Débora Gutiérrez A.
"Confieso que cuando Eduardo (18 años) nos pidió, el año pasado, permiso para ir de vacaciones con un grupo de amigos a Santo Domingo, yo sufrí. Pero a pesar de eso, tuvo nuestro voto de confianza y partió por primera vez solo de vacaciones y sin la supervisión de un adulto", cuenta María de las Nieves Rufin, mamá de dos adolescentes.
Pero previo al permiso hubo una serie de compromisos entre el hijo de María de las Nieves y Pablo Iensen, el papá, con sus amigos, que al principio eran cinco y luego se multiplicaron a casi 15 compañeros. Una multitud se prometió a cuidar la casa y a comportarse con madurez. Eduardo debía reportarse durante su estadía en la playa.
Esta estrategia resultó para la familia Rufin-Iensen y aseguran que si cualquiera de sus hijos les pidiera permiso para ir a mochilear, lo apoyarían a pesar de la evidente preocupación que tendrían desde el primer día que dejen la casa. "Tener a los adolescentes celosamente protegidos en la casa no les ayuda a crecer o a ser más independientes", reflexiona María de las Nieves.
Pero ¿existe una edad específica para dejar a los hijos salir solos de vacaciones? Los especialistas concuerdan en que más que una edad, el tema pasa por los signos de autonomía y responsabilidad que muestre el hijo en diferentes situaciones previas al verano. Aunque entre los 17 y los 18, aseguran los expertos en adolescentes, parece ser la edad más apropiada para dejarlos emprender una aventura solos.
Pero antes, una buena prueba es dejarlos salir de vacaciones con otros padres (amigos o familiares) y evaluar su estadía. "Es el primer paso de la futura independencia para el verano y lo ideal es formar una alianza con los papás que estarán a cargo de su hija (o)", dice Olga Fernández, sicóloga de la Sociedad de Psiquiatría y Neurología de la Infancia y la Adolescencia (Sopnia).
Por eso Rosemarie Vetter decidió dejar que su hija Sofía, de 15 años, saliera unas semanas de vacaciones con su mejor amiga y sus padres. "Los conocíamos muy bien y tuvimos un par de encuentros con ellos para hablarles a la chicas sobre las reglas del juego. Mi hija sabía muy bien que tenía que acatar la forma y las exigencias de la familia con que viajaba a Bahía Inglesa. Todo resultó muy bien", cuenta.
Control de impulsos
Para Francisca Rivera, psicóloga de la Universidad Andrés Bello, en tanto, la decisión de dejarlos o no partir solos en verano pasa por evaluar cómo el adolescente ha experimentado otras separaciones previas de la familia y cómo es su ajuste general a las normas. Como también la capacidad en el control de impulsos, de autocuidado o la forma en que se maneja en situaciones de emergencia.
Los adolescentes y sus vacaciones solos, indica Elisa Coelho-Medeiros, psiquiatra de Sopnia, requieren necesariamente de una planificación en que los padres participen. De esta manera se enterarán del lugar donde irán -o por lo menos algunas ciudades importantes si están mochileando-, evaluar cuán confiable es el grupo de amigos y el trayecto que tienen pensado realizar.
"Lo ideal es tener cómo ubicarlos en caso de emergencias y mantener contacto periódico con los hijos. Eso no se transa; es sí o sí", concluye la doctora.
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