Claudia Dreifus
The New York Times
Laurence Steinberg es uno de los principales expertos en comportamiento y biología cerebral adolescente en Estados Unidos. Su extensa investigación le significó ganar el Premio Klaus J. Jacobs y le permite decir con autoridad: "Los adolescentes no son locos, son distintos".
Su conocimiento y trabajo como psicólogo del desarrollo en la Universidad de Temple, en Filadelfia, lo han llevado a intervenir en diversos juicios criminales contra jóvenes que delinquen.
"Sabemos que los adolescentes son más impulsivos, les atraen más que a los adultos las recompensas de una decisión arriesgada. No ven los costos y se sienten forzados más fácilmente a hacer cosas que saben que son malas. Estos factores hacen que sean menos responsables por los actos criminales", explica.
-¿El sistema judicial toma en cuenta estas diferencias cuando va a dictar una condena?
"En algunos casos está funcionando. Fui a Washington a observar los alegatos ante la Corte Suprema de dos casos de adolescentes. Para éstos y para uno de 2005, en que la Corte Superior rechazó la pena de muerte, yo fui consultor científico de la American Psychological Association, que es parte del grupo al que se pide asesoría experta. Tanto en 2005 como ahora expusimos abundante evidencia de que los adolescentes son distintos de los adultos, en formas que atenúan su responsabilidad penal. Y desde 2005 hay nuevos datos".
-¿Qué nueva evidencia?
"Gracias a las imágenes de resonancia magnética funcional e investigación en animales se ha podido ver que los sistemas cerebrales que proporcionan el control de impulsos todavía están madurando. La parte del cerebro que mejor funciona durante la adolescencia es la corteza prefrontal, que está involucrada con la planificación, la comparación de riesgos y recompensas. La conducta puede cambiar una vez que el cerebro madura completamente. Cuando las personas salen de la adolescencia ya no les interesa buscar emociones. Esto, porque hay una baja en la búsqueda de sensaciones después de la adolescencia media. Y muchos delitos en esa etapa son impulsados por la búsqueda de emociones".
-¿Cómo esta nueva información lleva a concluir que la justicia no debe condenar a algunos adolescentes a cadena perpetua sin libertad condicional?
"Como sabemos que habrá un cambio en el desarrollo en la mayoría de las personas, la ciencia indica que deberíamos darles una oportunidad de completar la maduración".
"Nadie está diciendo que no se debería castigar a los niños que cometen delitos. Pero gran parte de la comunidad científica piensa que como es probable que esta persona cambie, ¿por qué no revisar esto cuando sea un adulto?"
-¿Hay adolescentes en su propia casa?
"Tenemos un hijo, Ben, que ahora tiene 25. Cuando era adolescente hizo algo que me llevó a realizar una completa investigación. Con unos amigos fueron hasta la ventana de una niña que conocían y casualmente activaron una alarma contra robos. Cuando llegó la policía, les dio pánico y huyeron. Cuando lo supe le dije: 'Te das cuenta que estuviste huyendo de policías armados que pensaron que habían frustrado un robo con allanamiento. ¿Qué estabas pensando?'. Me respondió: 'Bueno, ése es el problema. No lo pensé'. Y reflexioné: '¿Qué sucede cuando los niños están con amigos que los impulsan a tomar decisiones erróneas?'".
-¿Y qué respuesta se dio?
"Invitamos al laboratorio a personas de distintas edades, quienes trajeron a dos amigos más. Les hicimos pruebas computarizadas de toma de riesgos mientras tomábamos imágenes cerebrales. Comparamos la actividad del cerebro cuando los individuos son observados por sus amigos y cuando están solos. Para los adultos, la presencia de amigos no tiene efectos. Para los adolescentes, tener amigos cerca duplica la cantidad de riesgos que corren".
Mala salud mental
Un estudio desarrollado por investigadores de la Universidad de Concepción en adolescentes infractores de ley encontró que el 64% de los casos analizados tenía una patología mental, y la más prevalente fue el trastorno disocial (46,9%).
La investigación fue publicada en la última Revista Chilena de Neuropsiquiatría y estuvo a cargo de los doctores Pedro Rioseco, Benjamín Vicente y Patricia Rubi; los psicólogos y doctores en Psicología Sandra Saldivia y Félix Cova, y el psicólogo Roberto Melipillán. Fue desarrollada con un Fondecyt y analizó durante un año a 100 adolescentes de ambos sexos, de entre 12 y 17 años, que se encontraban en centros de reclusión.
Entre estos niños también se encontró mayor prevalencia de abuso de alcohol (26%) y dependencia a la marihuana (16,2%).
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Posteado por: Irmela Eckermann Ludwig 05/01/2010 10:55 [ N° 1 ] |
Entonces, me explico que nunca se castigue a los padres por las chambonadas de sus hijos: se les estancó el desarrollo cerebral y la sociedad toda carga con la generalizada irresponsabilidad. |
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Posteado por: Marcelo Alejandro Gallardo Jaque 07/01/2010 12:31 [ N° 2 ] |
Aveces uno no tiene tiempo para leer tantans cosas, pero esta noticia es muy importante y no tiene un efecto masivo en los lectores. Cuan importante esta relacionada con las politicas publicas tanto en educacion como seguridad cuidadana. Quizas la solucion seria utilizar esa irresponsabilidad natural de su edad para atreverse a hacer inventos, deportes extremos, ensayos, pinturas, que se yo. Asi surgieron muchos quienes tomaron riesgos y fueron exitosos. Gates, Jobs, Picaso, Newton... que se yo. En la juventud esta ese riesgo que puede ser util a la hora de crear nuevo pensamiento. Entonces no lo vean tan negativamente. Useno para bien y ayuden a esos jovenes. |
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