R. García, P. Leighton, C. Campos y A. González
"El mismo día que nacieron sus gemelas vino el 'Chupete Suazo' a que le tatuara sus nombres en cada brazo y después partió a la clínica", recuerda Patricio Hinojosa, uno de los más prolíficos tatuadores de futbolistas en Chile.
Es que el tatuaje tiene algo de símbolo y homenaje, opina este fanático incondicional de la U.
Además del goleador de América, sus obras de arte lucen en los brazos o espaldas de Medel, Paredes, Orellana, Estrada, Ponce, Fierro, Orellana, Millar y Bravo, a los que se suman varios jugadores fuera de la selección.
"Cuando ahora salen en la tele y celebran un gol mostrando el tatuaje que he hecho yo, siento orgullo, es como si uno fuera parte del gol", dice.
Entre los más espectaculares, dice, está el que le hizo al mediocampista de O'Higgins Carlos Herrera: un ángel que cubre toda su espalda.
El "Choro" Navia ya lucía en los tiempos del escándalo de Puerto Ordaz en 2006 un diseño casi idéntico. De hecho, en esa ocasión los seleccionados no sólo llamaron la atención por su comportamiento, sino también por los inusuales tatuajes.
Y por lo general es más de uno. Osvaldo González, defensa de Universidad de Chile, por ejemplo, tiene tres: "El primero que me hice fue en el pecho y lleva el nombre de mi hijo Frank. También tengo otro con la cara de él en el brazo izquierdo y el del derecho fue para tapar otros que tenía desde hace tiempo. Ahora tendré que hacer otro en honor a mi hija Martina, que nació hace unos días".
Rodrigo Millar, colocolino, además de seleccionado nacional, también muestra cinco: "En la muñeca derecha tengo un denario... Siempre usaba uno de verdad en esta muñeca, pero se me cortaba, entonces decidí tatuarme uno porque soy muy religioso. A la altura del corazón me tatué la cara de mi madre; en el brazo derecho, una figura tribal que me gustó, y en el otro, una cruz celta, que también me llamó la atención, y el nombre de mi hija Javiera".
Edson Puch, delantero de la U, tiene siete: "La verdad que me gusta tener tatuajes. Por eso que tengo tantos. Uno de esos siete es el nombre de mi hija Noemí en caracteres chinos. También tengo otro con las iniciales de los nombres de mis padres".
No es masivo
En los locales del rubro ubicados en Providencia, los tatuadores coinciden en que la buena campaña de la selección no ha aumentado la demanda por estos adornos, pero no es raro que llegue gente pidiendo tatuarse el nombre de los hijos al estilo de Medel o Suazo. "Harta gente ha prendido con eso y eligen las mismas zonas, diseños o tipografías de algún futbolista", dice Hernán Medina, de Tatuajes Medina, quien ha recibido a jóvenes que llegan con fotos de algún futbolista pidiendo un diseño similar.
Algo similar le ha tocado a Gabriel Puas, de Puas Tatuajes. "Se tatúan el nombre de los hijos en antebrazos o el pecho". Lo que está definitivamente obsoleto, eso sí, es grabar de forma indeleble en la piel el nombre de la pareja. "Eso pasó de moda", afirma Puas.
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Posteado por: Irmela Eckermann Ludwig 17/10/2009 11:27 [ N° 1 ] |
Está claro que a falta de creatividad bueno es copiar y los futbolistas tienen neuronas en las extremidades. |
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