Jóvenes
Sábado 31 de Octubre de 2009
Papá, quiero tener una banda de rock


Gabriela Bade

Para Carlitos Toledo el rock venía en su mamadera. Y para celebrar sus nueve años está haciendo una producción a la altura de una estrella, con un concierto oficiado por él mismo esta tarde, antes de soplar las velas.

"Él empezó de la nada, con mi guitarra acústica, este año. Y ha ido en ascenso súper rápido. Soñaba con tener su banda y lleva mucho tiempo organizando su fiesta", dice su mamá, Alejandra Acuña, su fan número 1, auspiciadora y manager. Porque para que un hijo se entregue a las labores del rock se requiere de padres bien dispuestos. Dispuestos a comprar los instrumentos, a acarrearlos a las tocatas, a disfrutar los ensayos y a aplaudir en primera fila.

Y esta generación de padres parece estar en plena actividad, pues tener una banda se ha vuelto casi tan común como tener un equipo para jugar a la pelota.

Y hay datos para confirmarlo. Pepsi al Máximo, un festival escolar que lleva dos años, en su más reciente versión contó con 800 proyectos competidores de todo el país, casi el doble que en 2006, cuando se hacía un festival igual, pero con otro nombre.

En Audiomúsica, la principal tienda de instrumentos musicales, el auge se palpa. "La explosión que ha tenido la música en los chilenos ha sido clave en nuestro desarrollo, con un 30% de crecimiento en los últimos cinco años", dice José Ignacio Martínez, su gerente general.

Historias de vida

Martín Schlotfeld, que ahora tiene 18 años, es otro que partió a los 9 con su guitarra. "Es muy fácil armar una banda ahora. Puedes tener una guitarra con un amplificador por cien lucas. Antes todo era mucho más caro y difícil", cuenta.

Martín y su grupo The Más, están en la recta final del "Pepsi al Máximo" (ver recuadro). "Va a ser como la culminación de nuestra carrera", dice. Este año, él y sus compañeros del colegio Manquehue egresan de cuarto medio. Y el bajista, Tomás Las Heras, se va a un voluntariado de un año al sur de Chile. "Así que yo creo que el proyecto se va a disolver".

No son los únicos en esta encrucijada con timbre de la P.S.U. "Nuestra idea es mantener las dos cosas: la universidad y la banda", dice Jorge Ibáñez, de Émesis, una banda de Santiago centro, con estudiantes del Instituto Nacional, Confederación Suiza y también con un par de universitarios.

Émesis, al igual que The Más, hace rock con fusión de estilos y su circuito está en el ambiente de los colegios. "Tocamos en algunos bares o en gimnasios. Son tocatas gestionadas por otros grupos", explica Jorge. Y agrega que todo es por amor al arte: "Hasta el momento no cobramos. No nos sentimos en condiciones de cobrar".

Para Diego Barraza y The Lucas, el escenario es parecido. Él y sus compañeros de banda están a punto de salir del colegio Santa Cruz y tienen ánimo de seguir pasándolo bien. "La idea de todos es estudiar, pero no queremos dejar la banda de lado. Es un sueño de los cinco", dice.

Todos, por ahora, queman sus últimos cartuchos de este año. Ensayando una vez por semana en casas de amigos o parientes. Y, en el mejor de los casos, en una sala especial para eso, y gratis, que el Instituto de la Juventud de la Municipalidad de Santiago ofrece a los rockeros de su comuna, como Émesis.

Confianza y apoyo

Para todos estos músicos aficionados el apoyo de sus familias ha sido clave. "Dependemos de nuestros papás. Siempre ensayamos en la casa de un amigo y ellos nos acarrean. Y se ponen contentos cuando nos ven actuar", cuenta Diego.

Pero no sólo se trata de apoyo económico, también de confianza. "Cuando era más chico, a mi papá le daba miedo un poco por esto del estereotipo del rockero reventado. Pero yo creo que son cosas que no van de la mano. Hay un estigma social, pero eso depende de cada uno", dice Martín Schlotfeld.

1 Comentarios publicados
Posteado por:
Luis Arenas Santibañez
02/11/2009 10:38
[ N° 1 ]

El pararse frente a muchas personas sobre un escenario con tu banda es una de las mejores sensaciones que hay que vivir.
El tocar un instrumentos provoca sensaciones solamente comparables a un orgasmo o el orinar despuès de mucho tiempo aguantando; placer, relajaciòn, desconexiòn de la presiòn diaria, y un sin-fin de cosas positivas.
De esa forma superè en gran parte mis serios problemas de timidez, y enseñè a mi prejuicioso padre que el Rock no es una forma de alejarse del buen camino, sino de crearse uno mejor que el que te ofrecen.

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