
Por Felipe Assadi
Arquitecto
Los patrones de crecimiento de muchas ciudades y pueblos de Chile han estado determinados históricamente, para bien o para mal, por la presencia de la carretera Panamericana. Esto no es nada nuevo, lo sé, pero aprovecho de recordarlo ya que por estos días mucho se ha hablado de la “identidad de los lugares”.
Para numerosos poblados, haber estado a la orilla de la Ruta 5 fue clave en la consolidación de su estructura y posterior crecimiento, tanto como en la definición de una actividad específica o incluso –ayudados por la riqueza de su geografía– en la construcción de una imagen turística.
Pero cuando los by pass le hicieron el quite a aquello que demoraba la ruta, a eso que dio origen a esa carretera, convirtieron en un atrás a varios kilómetros de puestos de artesanía, de “productos de la zona” y a decenas de lugares típicos que daban vida a la autopista, pero que a su vez se sostenían de ella.
Los Saltos del Laja son un claro ejemplo de cómo un by pass convirtió un hito en un perfecto desconocido para las generaciones que no tuvieron la desdicha de pasar a 20 km por hora por un puente camino al sur. La nueva carretera hizo desaparecer, como por arte de magia, uno de los parajes más significativos en la Ruta 5 Sur.
El paisaje sigue ahí, curiosamente lleno de gente que le sigue el paso a la cascada aunque haya que desviarse para poder llegar a ella. La infraestructura, que mutó desde un equipamiento de paso a un lugar de destino, continúa intacta, y aquella feria del borde de la carretera ahora mezcla zampoñas con juguetillos made in China de mala calidad pero subsiste a su condición de retaguardia. El puente, más roído por el paso del tiempo que por la nube de agua que de tanto en tanto lo moja, parece haber quedado atrás una veintena de años respecto de las nuevas estructuras que hoy equipan los by pass, y que, por cierto, no resistieron del todo el último terremoto.
Postdata: Los by pass no sólo escondieron lugares importantes. No sólo restaron identidad a zonas del camino al sur. Empobrecieron también a ese comercio de orilla de carretera que, si bien era a veces informal, daba carácter a esos lugares.
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Posteado por: Macarena Norambuena Pérez 24/04/2010 20:26 [ N° 1 ] |
encuentro muy cierto lo que ahora pasa con las carreteras. Para bien o para mal los puestos de artesanías, de comida típica era algo que recordabas de un viaje. |
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Posteado por: Michel D'Alencon Bravo 28/04/2010 18:41 [ N° 2 ] |
Es interesante rescatar el concepto |
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