
¿Está preparada la ciudad para recibir una instalación de faenas de una obra monumental? ¿Debiera estarlo? Y si así fuera ¿quién debiera ser el responsable de prepararla?
Hace varios años una señora me escribió para que la ayudara. Los obreros del edificio que se construía frente a su casa en Vitacura cruzaban todos los días a la una de la tarde y se “echaban”, todos sin excepción, en su antejardín. Luego de almorzar cómodamente sentados en el pasto, dormían una siesta de veinte minutos a la sombra de sus cuidados arbustos, entremedio de las hortensias y jazmines de su florido patio. Acabada la hora del recreo, el lugar quedaba lleno de basura y a veces los jazmines sufrían bastante. Además, al parecer odiaba verlos ocupando ese sitio, que a pesar de ser “espacio público”, consideraba como propio. Me pareció un caso tan irrelevante que nunca le di importancia.
Me acordé de ella esta semana al pasar, a la misma hora, frente a la construcción del Costanera Center. No sé realmente cuántos obreros tiene hoy esa obra, pero la masa humana que ocupaba en ese momento los escasos pastos del borde sur del río Mapocho era impresionante. Ciertamente no había espacio para nadie más, y ni siquiera el río se veía entremedio del mar de cascos de colores que tapizaba la escena.
Los casi doscientos metros del tramo del parque que enfrenta a las faenas del edificio estaban colapsados por el almuerzo de todo el personal de la construcción. La magnitud del edificio se hacía aún mayor al ver que la obra, literalmente, se había rebalsado hacia la calle.
En este caso el río es capaz de soportar a esta inmensa cantidad de gente, pero en otros sectores el impacto recae sobre veredas y antejardines residenciales, alterando a una gran cantidad de vecinos por un tiempo que a veces supera los dos años.
Las faenas no solucionan este problema ni siquiera desde sus inicios. Los edificios en construcción no dimensionan el impacto de desbordar su personal a la calle durante ese tiempo.
Hay obras que necesitan más que su propio territorio para construirse. Y la ciudad no está preparada para recibir instalaciones de faenas que no caben dentro de sí mismas.
Postdata: Y son las mismas constructoras las responsables de prepararla.
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Posteado por: Enzo Piero Vergara Vaccia 12/06/2010 15:15 [ N° 1 ] |
He tenido la oportunidad de leer tu columna hoy, y te comento que me parece sumamente lamentable que no exista ninguna reflexion arquitectonica acerca del probelma de las faenas.En este sentido,el tema de la ocupacion temporal de los espacios publicos por parte de los obreros del costanera center, debiera entenderse copmo un acto de apropiacion de la ciudad, que a mi en particular me parece maravilloso.Con esto me refiero explicitamente a que debiera existir una celebracion al acto de apropiacion , ya que en este, es donde un lugar se carga de sentido. La imagen de la ilustracion y de alguna manera la vinculacion a la pintura de Seurat, hacen de el acto de apropiacion una forma maravillosa de convertir la ciudad en un soporte, el espacio publico en ese sentido se transforma en un dispositivo, se carga de sentido al servirse de el, al transformarlo en un comedor, en una cama.... Bajo este orden de ideas lo que quiero decir es que este tipo de actos debieran leerse como una celebracion. Es decir, ese es el espacio publico, el espacio de la democracia, de la posibilidad, de la apropiacion. Pd En todo caso concuerdo absolutamente, cuando comentas que a veces esto se transforman en una oportunidad de tirar basura y no hacerse cargo. Saludos |
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Posteado por: igor moraga herrera 18/06/2010 22:57 [ N° 2 ] |
Me parece interesante el enfoque negativo que se le dio en esta columna al hecho de que obreros de la construcción, de quienes básicamente dependemos para la realización de las obras que utilizamos y que a veces dan fama a los arquitectos, utilicen masivamente áreas verdes y/o espacios atractivos del desarrollo urbano para su bien ganado tiempo de descanso. Si en lugar de cascos de colores y overoles desgastados, la imagen hubiera encontrado a los ejecutivos de cuello y corbata que utilizarán las dependencias del futuro Costanera Center, los más probable es que el enfoque se hubiera concentrado en rescatar lo que en realidad sucede en el acto de utilizar esos espacios; única y exclusivamente un aprovechamiento de lo bueno que el espacio urbano ofrece. Que mejor que áreas verdes y de borde rio en el medio de la ciudad para almorzar y tomar el descanso de medio día?. ¿Consideraría el columnista que las oficinas y universidades de ciudades como Boston, Nueva York, el barrio la defensa en Paris y muchas otras, famosas por su desarrollo urbano que permite el aprovechamiento de las áreas publicas como una extensión del espacio de oficinas, universidades e innumerables espacios cívicos, para almorzar, descansar o simplemente tirarse a pasar el rato conectado a internet o a un ipod, que sus oficinas, universidades o lo que sea, debieran solucionar “el problema” proveyendo sus propios espacios para sus oficinistas, estudiantes y ejecutivos por que no corresponde que utilicen estos espacios?. Seguramente que no y que el enfoque lo rescataría como algo digno de imitar y de incrementar en nuestras urbes. Las instalaciones de faena tienen que ver con el negocio de la construcción: administración, acopio de material, herramientas, baños, etc. El tiempo de descanso de un trabajador de cualquier estrato es personal y con libre elección de su lugar. Y a no ser que sea un hotel, no es responsabilidad de ninguna empresa proveer esa “infraestructura”. POSTDATA: La basura residual es otra historia, y en ningún caso exclusiva de este acto, ni de los obreros. Se ven volando puchos y otras cosas desde la ventana de mercedes y muranos. |
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