Pamela Elgueda Tapia
¡No tengo tiempo! es una frase repetida durante todo el año, y sobre todo durante estas fiestas. Comprar regalos para medio mundo, asistir a comidas de fines de año, llegar a tiempo a las actuaciones de los niños en el colegio, sacar la revisión técnica vencida y otra decena de obligaciones estresan a full .
Y aunque una agenda ordenada ayuda, la sensación de agobio no va a desaparecer si antes no se hace un sencillo gesto: pensar en el valor que tiene para uno cumplir esas tareas.
Especialistas en asertividad y coaching reflexionan acerca de cuáles son las claves para sentir que se le sacó partido al tiempo.
1.- Dar sentido
"Cuando hacemos muchas cosas a las que no les encontramos valor es cuando nos falta tiempo", dice Claudio Orellana, psicólogo a cargo del Programa de Habilidades Directivas y Coaching de la Universidad del Desarrollo (UDD). El sentido, añade, "se lo da cada uno a las tareas que debe hacer, y eso significa quererlas, tenerles cariño".
Una reflexión en la que pocos se detienen y que significa "poner frente a frente nuestros valores y las tareas que debemos hacer", agrega Javiera de la Plaza, psicóloga experta en asertividad. "En ese caso, hay que quedarse con aquellas acciones que se ajustan a los valores que permiten vivir tranquilo".
2.- Pare, priorice y ordene
Darle sentido a las acciones ayuda a determinar su importancia. "Eso permite hacer actos reflexionados. Y para eso hay que parar un rato", dice Elisa Ansoleaga, coordinadora del programa de estudios Psicosociales del Trabajo de la Facultad de Psicología de la Universidad Diego Portales (UDP).
Hacer listas permite ordenar no sólo las compras de regalos o del supermercado, "también lo que quiero en la vida, lo que le da sentido a mis acciones diarias", dice Javiera de la Plaza.
3.- Saber decir "no"
"En estos tiempos, nos cuesta mucho decir que no", según Claudio Orellana, "entonces, vamos a una cena de fin de año por si pasa algo. Pero si queremos que eso suceda, debemos propiciarlo, no esperar que caiga del cielo".
4.- Pedir ayuda
"Las mujeres estamos acostumbradas a pensar que debemos resolverlo todo solas", analiza Javiera de la Plaza. "Y no pedimos ayuda, por eso colapsamos". Repartir tareas entre la pareja, los hijos más grandes y las amigas "no es una frescura, es humanizarnos".
5.- Esas horas muertas
Javiera de la Plaza llama a respirar profundo, cerrar los ojos y pensar en una imagen que traiga paz. "Eso se puede hacer en la fila del supermercado a las nueve de la noche, en el taco de las siete de la tarde, mientras espera en la consulta del doctor, etc".
6.- Bajar el ritmo
Hacer las cosas más lento no significa fomentar la mediocridad. "Se trata de buscar la excelencia, pero no porque lo hiciste todo, sino porque supiste determinar qué era lo urgente e importante, te focalizaste, evitaste la dispersión y fuiste más efectivo", dice Javiera de la Plaza. "Se trata", complementa Orellana, "de que si quieres pasarte quince horas en el trabajo lo asumas como una opción que tú tomaste, no como una obligación que otros te imponen".
7.- Programar con realismo
Las agendas llenas, pero ordenadas no aseguran el cumplimiento de todo. "Nunca consideramos el tiempo para los desplazamientos o los imponderables", dice De la Plaza.
También hay que ser realista con las esperanzas que ponemos en las fiestas, vacaciones, regreso al trabajo, etc. "Uno tiene muchas expectativas en estas fechas, basadas en deseos propios y en un contexto social que da ciertas pautas sobre lo que es valorado. Pero hay que moderarlas y, sobre todo, volver a lo esencial", concluye Elisa Ansoleaga.
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Posteado por: Juan de Dios Aguayo Vàsquez 21/12/2009 12:19 [ N° 1 ] |
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