Sebastián Urbina
Darse un gusto comiendo algo dulce tiene su costo. Pero el precio ya se empieza a pagar en la adolescencia, según un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Emory, en EE.UU.
El trabajo que ayer publicó online la revista Circulation analizó a 2.157 jóvenes entre 12 y 18 años, encontrando que cuando ellos consumen bebidas o alimentos azucarados, su perfil de lípidos se altera. Se trata de la primera investigación que asocia este exceso de azúcar con indicadores concretos de riesgo cardíaco a esta edad.
Así, mientras el colesterol bueno (HDL) disminuye 9%, el malo (LDL) aumenta también en 9%, al igual que los triglicéridos, que cuando se elevan -en este caso un 10%- son dañinos para la salud. "Aunque estos porcentajes puedan parecer menores, la urgencia está dada por la edad temprana a la que se produce esto, que marca una tendencia preocupante", dice el doctor Mauricio Fernández, cardiólogo de Clínica Alemana.
En tanto, cuando el adolescente tiene sobrepeso o es obeso, el consumo exagerado de azúcar hace aparecer, además, signos de resistencia a la insulina. "En estos casos, medimos la insulina en la sangre en ayunas y la encontramos aumentada", explica a "El Mercurio" la doctora Jean Welsh, de la U. de Emory y autora del trabajo.
Esta es la primera señal de que el organismo se encamina a sufrir de diabetes, enfermedad que va en aumento en el mundo y que aparece cada vez a más temprana edad.
Otro aspecto que revela este estudio es que en promedio los jóvenes consumen 476 calorías diarias provenientes de esta azúcar adicional, equivalente a unos 119 gramos o 28 cucharaditas.
Algo que preocupa a la Asociación Americana del Corazón, que hace poco puso límite a este consumo extra: sólo 100 calorías en el caso de las niñas de 14 a 18 años, y de 150 en el caso de los hombres.
Los adolescentes "están comiendo un 20% de sus calorías en azúcar, que aporta una cantidad insignificante de nutrientes", dice Welsh. Y agrega: "Sabemos por trabajos previos que el mayor contribuyente de azúcar a la dieta son las bebidas azucaradas como las gaseosas y las con sabor a fruta, así como tés y cafés endulzados".
Agua y leche
Para esta experta, la medida más sencilla para combatir este fenómeno es "reemplazar las bebidas azucaradas por agua o por leche, siendo esta última una buena fuente de calcio, algo que les está faltando a los jóvenes".
El doctor Fernández advierte por su parte que es en la adolescencia cuando se está más expuesto a los mensajes de alimentos dulces y, por lo mismo, es el momento en que debe empezar la prevención cardiovascular, "con una buena alimentación y ejercicio". El también recomienda tomar agua o jugos de frutas aguados -mucha fruta también engorda- y sin azúcar o con endulzante. "Las bebidas sólo deben tomarse ocasionalmente y, en ese caso, que sean light o diet", dice.
Para Welsh, por último, no es recomendable enfocarse en combatir sólo el consumo de grasas saturadas, ya que un exceso de calorías provenientes del azúcar también se traduce en más grasa corporal. Para ella, ambos aspectos de la dieta deben manejarse con cuidado, para que las nuevas generaciones tengan una buena salud de adulto.
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Posteado por: Víctor Leopoldo Alzamora Herrera 11/01/2011 20:53 [ N° 1 ] |
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