
Acostumbrados a ver un crecimiento explosivo en cuanto a desarrollo inmobiliario en el centro de Santiago, a veces pasan inadvertidas ciertas intervenciones de menor escala que, apoyadas algunas en el aburrido discurso del rescate patrimonial, entregan a la ciudad valores de calidad de vida que otras empresas de gran tamaño ni siquiera contemplan en su oferta. Mientras el centro crece en altura también lo hace en la superficie, pero de un modo casi clandestino y sin mucha bulla, manteniendo una densidad que en nada altera la fisonomía de los barrios, y por ende, sus funcionamientos.
Algunos ejemplos recuperan propiedades antiguas, levantan edificios conservando la altura del resto de las construcciones y liberan interiores de manzanas para generar espacios públicos que se sostienen, generalmente, con algún programa comercial asociado a la gastronomía o a la cultura.
Estos nuevos viejos lugares, hechos un poco a la usanza del concepto de barrio más orientado al peatón, prefieren una menor densidad de población y un equipamiento de menor escala a la vuelta de la esquina. Esto ha revitalizado ciertos sectores que han ido quedando a trasmano producto del cambio en las condiciones de uso del suelo.
El cité Jofré, por ejemplo, ubicado en dicha calle, entre Lira y Portugal, recupera un espacio que se orienta no sólo al público asiduo al restorán ubicado en su acceso sino a una vía que encuentra una breve abertura dentro de un sistema de fachada continua.
La intervención contempla el uso de materiales originales. Se puede ver un completo desarrollo de la técnica del adobe, tanto en el interior como en el tratamiento de las fachadas, relatando no sólo la historia del lugar sino un modo de hacer las cosas que, pese a una síntesis de recursos, logra resultados que dignifican tanto a los lugares como a quienes los habitan.
En épocas de crisis, en las que el crecimiento explosivo al que estamos tan acostumbrados se muestra levemente interrumpido, operaciones como ésta se ven con mejores ojos.
Postdata: No es menos cierto que en tiempos difíciles se revelan alternativas más sensatas, menos ambiciosas, con valores más definidos. Cuestiones que finalmente hacen mejores barrios.
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Posteado por: Arturo Alejandro Fiabane Vásquez 13/06/2009 13:28 [ N° 1 ] |
un factor positivo de la crisis es que la construccion se detiene. La ciudad se toma un respiro de la picota que arrasa con barrios enteros, sustituyendolos con edificios de mala arquitectura y habitabilidad, y que responden mas a las necesidades depredadoras de las inmobiliarias, y de los municipios, que a la voluntad de construir una ciudad de la que podamos sentirnos orgullosos. |
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