Amalia Torres y Paula Leighton
Sin su agenda ni su celular, Miguel H. (26) queda en blanco. "Anoto todo lo que tengo que hacer en el día. Si no, se me olvidaría", afirma. En su celular tiene los teléfonos de 167 contactos. Pero de memoria sólo sabe dos: el suyo y el de su mamá. "He tenido que abrir varias cuentas de e-mail, porque se me olvidan los nombres de usuario o las contraseñas", agrega.
Como Miguel, cada vez más jóvenes llegan a la consulta de neurólogos preocupados por su memoria. El doctor Leonardo Serra, de la Clínica Alemana, recibe cerca de tres casos mensuales y sentencia que la cifra ha aumentado en los dos últimos años.
"La mayoría tiene dificultad de concentración para estudiar, aunque también hay casos más extremos, que de forma reiterada no recuerdan qué fueron a buscar a una pieza, por ejemplo", explica.
A muchos pacientes debe tranquilizarlos, porque temen que se trate de Alzheimer precoz. "Pero eso es muy, pero muy raro en los jóvenes. Los problemas de memoria en esta edad suelen estar ligados a trastornos del ánimo y estrés".
Según un reciente estudio de la U. Estatal de California (EE.UU.), hoy los estudiantes sufren cinco veces más ansiedad y estrés que sus pares de la década del 30. Según el psicólogo Jean Twenge, jefe del estudio, el alza de problemas de salud mental estaría relacionado con una cultura enfocada en los niveles de riqueza, belleza y estatus social.
Aparatos digitales
Otro factor que suele afectar la capacidad de recordar es la privación crónica de sueño, subraya la doctora Lorena Pizarro, neuróloga de la Clínica Las Condes.
"Muchos jóvenes duermen menos de seis horas, lo que implica una gran pérdida en términos de potenciar la memoria", ya que el sueño contribuye a la consolidación de recuerdos y aprendizajes, explica.
El creciente acceso a "memorias externas" también influiría en que los recuerdos se vuelvan esquivos. Un estudio de la U. de Hokkaido (Japón) que incluyó a 150 jóvenes de 20 a 35 años, reveló que 10% tenía severos problemas de memoria. Los autores lo asocian en gran medida con la dependencia de computadores, agendas electrónicas y sistemas de navegación en los autos.
"Cuando usas un 'disco duro externo' para guardar tu información, tu cerebro no necesita almacenarla. Por eso, es importante nunca desactivar la actividad mental, ni en vacaciones", dice la doctora Pizarro.
Para hacerlo, sugiere "leer, resolver juegos de lógica o matemática, cambiar las rutas habituales o las rutinas, aprender nuevas disciplinas o idiomas, porque eso obliga a usar vías del cerebro que no se suelen ejercitar". Incluso, existen videojuegos que ayudan a ejercitar las neuronas de forma entretenida.
Sin embargo, si los problemas de memoria son recurrentes y limitan la capacidad de desenvolverse de forma adecuada, los médicos aconsejan consultar. Lo más probable, reiteran, es que se deba a una situación relacionada con el estrés, ansiedad, depresión, déficit de sueño, trastornos neuroendocrinos o un déficit atencional no diagnosticado.
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