roto que deja entrever la ropa interior, ese aro en la nariz, el pelo alisado al máximo o simplemente unas zapatillas que no deja ni a sol ni a sombra.
No importa cuál sea la prenda, la cuestión es que con ella buscan ser diferentes; un proceso indispensable, afirman los expertos, en el desarrollo de los jóvenes y en la búsqueda de su identidad. Una etapa que los padres viven ahora con mucha anticipación: a partir de los 11 o 12 años los hijos desean verse diferente y, por lo mismo, lo último que quieren es que los padres influyan en su apariencia.
Uniforme oficial
En casa de Eliana Ramos y Héctor Moreno, sus hijos Camilo (13 años) y Francisca (15) escogen la ropa que quieren vestir desde los 9 años y a partir de los 13 las compras las hacen sin la estricta supervisión de antaño. "Por suerte a nuestros hijos no les gusta el negro, ni quieren por ahora hacerse piercings . Pero sí tienen uniforme oficial: jeans pitillos, zapatillas y polerones ella, y pantalones de vestir caídos con poleras de colores él, cuenta Eliana.
En la pubertad y en la adolescencia, advierte Daniela Carrasco, sicóloga de adolescentes y académica de la Facultad de Sicología de la U. Diego Portales, la apariencia tiene un protagonismo que en la niñez no tiene. Todo lo que hace con su cuerpo, lo que deja de ponerse, lo que no quiere sacarse, cumple un rol de diferenciación.
De acuerdo a la sicóloga Irene Salvo, directora de la Sociedad Chilena de Sicología Clínica, la vestimenta que usan los adolescentes no es simplemente ropa, es una forma de comunicación, de expresión. "Esas zapatillas o polerones viejos que niegan a sacarse por semanas y suele irritar a los padres, terminan siendo objetos de apego afectivo porque les otorga seguridad", explica la experta.
Atuendo y negociación
Las zapatillas de lona con caña, sucias y ojalá bien gastadas, son objeto de culto para las hijas de Claudia Duarte y Eduardo Jara, Constanza (16 años) e Isidora (12). "No se las sacan ni aunque llueva", dice la mamá. Cuenta que en el tema de la ropa, ambos son bien estrictos: nada de pantalones ajustados o que muestren la ropa interior y ni pensar en tatuajes o piercings , una forma más radical de expresión adolescente.
La elección de la vestimenta y la intrusión o no de los padres es un proceso natural y progresivo que comienza en la niñez, concuerdan las especialistas. Es bueno que los padres fomenten la autonomía dejando a sus hijos escoger la ropa desde pequeños y a partir de los 11 años en adelante (pubertad) conocer los gustos de los hijos, respetarlos y negociar aquellos aspectos que molestan. Con respecto a los distintos aspectos de la vida del hijo adolescente, los límites y los permisos, es decir el rayado de cancha, deben establecerse desde la pubertad.
"Conocer las motivaciones que lo llevan a utilizar tal prenda es importante; muchas veces ese pañuelo sucio o ese pantalón que prácticamente se le cae es esencial para que el adolescente sea acogido en su grupo de amigos, no es simplemente un capricho o una moda", concluye Daniela Carrasco.
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Posteado por: Lisa Tupin 29/10/2009 13:00 [ N° 1 ] |
Déjenlos ser... son jóvenes sólo una vez y a esa edad les queda mucho para madurar... Ojalá esa etapa durara para siempre |
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