Carolina Cerda M.
"Aunque partí el día sintiéndome bien, mi humor cambió a mediodía. Comencé a sentirme muy aislado. A las 2 pm sentí la urgencia de revisar mi e-mail. Me sentía como en una isla desierta... Me movía nerviosamente, como si fuera adicto a mi iPod y otros dispositivos para medios, y quizás lo soy".
El anterior es el testimonio de uno de los 200 universitarios que participaron en "24 horas: desconectado", un estudio del Centro Internacional para los Medios y la Agenda Pública (ICPMA, en inglés) de la Universidad de Maryland y que tenía como objetivo que los estudiantes tomaran conciencia del rol que cumplen los medios y la información en su vida y de lo omnipresentes que están.
En el experimento -liderado por Susan Moeller, experta en medios y directora del ICPMA-, los alumnos dejaron los medios sociales por un día. Nada de internet, Facebook, MSN, Twitter, celulares, iPods y TV, entre otros, por 24 horas. Luego debieron narrar su experiencia.
Aunque se les pidió que escribieran 300 palabras, entregaron, en promedio, 250 más de las requeridas, cosa inusual entre los alumnos. El total, fue de 111.109 palabras, equivalente a un libro de 400 páginas, y su contenido impactó al equipo de investigación.
"Muchos describieron sus reacciones en -literalmente- los mismos términos que se asocian a la adicción a las drogas y al alcohol: sentían la abstinencia, estaban extremadamente angustiados, tenían ansias desesperadas de volver a usarlos, estaban ansiosos, miserables, nerviosos y locos", dice el estudio.
"Era esperable que no les fuera fácil, pero me sorprendió lo emocional de sus reacciones: se sentían solos o estaban más irritables. La cantidad de alumnos que detallaron sensaciones físicas fue impresionante", cuenta Jessica Roberts, periodista y estudiante de doctorado que formó parte del equipo de investigación.
La conclusión es clara: muchos estudiantes no sólo no están dispuestos a funcionar sin conexión, sino que no son capaces de hacerlo. Además -concluyen-, la tecnología portátil cambió su relación con los medios de comunicación -no son fieles a programas y se informan a través de amigos-, y la forma en que se relacionan con sus amigos y familias: necesitan conexión casi instantánea con ellos.
"Son tan dependientes de la tecnología para contactar a sus amigos, que una de las personas que participaron en el estudio no encontró con quién comer sin usar el teléfono o internet", cuenta Roberts.
Lejos, lo más utilizado son los mensajes de texto: son el principal contacto, superando el cara a cara, al llamado por celular, a los correos electrónicos y a los mensajes instantáneos.
Y Chile no está ajeno a esta realidad juvenil. "Todo apunta a que la pantalla va a ser nuestro medio de comunicación, y mientras los estudiantes tengan más acceso a esta conectividad, a través de smartphones y tablets , más tiempo van a pasar conectados a las redes sociales", dice Andrés Azócar, experto en internet y redes sociales y director de la Escuela de Periodismo de la U. Diego Portales.
A los chilenos les pasa igual
"No me puedo despegar del celular, me desespera", dice Daniel Colodro (21). Cuando nota lo mal que suena eso, agrega: "Aunque lo dejo cuando quiero", y ya no le queda más que admitir que esa sí es una frase típica de adictos. Pero no debería sentirse tan mal porque no está solo: 91% de los chilenos de entre 18 a 29 años tiene un celular, y con él diariamente hace 6,5 llamadas y envía 4,4 mensajes de texto en promedio (encuesta "Participación de Jóvenes" de la UDP).
Paulina Ramírez entiende a Daniel. Sin celular, dice, se siente vacía. Cuenta, además, que lleva una semana sin internet, "pero se ha sentido como un mes". Según la encuesta de la UDP, los jóvenes pasan al menos 2,3 horas al día conectados a Facebook y 1,8 hrs en Twitter.
"Soy absolutamente adicto a los medios sociales", dice Ives Lapierre, de 19 años. De hecho, cuenta que comprará un iPhone para estar conectado todo el tiempo, algo que hoy trata de hacer con su Mac y que avalan sus 18 mil tweets enviados. "Quiero poder contar desde el mismo Metro si mi tren para en la mitad del túnel", afirma.
Ignacio Chehade y Rodrigo Pulgar aprovechan los medios para generar información. Son los conductores del programa "Malenfocados", que se transmite vía "streaming". Lo hacen desde el @SNS Café, un lugar de encuentro para personas ultraconectadas; un público que incluso ve el programa en sus laptops a pesar de estar a pocos metros de distancia de los conductores. Ignacio admite que desconectarse por 24 horas "es como estar un día muerto".
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Posteado por: Carolina Valenzuela Lara 27/06/2010 01:04 [ N° 1 ] |
Es increíble, pero es verdad. Me siento totalmente identificada. |
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Posteado por: Leonidas Sonne 29/06/2010 12:09 [ N° 2 ] |
Si el mundo antes de la tecnologia estaba lleno de tontos, hoy es una plaga de tontos. Me parece increíble. Tengo 28 años, y seria el hombre mas feliz de la tierra desconectandome del mundo. No necesito Twitter, No uso Msn, Mi Facebook es un desierto y mis libros son mi principal aliento. Por lo unico que confiezo, siento una profunda adicción, es por la musica portatil, eso si. Pero de redes sociales y amiguis virtuales, nada. |
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