Cristián M. González S.
El déficit atencional es uno de los diagnósticos psiquiátricos más comunes en la infancia, al punto de que se habla de un sobrediagnóstico del problema. Pese a ello, también hay muchos casos que se pasan por alto en la consulta médica o que son confundidos con otras patologías, lo que retarda el inicio de un tratamiento adecuado y deteriora el mundo familiar, laboral y social de los pacientes.
"El déficit atencional es un trastorno tan heterogéneo que por lo mismo aún hay gente que piensa que no existe", advierte la española Lourdes Anllo Vento, doctora en psicología por la Universidad de Carolina del Norte y docente del Departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológicos de la Universidad de Granada, en España.
Mejor diagnóstico
De visita en Chile, invitada por la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad San Sebastián, la doctora Anllo Vento se ha dedicado a investigar el aporte que ofrece la neurociencia cognitiva y afectiva, un campo multidisciplinario que considera los aspectos emocionales en la evaluación y tratamiento de trastornos psicológicos y psiquiátricos. "La mayor parte de las terapias están basadas en modificar la corteza cerebral y no en reacondicionar las emociones".
La cultura y la sociedad modulan cómo vemos este trastorno, explica la psicóloga. "Es mejor tener déficit atencional en un país latino que en uno anglosajón, donde hay mayor control emocional o normas de conducta más rígidas. Nuestra sociedad, más de piel, nos arropa más", dice.
El síndrome de déficit atencional (DA) es un trastorno de la conducta que se caracteriza por una hiperactividad motora constante y desordenada, como también por falta de atención e impulsividad, por lo que en la mayoría de las veces se les reconoce que son niños que siempre están "en la luna".
Sus síntomas se asocian además a dificultades en el aprendizaje y a problemas de adaptación, por lo que en la mayoría de los casos son los profesores los que sospechan el trastorno y aconsejan derivar a un especialista.
Al respecto, la doctora Anllo Vento considera que "es necesaria una mayor formación de los profesionales que hacen el diagnóstico, no sólo neurólogos, sino también psicólogos y psiquiatras, porque es fundamental un trabajo conjunto entre estas especialidades", precisa.
Sobre todo, considerando que el DA no viene solo: en el 60 a 80% de los casos hay, al menos, otro trastorno asociado, que pueden ser trastornos de conducta, de aprendizaje, del estado de ánimo (depresión), ansiedad, entre otros.
"Si un adolescente tiene DA con depresión, lo primero que hay que tratar es la depresión", precisa.
También hay que descartar una serie de factores, como violencia doméstica, pérdidas de familiares o separación de los padres, que pueden generar conductas que se confunden con un DA.
La importancia del buen diagnóstico radica en un tratamiento oportuno -"la medicación sigue siendo la mejor opción de tratamiento en la mayoría de los casos"-, y en evitar dificultades a largo plazo.
"Estas personas suelen arrastrar la etiqueta de 'vago' o 'despistado', lo que puede incidir en su autoestima" y su rendimiento académico. Y prolongarse en el tiempo: se estima que 30 a 40% de los niños con DA sigue teniéndolo en la adultez.
Entonces, los síntomas de hiperactividad e impulsividad disminuyen con la edad; en cambio, la falta de atención se mantiene e incluso aumenta, lo que afecta su desempeño laboral y su seguridad.
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Posteado por: Gaston Bobillier Schifferli 26/11/2009 16:37 [ N° 1 ] |
Puedo dar fe de aquello, vivo en Alemania y tengo hijos con DA. A pesar de que existe mayor apoyo medico y psicologico a las personas y familias afectadas con DA, la competitividad, el individualismo y el estilo frio, complica a los peques. |
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Posteado por: Andrés Bosch Ferreira 27/11/2009 18:27 [ N° 2 ] |
Gastón, mi consejo: no olvidar las raices y regalonear harto a los niños, al mismo tiempo hacerles clases uno mismo (matemáticas), abrazarlos mucho (si no son demasiado grandes y huyen...), reir y hacerles ver que uno se puede reir de uno mismo y de la vida. En fin enseñarles a ser un poco latinos. Llevarlos de un extremo a otro pero no dejar que los arrastre la masa. Ver bien qué les quieres enseñar que es valioso para tí, hacer un plan y llevarlo a cabo. Saludos. |
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Posteado por: veronica cecili gaete mondaca 01/12/2009 17:46 [ N° 3 ] |
Siendo madre de una hija con este problema, me parece complicado el tema, no por la vida familiar, ni afectiva, ni social, sino mas bien, por los educadores que existen hoy, no se dan el trabajo de interactuar adecuadamente de acuerdo a sus patologías, quieren chicos modelos, que se comporten bien, sean aplicados, educados, y ellos que constituyen la primera experiencia educativa, porque no se preparan para enfrentar a estos chicos, con esta y muchas otras patologías. |
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