AMALIA TORRES
Veinticinco mesas con cuatro jugadores cada una son la formación inicial. Algunos de los que llegan las noches de martes al Centro Cultural Amanda son primerizos. Otros ya son conocidos en los campeonatos de la Liga de Cachos que se realizan cada mes a tablero vuelto.
Claro que no siempre ha sido así. Para el primer torneo, en 2008, se juntaron 32 competidores, entre hermanos, primos, amigos y compañeros de universidad. Hoy, en cambio, el número llega a los cien inscritos, "y siempre queda gente fuera. Todos los que vienen una vez terminan trayendo a nuevas personas. Es muy de boca en boca", explica Andrés Pellegrini (27), uno de los creadores.
La idea nació mientras Andrés y Benjamín Barros (27) jugaban -como siempre- cacho en la casa de unos amigos. "Nos dimos cuenta que a muchos conocidos les encantaba, lo mismo que a nosotros, y así armamos el primer torneo", agrega Andrés. En la actualidad, en su página de Facebook ya suman 430 fanáticos de esta iniciativa.
Cuando Mariane Hartard (26) les cuenta a sus amigos que participa en los campeonatos de cacho, a algunos les encanta la idea, pero también están quienes encuentran extraño que a una mujer le guste tanto este juego.
Pero a Mariane eso no le importa y desde el año pasado asiste sin falta a todos los partidos.
Una vez, incluso, llegó a la final y peleó con otros tres finalistas los pasajes a Buenos Aires, el premio mayor.
"No soy jugadora profesional, pero se pasa demasiado bien. Se conoce gente, todos de la misma onda: jóvenes que van a pasar un rato entretenido después de trabajar. Nadie va en una parada muy profesional, de picarse. Además, también hay gente que va a mirar o a hacer barra. Yo siempre voy con amigas".
Juan de Dios Larraín (32) dice que es de los mayores que llegan a estos encuentros, pero admite que le encanta. Y por eso, cada mes se inscribe sagradamente. Su señora también juega.
"Es entretenido. Uno se lo toma bien en serio, aunque sea un juego", dice. Y admite que le "encantaría ganar", pero más que por el premio, "por ganarles a otras 100 personas."
Y aunque Juan de Dios no se declara un fanático, sabe que cada vez hay más jóvenes a quienes les interesa este pasatiempo. "Incluso para mi matrimonio, unos amigos que juegan harto nos regalaron cachos".
Fanáticos en todo lugar
José Tomás Cisternas (29) no sólo juega las noches de la liga. "Antes de ir a una fiesta, a veces sale un juego de cachito entre amigos. Y cuando arrendamos una casa fuera de Santiago, siempre los llevamos para jugar", reconoce.
Además, admite, hay algunos bares, como "Le Cité", donde ofrecen cachos que son muy requeridos por los comensales más jóvenes.
En la familia de Carolina Gutiérrez (28) todos los primos veinteañeros son fanáticos del cacho.
Tanto, que incluso han organizan la "Copa Margot", en homenaje a su abuela. "Los hombres pueden quedarse pegados jugando hasta las 6 de la mañana", admite Carolina.
La pasión por este juego ha hecho que incluso uno de sus familiares que partió a estudiar al extranjero, se llevara sus cachos para sentirse "como en casa".
Para participar
18 de mayo es la fecha de inicio del próximo campeonato. El valor por participante es de $10.000.
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Posteado por: Irmela Eckermann Ludwig 08/05/2010 11:30 [ N° 1 ] |
Yo me inscribo para participar en el campeonato de........trompos, porque el emboque no me gusta, también son juegos tradicionales. |
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Posteado por: Gastón Toyos García 08/05/2010 14:15 [ N° 2 ] |
Con que emoción recuerdo los viejos clubes radicales esparcidos por toda esta larga y angosta faja de tierra. |
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